Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
25 de julio de 2008

  Las Vegas, Nevada.- Bob Arum es realista y manifiesta que si el encuentro entre el puertorriqueño Miguel Cotto y el mexicano Antonio Margarito alcanza 30 por ciento del éxito de aquel que protagonizaron Félix "Tito" Trinidad y Óscar de la Hoya, dentro del contexto de la enemistad deportiva entre las naciones de origen de los contendientes, se dará por satisfecho.

Aquella batalla entre De la Hoya y Trinidad tenía un ingrediente extra, que era la competencia abajo del cuadrilátero entre Arum y su archirrival promotor Don King, quien manejaba (continúa haciéndolo, ya que "Tito" insiste en mantenerse activo) los intereses del isleño.

Además, De la Hoya y Trinidad se presentaban como monarcas welters invictos y el borinqueño aparecía como una de las amenazas máximas para el que fuera campeón olímpico de Barcelona '92.

Pero, en la plática de anteayer con ESTO, Arum advirtió que el combate entre Margarito y Cotto podría resultar "más competitivo" que el titulado "La Pelea del Milenio".

Sin pretenderlo, Arum puso el dedo en la llaga al desenterrar el recuerdo de algo que terminó como una actuación vergonzosa por parte del Golden Boy, quien se dedicó a correr en el último tercio de las acciones.

Es posible que ese hecho, añadido a que Óscar había doblegado en dos ocasiones al gran JC Chávez, haya sido fundamental para que el nativo del Este de Los Ángeles nunca pudiera entrar en el corazón de los aficionados mexicanos.

Por cierto, Trinidad no ha sido descartado entre los candidatos a hacer frente a De la Hoya, en su despedida definitiva del boxeo.

En su interior, De la Hoya está frustrado porque uno de sus verdugos, Floyd Mayweather, anunció su retiro y con ello cerró la posibilidad de otro encuentro multimillonario, que sería la segunda edición de aquel que rompió todas las marcas de ingresos en taquilla y de pago por evento de televisión.

Es probable que Mayweather solamente esté fingiendo, como una estrategia para que De la Hoya no se lleve otra vez la parte del león, por lo menos ya no en forma tan desproporcionada como sucedió en la primera ocasión.

Lo lógico es que Óscar esté pensando más en el contrincante que mayores ganancias genere, y con Mayweather fuera de la jugada, la decisión le resulta más complicada.

jlcamarillo@esto.com.mx
 
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