Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
7 de agosto de 2008

  Víctor Burgos casi tocó el cielo como boxeador, pero un accidente del ring mutiló su carrera y sus ilusiones, y lo puso en peor situación que la que tenía antes de hacer maletas en su natal Estado de Puebla para partir con destino a Tijuana.

Burgos fue el segundo vencedor del "Travieso" Arce. Sus últimas 29 peleas -de un total de 57- fueron a la vera del manejador Roberto Sandoval, quien lo condujo a la conquista de la diadema minimosca de la FIB, al noquear al boricua Alex "El Nene" Sánchez, en 2003. Esa faja la cedió Burgos en su tercera defensa, en 2005 -Don King solamente pudo darle un combate por año-, por puntos contra el estadounidense Will Grigsby.

Hay quienes envidian la fama y fortuna de algunos boxeadores, sin reparar en que esa gloria puede resultar tan frágil como la vida misma.

La noche del 3 de marzo de 2007, los sueños dorados de Burgos de protagonizar una revancha de despedida y de mucho dinero contra el "Travieso" Arce (anhelaba ser campeón mosca y volver a encontrarse con el mochiteco, "para terminar de pagar la casa de sus hijas") terminaron en el limbo, al perder por KOT y quedar en coma en el último asalto contra Vic Darchinyan, el entonces rey de las 112 libras de la FIB.

A Burgos lo salvó ese físico privilegiado que los boxeadores tienen, así como la rapidísima intervención médica dictaminada por el doctor Paul Williams desde ringside.

Pero al dejar el hospital de Torrance, California, 28 días después, le esperaba una dura sorpresa, al enterarse que la factura del hospital había sido por 475 mil dólares, de los cuales el seguro de Don King Promotions cubrió 350 mil dólares y el seguro del copromotor, 50 mil dólares.

El resto tenían que finiquitarlo él y Roberto Sandoval.

Por esa pelea, Burgos cobró "como 30 mil dólares", según le dijo al reportero Alfredo Jaime. Dicho dinero, reveló, se le fue en terapias y las mensualidades de su hogar.

La FIB, que obtuvo cuotas de Burgos en su etapa como campeón de ese organismo y aun por su frustrado reto contra Darchinyan, nunca se preocupó por él.

Ojalá que la gente de boxeo de Tijuana, la de pantalón largo que tanto se enorgullece de los éxitos de los peleadores nacidos o con base en Tijuana, idee muy pronto algo para ayudarle.

jlcamarillo@esto.com.mx
 
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