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7 de septiembre de 2008
Ariadne Hernández tuvo problemas familiares
Por Héctor Reyes

BEIJING.- La delegación mexicana sufrió la baja de la fondista Ariadne Hernández, en estos Juegos Paralímpicos de Beijing, que han empezado a escribir una nueva epopeya de historias capaces de despertar lo más recóndito del humanismo apagado por la fuerza de la comercialización y el ímpetu de hacerlos económicamente productivos.

El atleta paralímpico Gonzalo Valdovinos comentó que su esposa había dejado la villa paralímpica hace algunos días debido a que recibió una llamada urgente de su familia, por lo cual regresó a México para conocer el problema de primera mano.

Gonzalo no ha recibido noticias de Ariadne respecto a la situación que impera en el seno de la familia Hernández y sólo espera que no sean graves, pero tampoco cree que recibirá alguna noticia, sino hasta el término de los Paralímpicos de Beijing.

Ariadne y Gonzalo tienen una hija que lleva el nombre de su madre, con un año de edad; Gonzalo prácticamente la ha visto poco debido a las concentraciones que comenzaron en enero de este año, y la niña nació en octubre de 2007.

En ese periodo, Gonzalo dio el salto en el deporte paralímpico de la velocidad, al ganar el bronce de los 100 metros del campeonato mundial celebrado en Holanda, en mayo pasado.

El atleta originario de Michoacán forma parte de la categoría estelar del deporte paralímpico, la t-54, la misma que integran entre otros Saúl Mendoza, Aarón Gordián y su esposa Ariadne, con resultados de trascendencia en campeonatos mundiales paralímpico y convencionales como lo fue en el mundial del 2001 en Canadá.

A sus 29 años, en la etapa de la consolidación deportiva, Gonzalo participará en cinco pruebas paralímpicas dentro del programa atlético que tendrá lugar en el Nido de Pájaro: los 100, 200, 400 metros planos, así como el relevo 4 por 100 y 4 por 400.

Frente al majestuoso escenario de la ceremonia inaugural en Beijing, Gonzalo, con la imposibilidad de regresar a México, se impuso la obligación de dar la sorpresa a su familia, por México y él mismo.

El trabajo lo tiene en el podio si los tiempos de las evaluaciones corresponden a la realidad competitiva, sin embargo está consciente de que el nivel en su categoría es el más disputado y no acepta errores. Sólo espera el designio de los mejores días para escuchar por primera vez el himno nacional mexicano en su carrera como parte de la nueva generación paralímpica de nuestro país.

Comentarios: hreyes@oem.com.mx


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