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Espectáculos
20 de agosto de 2008
¡Qué espectáculo!
Jorge Almazán R.
Había una vez... (como toda buena historia fantástica debe iniciar) un cuasi cantante y actor de nombre Pablito. Este tenía problemas de alcoholismo y drogadicción, pero tras ser arrestado por la justicia de un país "muy, muy lejano", decidió engañarse a sí mismo y hacer de cuenta que estaba en rehabilitación. Cuando fue requerido por un tribunal de aquella nación para hacerle pruebas se comprobó que el joven aún usaba una sustancia tóxica, por lo que la mano de hierro de la fiscal pidió al juez pusiera en calidad de "huésped distinguido" de una de las cárceles del condado al infractor. Arrepentido, Pablito suplicó, casi lloró ante el hombre de la túnica negra y el mazo, pero la fiscal le dijo que ya había tenido una oportunidad y la desperdició; por esto, eso de "soy una buena persona..." no funcionaría. Con esposas fue trasladado a una celda y ahí permanecería por algunos días. Pero en su país, Chava, un hombre que produce sueños, gestó una de las peores pesadillas que le pudiera pasar a la justicia de aquel país, pues sin importar que Pablito era un infractor abogó ante los amigos para que lo sacaran de la cárcel y regresara al nido, aunque tuviera "fuego en la sangre" por lo que consume. Chava pudo librar a Pablito de la pena impuesta, por lo que en respuesta dijo que se sometería a tratamiento para alejarse de esos vicios que han sido perjudiciales para la sociedad. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... Una gran cantidad de medios de comunicación puso a Pablo Montero como una víctima del sistema de justicia estadounidense al grado de arroparlo y olvidar que el señor consume cocaína; él dice que lo encontrado en su auto al detenerlo por una infracción de tránsito no le pertenecía, pero al ser sometido a un estudio clínico se comprobó tener residuos en la sangre, a menos que ésta tampoco sea de él. Mientras, Chava Mejía, al que de cariño Jorge Salinas y otros actores de la telenovela "Fuego en la sangre" le dicen "Don Corleone" o "El padrino", prácticamente lo sacó del tambo y perdonó su adicción; a fin de cuentas, lo importante es no perder dinero en la producción. Si esto pasó con un mediano cantante y actor, imaginen lo que sucederá cuando un peso pesado de Televisa sea encarcelado en Estados Unidos. Seguramente pedirán la pena de muerte para el fiscal y el juez. Ahora sólo queda saber si Pablo tiene la suficiente dignidad, no pantalones, para en verdad dejar la cocaína en el olvido. |
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