Barroco
Señores voy a contarles que: Lucha Reyes murió en 1944
Diario de Querétaro
8 de septiembre de 2008

Mario Arturo Ramos

La sangre sinaloense de Lucha.

Querétaro, Querétaro. La canción ranchera es un estilo híbrido conformada por diferentes géneros musicales - boleros, tangos, danzas, valses, marchas, polcas, etc. - que la singularizan y le dan realce. En su origen - el filme "Allá en el rancho grande" - y devenir tiene rasgos que la distinguen de otras formas melódicas, uno de ellos es la producción de ídolos populares que en su gran mayoría proceden de la provincia mexicana, Jorge es de Guanajuato, Infante de Sinaloa, Vicente de Jalisco, Solís es chilango, José Alfredo de Guanajuato; La Reyes es de Guadalajara, Jal., Lola de Sinaloa, Matilde Sánchez "La Torcacita" de Tequila, Jal., Amalia de Michoacán, la Villa es de Chihuahua, diferentes nombres y personalidades que encontraron en esta manera de cantar, componer y ejecutar música popular el medio idóneo para expresarse. Indudablemente una de sus legendarias figuras es María de Luz Flores Aceves, Lucha Reyes, nacida el 25 de mayo de 1906 en "Guadalajara, Guadalajara", segunda hija de la pareja formada por el General Ángel Flores - destacado revolucionario y Gobernador del Edo. de Sinaloa en el periodo 1920 - 1924 - y la señora Victoria Aceves quien tenía una excepcional habilidad para cantar y memorizar canciones campiranas y románticas en boga.

La Tequilera

"Me llaman la Tequilera,

como si fuera de pila,

porque a mí me bautizaron

con un trago de Tequila".

Alfredo D` Orsay.

"La Tequilera"

La excepcional cantante a temprana edad dio muestras indudables de su desbordante talento que permitió que vecinos y familiares cayeran rendidos ante sus aptitudes cantoras que mostraba en las reuniones familiares y parroquiales donde era muy solicitada; al cumplir la docena de años la pequeña intérprete, su madre doña Victoria preocupada por la búsqueda de nuevos horizontes para su joya, la recomendó a su comadre Nancy Torres, apodada "La Potranca" quien se presentaba con regular éxito en las carpas instaladas en la ciudad de México; en su estancia en la capital del país, la portentosa soprano - niña con su educada voz y manera peculiar de cantar embrujó a su protectora y madrina quien rápido le consiguió una audición en la carpa ubicada en la plazoleta de San Sebastián del hoy Centro Histórico, los empresarios del foro de espectáculos al escucharla inmediatamente la contrataron como parte de su elenco, debutando el año de 1918 con motivo de la enfermedad de una de las cancionistas titulares que se caía víctima de la influenza española que asolaba a ciudades, pueblos y rancherías mexicanas. Muy pronto la notable aceptación del público la convirtió en una de sus preferidas, en esta etapa la futura "Tequilera" cantaba trozos de zarzuela, pequeñas partes de operetas, danzas y valses que eran bien aceptadas por los asistentes a las "tandas" con quienes entablaba un sólido puente de comunicación, tomando como soporte lo que definiera el investigador de folklore, José Raúl Hellmer: "Los ademanes con que acompañaba sus actuaciones no eran artificiosos. Se identificaban con ella y surgían de sus sentimientos. Por eso rompían la barrera que suele crearse entre artista y público" (1).

Canción Mexicana

"Voy a rendir homenaje

a la canción más galana,

la canción más primorosa

que es la canción mexicana".

Eduardo Guerrero.

"La Reina de la noche"

La biografía de las que más tarde sería conocida como: "La Reina de la noche" - película de Arturo Ripstein, que pasó sin pena ni gloria - es una historia intensa que en los 20´s del pasado siglo dejó una marca imborrable en la música nacional. En esta década cambió de aires instalando su domicilio en Los Ángeles, Cal. donde en sus presentaciones fue anunciada como: "La cantante más pequeña del mundo", la temporada en la urbe Angelina contó con sobresalientes personajes que asistían a sus actuaciones, es muy recordada la presencia de José Mogica -quien residía en esta ciudad- ya que el tenor era uno de fieles admiradores. En 1926 regresó a México integrándose a la pléyade de cancionistas que manejaba el empresario del Teatro Iris, Pepe Campillo, quien la acopló al Trío Reyes -Asencio- junto a las hermanas, Blanca y Ofelia, organización con la que triunfó hasta el año de 1927 cuando se disolvió el trío dando paso al: "Garnica Asencio" por la separación Lucha decidió realizar una gira por Alemania con el músico, compositor, director de orquesta, Juan N. Torreblanca. Las vicisitudes y las peripecias de la aventura artística la obligaron a emprender el viaje de regreso a la Patria, en las bodegas húmedas y malolientes de un buque carguero, en una travesía que duró más de un mes; las incomodidades y el inhóspito clima del Atlántico la enfermaron de una terrible afonía que fue el inicio de su timbre de voz grave y profundo que la distinguió y solidificó con un estilo propio de interpretar la música bravía. En su retorno a tierras mexicanas aceptó un tratamiento médico con duración mayor a un año, periodo donde afinó su forma de cantar y cambió su vestuario adoptando la "canción ranchera" como la plataforma ideal para pararse en los escenarios; la zarzuela y la opereta se quedaron en el arcón del olvido; en unión con el guitarrero José Gutiérrez montó un nuevo repertorio donde sobresalieron: "Ay, Jalisco no te rajes", "La Panchita", " El herradero", "La tierra del mariachi", "La Adelita", "Mujer ladina", "La feria de las flores", "Los dorados de Villa" etc., temas musicales que en su voz adquirieron vida propia y emoción particular, esa, que solo la Reyes podía imprimirles.

El herradero

¡Ay que lindas!

¡Que rechulas las fiestas de mi rancho!,

con sus chinas, mariachis y canciones,

y esos charros que traen sombrero ancho".

Pedro Galindo.

El epílogo

El etnomúsico Vicente T. Mendoza definió a la diva: "Desarrolló una técnica basada en el espacio melódico que dio a sus interpretaciones un sello personalísimo" (2).El epílogo de la inigualable cantante sucedió como todos los actos de su vida, de manera imprevista y pasional, Juan S. Garrido relata su final: "El 27 de junio (1944, 2.30 a.m.) se supo que Lucha Reyes (María de la Luz) había muerto envenenada. Trágico fin de una artista que puso su voz y alma al servicio de la canción popular mexicana" (3)

Las versiones de la causa de su fallecimiento a sus 38 años fueron variadas y escandalosas, la mayoría contó que su deceso se debió a sus amores y desamores con el empresario de la farándula Félix Cervantes, con quien contrajo matrimonio en 1934 y del que se divorció en 1941, la separación dañó el centro de su corazón, la situación emocional ocasionó una pena difícil de olvidar, dolor amoroso de esos que matan. A su sepelio en el Panteón de Dolores, en el lote de actores, el pueblo acudió en masa a despedirla, cantando ante su féretro: "Aquella que va río abajo/ se llama Panchita/ y tiene los ojos grandes/, la boca chiquita...." de Joaquín Pardavé. 64 junios han pasado del final de la "Reina de la noche" su voz, su historia, son patrimonio de la música nuestra, por eso no la olvidamos.

1.- "La música mexicana". Salvador Morales. Editorial Universo 1981.

2.- "La canción mexicana" Vicente T. Mendoza, Fondo de Cultura Económica 1988.

3.- "Historia de la música popular en México" Juan S. Garrido Extemporáneos 1981.