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Opinión / Columna
Una de las mejores cosas que me han sucedido en mi vida periodística y personal es que Carlos Trápaga, a quien yo siempre llamaba Charly, haya alcanzado puestos de mando en el gran Diario ESTO y por supuesto que haya llegado a Director. "Escribe una columna diaria, pero que no vaya a ser de noticias", me pidió hace un lustro y así nació Mi perspectiva. Carlos era un visionario, porque el espacio que dicho escrito ocupó desde el inicio fue el mismo al que se constriñeron finalmente todas las demás columnas. Mi primera foto en portada en el ESTO fue por idea de Trápaga, cuando entrevisté a Fernando Valenzuela en el Dodger Stadium, el los ochentas. Cierta vez lo saludé como Nico. Sonrió y le expliqué que venía de comer con su hermano, el abogado Ricardo Trápaga, al que conocí cuando formaba parte del despacho Hamdan y Ochoa, el que se encargó de la defensa de JC Chávez en aquel lío fiscal. "Así (Nico) me dicen en mi familia", señaló. El único día en que le contesté con una negativa a Carlos fue cuando me propuso ocupar la Jefatura de Redacción del ESTO, en 1990, y le indiqué que me interesaba mucho más continuar como reportero, lo cual me concedió, y no dejo de agradecerle por ello. Muchas confidencias me hizo Carlos sobre su vida personal y profesional y que siempre guardaré en mi corazón. En distintas ocasiones lo felicité por entrevistas o informaciones suyas, en especial aquella en la que adelantó que Hugo Sánchez sería el técnico nacional. Mi trayectoria, si es que tengo alguna, se debe en gran parte a Trápaga, quien igualmente me dio distintas lecciones de vida. Los libros que me regaló sobre cursos de redacción u ortografia están entre mis pertenencias más preciadas. Él deseaba que asistiéramos juntos a los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. La necesidad de que él no pudiera permanecer tantas semanas lejos del ESTO le hizo cancelar dicho viaje. "Entonces yo tampoco voy", le dije, y pretexté que no me gustaría volar 14 horas y media desde Los Ángeles a Sydney porque para entonces ya le temía a los aviones. "Con eso se te quita", me contestó. Estar al comando de una sección tan importante como es la de boxeo del ESTO es algo extraordinario, pero sin Carlos Trápaga ya nunca será igual. ¡Carlos, te extrañaré como nunca tuviste idea! Nos vemos cuando me llegue también el final de mi ruta. jlcamarillo@esto.com.mx |
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