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Eduardo Obregón recibe un presente de Chen Zhili, alcaldesa de la Villa Olímpica. Foto: Xinhua
5 de septiembre de 2008
México, presente en Beijing
Ondea en Villa Paralímpica el lábaro patrio
Héctor Reyes/Desde Beijing
El Lábaro Patrio ondea en el anfiteatro de la Villa Paralímpica, con la siempre entusiasta participación de los deportistas mexicanos. Engalanados con sus uniformes y banderas tricolores sobre la grada semicircular, los atletas nacionales se distinguieron de otras delegaciones a las que también les correspondió el tradicional acto protocolario. Entre los seleccionados, el primero en la fila, de izquierda a derecha, se ubicó Saúl Mendoza, el atleta que reiteró su adiós a las pistas, y por tanto estos juegos marcarán el final de la época que tuvo como atleta dominante, en distancias que fueron de los 800 metros al maratón. Saúl, con una carrera de 25 años, le tocó vivir las dos etapas del deporte paralímpico, desde su nacimiento competitivo hasta las exigencias internacionales de llevar a este deporte a la élite. Debido a este afán de hacer más competitivos los Juegos, el Comité Paralímpico internacional eliminó pruebas y compactó categorías, además de realizar eventos de clasificación para reunir -como en los olímpicos-, lo mejor del mundo deportivo paralímpico. La esencia de los Juegos y por lo que fueron creados después de la Segunda Guerra Mundial, era que a través del deporte, las personas con capacidades diferentes pudieran desarrollar habilidades, e integrarse al mundo convencional. Al paso del tiempo, se desarrolló la tecnología y los sistemas de entrenamiento, hasta realizar marcas sorprendentes, en donde se confirmó que no hay límites de adaptación del ser humano. Cristina Hoffman, con su experiencia en el desarrollo de estos Juegos, se adentra en el espíritu de los seleccionados nacionales. No adquiere el papel de psicóloga, pero sí de confidente y aporta su dosis acerca del conocimiento de estas lides. Una cosa es el deporte adaptado y la otra la adaptación a la vida diaria. Es tan dura, que pocos imaginan lo que pasan cada uno de ellos, principalmente de la dependencia de otra persona a lo largo de toda su vida. Tronco con la presencia de su padre Manuel; Nely de su madre Thelma; Juan Ignacio, de Socorro, siempre cerca para auxiliarlos y ser partícipes de sus logros. Saúl Mendoza se despedirá en el marco de los Parapanamericanos de Guadalajara, en el 2011, pero estos serán sus últimos Juegos Paralímpicos, en donde cosechó seis preseas y dos olímpicas en la prueba de exhibición de los mil 500 metros planos. |
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