Sociales
José Gálvez, actor de 300 obras de teatro y más de 60 películas
José Gálvez. Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
El Sol de Cuernavaca
18 de agosto de 2008

Wilfrido Ávila García

Cuernavaca, Morelos.- Actor nacido en Colombia y radicado en México, poseedor incomparable de personalidad definida, estuvo unido sentimentalmente a la actriz Ofelia Guilmain con quien formó pareja en varias telenovelas y películas. Reconocido por su excelente actuación interesado por el arte histriónico, funda el Teatral Instituto Helénico. Su nombre está escrito con letras de oro en la historia del cine, la televisión y el teatro mexicano.

José Gálvez no fue un actor por casualidad, poseedor de un don especial que le permitió proyectarse al público de una excelente manera mágica; atrayendo al espectador hasta hacerlo sentir la angustia, la alegría o simplemente la locura del personaje que interpretaba en el acto en turno. Su vida la encaminó bajo el pensamiento y afán de notoriedad para estar en contacto con el público, siendo éste su real deseo de poder manifestarse artísticamente en dirección hacia el teatro.

No siendo un galán, pero poseedor de una interesante personalidad para imponerse dentro y fuera de la escena, el actor pudo burlar sus defectos físicos y su edad, consciente de lo que debería ser un artista. Describiendo el arte interpretativo como magia, lo comparó con grandes figuras como fue a Sammy Davis Jr., cuya apariencia no podía ser más opuesta al concepto de la estética, aunque fuera negro y le faltara un ojo, sin embargo, proyectaba una luz interior que conquistaba al público. José Gálvez decía que para ser actor se requerían facultades innatas, buena memoria, voz y sobre todo cultura acompañada con una belleza interna.

Al mismo tiempo, decía que el actor se hacía y no nacía, ya que él no fue producto de ninguna escuela, se formó entre bambalinas, obligado por las circunstancias, ya que quiso ser torero, pero convencido de que en este oficio sólo se juega la vida con un afán de notoriedad, sería mejor tomar la actuación, descubriendo que de no haber sido por necesidad hubiera sido por gusto, iniciándose en la ciudad de Buenos Aires, pasando a actuar en Santiago de Chile ya como profesional. Atraído por el teatro recurrió a estas ciudades porque en estos países la principal actividad era el teatro.

Decía que el cine, la televisión, la radio son medios obligados para el artista, siendo manifestaciones tan válidas como lo es el teatro, ya que éste representa un momento de convivencia directamente con el público al mismo tiempo con el personaje que no se experimenta en ningún otro campo, ya que lo otro es más frío, más elaborado, que se trabaja para una máquina, interviniendo factores ajenos a la inspiración, mientras que en el teatro el contacto es el actor quien gobierna directamente.

En el cine uno pude estar muy bien, incluso algo que no sea precisamente un actor, porque la estrella definitiva es el director, donde alegaba que muchos animales se habían convertido en galanes, poniendo como ejemplo; un río o una casa podía ser también la motivación principal de una gran producción, mientras que en el teatro la estrella es el actor. Interpretó en sus inicios un gran repertorio de cuarenta obras en temporadas de teatro clásico patrocinadas por el IMSS, con más de sesenta interpretaciones en "Marco Polo", "Gedeón", "Juego de Reinas", "Becket", "Otelo", "Una ciudad para vivir", "La tempestad", "Los Caballeros de la mesa redonda" y "Espartaco", entre otras.

Actuó al igual en varias salas pequeñas para unirse más tarde a Manolo Fábregas, con una gran temporada en el Teatro de los Insurgentes presentándose en "Divorciémonos", con la actriz Silvia Pinal, "Horas desesperadas", "Dime con quién andas", para el año de 1959 obtuvo el premio al mejor actor, por su trabajo en "El Hombre que Hacía Llover" que se estrenó en el Teatro del Granero. Dentro del cine actuó en las películas "Los Cuervos están de Luto" y "El Tejedor de Milagros". José Galvez defendió el arte, argumentaba que el público juzga al actor y éste tiene el derecho a opinar acerca de los espectáculos, el público de teatro en México es reducido a razón del número de habitantes, ya que éste sector se forma de un verdadero público interesado y exigente. En sus últimas apariciones en televisión fue en compañía de Sergio Corona, Luz María Aguilar y Begonia Palacios en la exitosa comedia televisiva de "Hogar Dulce Hogar", el actor encontrándose de vacaciones sufre un ataque de diabetes por lo que regresa a la Ciudad de México siendo hospitalizado el 9 de agosto de 1978, falleciendo de una complicación respiratoria a los cuarenta y siete años, casado en ese tiempo con la actriz Graciela Nájera, nunca pensó abandonar México, siendo su esposa mexicana y contando con dos hijos. Comentaba que aquí se había abierto el camino y en México había experimentado la satisfacción de ver en la gente su agrado ya que ellos le habían hecho pasar un buen momento.