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Espectáculos
Nuevo motivo de polémica son los rasgos étnicos de los personajes. Foto: Archivo ESTO
21 de julio de 2008
Memín, pingo de la controversia
Icono cultural mexicano
Jorge Almazán
Racismo, palabra que se utiliza para denostar razas culturales, sociales, políticas y culturales en el mundo, es la que nuevamente le han colgado a uno de los personajes más conocidos en la historia de las historietas de nuestro país: Memín Pinguín. Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca en 2005, fue el primero en enjuiciar al niño negro creado por Yolanda Vargas Dulché, en lo intelectual, y dibujado por Alberto Cabrera (en 1943, aunque Sixto Valencia Burgos le dio la fisonomía que conocemos ahora, en la década de los 70), al asegurar que "imágenes como esa no caben en el mundo moderno", dijo al lanzarse 700 mil sellos postales con la figura del célebre infante, el 28 de octubre de ese año. Ahora, una cadena de tiendas departamentales en Estados Unidos se vio obligada a retirar de sus anaqueles el número más reciente de la revista, luego de que una de sus clientas texanas, Shawnedria McGinty, de 34 años, de raza negra, se quejó al considerar a Memín Pinguín "... un insulto. Estamos en 2008". Por supuesto que esto lo aprovecharían activistas que no tienen nada mejor que hacer, como Quannel X, que sin conocimiento de lo que representa el personaje para México, dijo que el cómic es un ataque racista contra la cultura afroamericana y la gente de color. "Es una vergüenza. Esto es reírse de los rasgos físicos de toda una población. Hay que ver cómo dibujan a su madre, con unos enormes labios étnicos, tez oscura, haciéndola pasar por un gran gorila y a él como el pequeño mono". LA CREACIÓN Yolanda Vargas Dulché, toda una institución en cuanto a historietas, sobre todo melodramáticas, de las cuales un buen número se han llevado a la televisión y el cine, jamás pensó en "racismo", cuando tras un viaje con su hermana a La Habana, Cuba, donde se presentaban como cantantes -con el dueto "Rubia y morena"- empezó a redactar lo que serían las aventuras de ese niño que le ayudaba a su "Ma'linda" con los gastos de la casa, ya sea de bolero o voceador. "Mi madre se sintió conmovida con algunos niños que observó en La Habana, los cuales le parecieron fascinantes, así que decidió plasmar ese espíritu en un personaje juguetón", aseveraría en su momento Emoé de la Parra, hija de la autora. De hecho, recordaría que el carácter de Memín Pinguín refleja la verdadera personalidad de Vargas Dulché. "Es un personaje de caricatura insertado en un mundo de historieta que es más realista, pero a través de esto logra contar las aventuras de los niños de barrio de aquella época". Asimismo, subrayaría que bautizó al niño como Memín, en honor a su entonces novio, Guillermo de la Parra, que después fue su esposo. Luego dio a su personaje el apellido Pinguín, porque su pareja le había contado que había sido todo un pingo cuando era pequeño. Al hacer un poco de historia, Emoé apuntaría que todos los demás personajes que acompañaban a Memín: "Ernestillo", hijo de un carpintero viudo; "Carlangas", hijo de una divorciada, y "Ricardo", el único de los cuatro que tiene padre y madre, niño rico y presumido, pero que quiere mucho a sus compañeros, eran personas que conoció cuando iba a la primaria, en la colonia Guerrero. PINGUÍN DEL TIRAJE La salida al mercado de Memín Pinguín en 1947, constó de 372 capítulos semanales en sepia. Fueron reeditados en 1952, 1961 y 1988, esta última en color. Después está la edición llamada "Homenaje", que se tenía pensado lanzar el 5 de diciembre, pero tras las declaraciones de la Casa Blanca, se decidió adelantarla. Ahora que se pretende dar un golpe más a Memín, Malenick de la Parra, director de Editorial VID, ya previó que las ventas del cómic, que va en su sexta edición, "se eleven considerablemente". La sexta impresión comenzó a circular hace unos días, pese a que la quinta va apenas en el capítulo 188 con tiraje semanal de 125 mil ejemplares; y la sexta comenzó con 300 mil. Cabe destacar que Memín Pinguín se popularizó no sólo en nuestro país, sino a nivel internacional, al grado de que el Ministerio de Educación de Filipinas hizo obligatoria su lectura en las escuelas, "ya que enaltecía los valores humanos hacia la familia y el Estado". PLANES DE EXPANSIÓN Según el propio Malenick, ya se entablaron conversaciones serias para llevar a Memín a una serie animada, una película y una telenovela. "Si bien es cierto que esto lo tenemos contemplado desde hace unos años, la editorial ya platicó con las cadenas de televisión importantes de México y están interesadas en desarrollar estos planes. Esperemos que todo salga bien y muy pronto veamos a Memín en la pantalla chica y grande". |
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