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Toros
Eloy Cavazos.- No ha sido un camino fácil. Foto: Archivo ESTO
28 de agosto de 2008
La línea del dolor
Tres toreros con gran número de cornadas
Francisco Lazo
AMIGOS, finalmente Eloy Cavazos confirmó la noticia que dimos hace algunos meses en el sentido de que probablemente se despedirá de los ruedos a fines del presente año, o principios del venidero, en un festejo en la monumental Plaza México. Esto es, en la plaza mayor que puede existir para dar el adiós a un torero que tantas veces la ha llenado de partidarios, de aficionados, y donde ha escrito una historia realmente sobresaliente en la fiesta universal y sus astros. Son innumerables las veces que Eloy ha actuado y triunfado en el magno escenario capitalino, y decíamos que también del toreo, por su magnitud, por su capacidad para albergar diletantes y seguidores del pequeño gran diestro. Siendo apenas un niño obtuvo sus primeros triunfos y este día que cumple 42 años de que tomó la alternativa en su natal Monterrey, y 58 de vida, se acerca ya la hora en que se quitará para siempre el traje de luces y llevará su afición al toreo como una medalla al pecho con 22 cornadas. Mucho se ha especulado sobre el retiro de Eloy, nacido en Ciudad Guadalupe, conurbada a Monterrey, y muchas veces también el tiempo lo ha desmentido, pues es incansable y siempre rodeado de gran popularidad. De cumplirse puntualmente su despedida le quedan cinco meses de actividad en los ruedos, en los cuales habrá de saciar plenamente su pasión y corresponder al respaldo que ha recibido de sus seguidores, de su familia y de sus amigos. Se le recordará como un torero siempre decidido a lograr el triunfo sin escatimar esfuerzos ni eludir momentos difíciles; por el contrario, disfrutando el placer que le ha causado torear, torear y torear. Y así como se acerca su adiós de los ruedos, mas no de su afición, ya corre la versión de que continuará en la fiesta desde otra faceta, la de empresario, en la que podrá seguir satisfaciendo su inclinación por el toreo y la necesidad que todo hombre tiene de los aplausos. Ahí se le verá lidiando con otro toro tan complicado como es presentar atractivos carteles a las concurrencias para que asistan y estimulen la función taurina. En ese aspecto Cavazos ha puesto de manifiesto aptitudes para manejar el tan complejo espectáculo, pues es indudable que tiene talento y experiencias para administrarlo resolviendo encrucijadas y dándole motivos de regocijo. De siempre y al cabo de tantos años de conocerle he escuchado a Eloy decir que el ideal del torero es superar sus previsiones y una vez que lo haga tendrá tiempo suficiente para pensar cómo lidiará al astado que le tocó en suerte y darle rienda suelta al placer que le cause torearlo. Todavía nos va a decir muchas cosas Eloy en el ruedo en este tiempo que se acerca, el que parece ser su adiós definitivo, porque habla aún con tanta pasión que da la impresión de no querer irse. EL FUTURO Y muy a propósito de estas consideraciones del regiomontano, el queretano Octavio García "El Payo" en sus albores confirma que el mejor maestro del torero es el toro mismo, ya que de lo que el animal haga en la arena dependerá la labor del diestro, su éxito o fracaso. Y Octavio pregona con el ejemplo al querer torear siempre en terrenos tan comprometidos porque así le nace hacerlo, aun tratándose de una práctica más peligrosa de lo común. Volvió a caer herido en el ruedo y está por cuarta ocasión en un año sufriendo las consecuencias de su conducta temeraria, que es la que más lo satisface para desempeñarse y es también la que le trae cada vez más partidarios por la emoción de su desempeño. Uno se pregunta: ¿vale la pena tanto sacrificio? Octavio nos dice con su actitud que sí, que él quiere ser un torero de todos los públicos, pues indudablemente a su arrojo suma momentos intensos. Tanto así que ya se le prepara la alternativa. Hemos visto buen número de toreros que han hecho de su intrepidez un espectáculo realmente excepcional, cargado de adrenalina, que han llegado a escalar zonas de conmoción sin límite como el madrileño José Tomás y "El Payo", pues ambos siempre se desplazan sobre la línea del dolor. Pero el tema no termina aquí. |
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