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Opinión / Columna
Está comprobado que el problema principal de Omar Chávez es su falta de apego a la sala de entrenamientos. José Ramón Garmabella es de los que opinan que tanto a Julio César Chávez júnior como a su hermano Omar "les falta hambre". Por cierto, Garmabella ocupa sus ratos libres para entrevistar a figuras del boxeo mexicano, con la idea de presentar sus biografías de una forma muy amena y sintetizada (dio a ESTO la primicia de la primera, con el ídolo Raúl "Ratón" Macías, la cual está enriquecida con datos poco conocidos). Joserra está convertido en un historiador de los deportes de mayor arraigo en nuestro país y no deja de sorprender todo lo que conoce del deporte de los puñetazos tanto de ayer como de hoy. En la más reciente charla del autor de estos párrafos con el César del boxeo, éste admite que le cuesta mucho trabajo lograr que el menor de sus hijos pugilistas se dedique a sus prácticas como debe ser. Alfredo Jaime, quien estuvo en León, Guanajuato, en febrero de este año para cubrir "El rugido del León", una función en la que participaron los hermanos Chávez, sostiene que en la víspera de las acciones, es decir, a la medianoche del viernes, se encontró a Omar en el restaurante del hotel sede acompañado por varias féminas, así como de algunos de sus amigos. Aquí no se trata de que uno sea mal pensado, pero si eso hace Omar cuando está muy novato todavía, imagínese usted lo que querrá hacer cuando ya sea un estelarista. En tal ocasión, Omar noqueó en un asalto a Miguel Camacho, pero algunos meses después se le vino el mundo encima por su apretado triunfo sobre el jarocho Miguel Hernández, en Tijuana. JC Chávez le dijo a este reportero que se encuentra preocupado por la condición que pueda alcanzar Omar para su tercer combate contra el mismo Miguel Hernández, el 27 de este mes en Mérida. Julio expresó estar dispuesto a cancelar la próxima actuación de Omar si el muchacho no aceptaba unírsele en Tijuana, para que ahí pueda supervisarle su trabajo de gimnasio. Julio grande sabe que su hermano Roberto no hizo mayor cosa en este negocio porque lo rodeó de lujos (Roberto llegó a tener dos Corvette último modelo al mismo tiempo) y comodidades, y con ello le apagó cualquier espíritu de sacrificio para el boxeo. jlcamarillo@esto.com.mx |
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