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Opinión / Columna
Ni modo que se quedaran atrás. Había que sacar la casta, fajarse el peto. Ayer fue Iridia hoy es Chayo. La segunda de oro, y curioso, en la misma disciplina. Tae kwon do (¿así o junto?) Lo importante es que se ganó, que se demostró que este deporte tiene consistencia, buena preparación y sobre todo futuro. (ojalá no se les ocurra "impulsarlo" y suceda lo que con la marcha). María del Rosario cierra con broche de oro -así, literalmente y sin metáforas- unos Juegos Olímpicos con más pena que gloria para los mexicanos. Resarce un poco las esperanzas fallidas, ilumina el optimismo opaco y entusiasma a los resultados mediocres. Ni modo que se quedaran atrás, ya son tiempos de igualdad de género y había que demostrarlo. Las mujeres tenían que alzar la mano. María - Pérez, buena combinación, de oro (una lucecita se ilumina en la memoria). En los últimos estertores de este dragón agonizante todavía se alcanza una flama de inmortalidad para alegrar a todos los corazones mexicanos. Gracias María del Rosario, gracias por el broche de oro. aparra@esto.com.mx |
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