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Opinión / Columna
Aunque no hay datos precisos y exactos, de la fecha de la aparición del boxeo en el mundo, lo que sí se puede asegurar y existen pruebas, que por lo menos "tres mil años antes de Cristo" ya se realizaban combates entre vigorosos deportistas, que buscaban imponerse a sus oponentes sirviéndose únicamente de sus puños. En el año 688 en los vigésimo cuartos Juegos en Grecia, antes de nuestra era, fue cuando se introdujo por primera vez, este deporte de los puños. Es al héroe griego "Teseo" al que le adjudican el mérito de haber creado el PUGILATO (palabra que proviene del latín que significa puños). Durante las primeras épocas los combatientes llevaban los puños cubiertos por anchas correas de cuero de becerro, sobre estas correas se ataban unas bolitas de plomo, con el fin de que los golpes fueran mas terribles, la duración de un combate no era fijada por el tiempo, sino que se declaraba vencedor a aquel pugilista que hubiera puesto fuera de combate a su adversario, o que le hubiera vencido por agotamiento; en el momento en que uno de los pugilistas se declaraba vencido, simplemente levantaba el dedo índice para hacer saber que aceptaba su derrota. La historia relata que el primer vencedor en el Pugilato fue Onomasto de Esmirna. En un poema de antología griega se explica de la ferocidad de los combates: "yo, Andreolo, he combatido valientemente en todos Los Juegos de Grecia, sitio donde nace La Olimpiada, en Platea perdí un ojo, en Delfos una oreja y me sacaron sin conocimiento, pero mi padre Damoteles, ya me tiene preparado para hacerme sacar de la Arena herido o muerto". Años más tarde, durante el siglo primero antes de Cristo, fue temporalmente prohibido este deporte. Y esto vino a marcar el principio del fin del pugilismo como espectáculo de gladiadores y de esclavos que arriesgaban su vida en cada pelea. Ya en nuestra era, precisamente en el siglo segundo el médico del emperador Marco Aurelio, llamado Claudio Galeno, se pronuncio ardientemente contra este deporte de los puños, porque "servía para desfigurar a los que querían ser célebres" y a cambio de renombre y fama lucían narices rotas, las orejas hechas una coliflor. (continuará) finitolopez25@hotmail.com |
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