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Opinión / Columna
Así como existen dinastías entre los toreros también las encontramos en el ambiente empresarial taurino. Y un buen ejemplo de ello es la dinastía de los Guerra, con raigambre potosina, de la que es fundador don Joaquín Guerra Alva, hijo de un introductor de ganado -D. Refugio Guerra-, seguramente oriundo de los Altos de Jalisco pues en la ciudad de San Luis Potosí muchas de las familias con ese apellido provienen de la región jalisciense citada como los doctores Guerra, estimados galenos. Don Joaquín Guerra Alva (y su apellido materno es, indiscutiblemente alteño también en cualquiera de sus variantes: Alba o de Alba, ya sea que se escriba con "b" labial o "v" labiodental), al que llamaremos Don Joaquín I, vino al mundo en la capital potosina el 4 de octubre de 1895, pocos días antes de la inauguración de la Plaza de Toros El Paseo. Transcribo un párrafo alusivo de "Las Plazas de Toros Potosinas" cuyo autor es el P. Rafael Montejano y Aguiñaga: "Decía el programa del estreno: Inauguración de la Gran Plaza de Toros El Paseo. Gran acontecimiento taurino. Empresa Sociedad Anónima a cuyo frente figura el conocido empresario Pedro Nolasco Acosta. Suntuosa corrida de toros para hoy viernes 1º de noviembre de 1895. Nueva presentación del joven y valiente matador de alternativa en la Plaza de México Diego Rodríguez, "Silverio Chico". ¿Quién imaginaba que aquel Joaquinillo nacido casi al mismo tiempo que esa plaza de toros sería, andando el tiempo, su propietario número 5? Don Joaquín I desde jovencito acompañaba a su padre a comprar ganado de las haciendas aledañas a Bocas, Guanamé, Espíritu Santo, etc., entre otras, que luego venderían al rastro de la ciudad. Fue aficionado práctico llegando a formar parte de la Cuadrilla de Aficionados Potosinos, en la que figuraban como espadas Carlos López y Vicente Monsiváis, apodado "El Charro" quien llegó a tomar la alternativa. Guerra Alva actuaba como sobresaliente. Dominaba el segundo tercio y toreaban vistiendo de luces, siempre sin cobrar, pues lo hacían con fines de beneficencia. Don Joaquín I sufrió varias cornadas, una de ellas en la Plaza de Toros de Charcas, SLP, por un bicho de El Cubo, que le atravesó la pierna derecha. Al decidir radicar en la capital del país y seguir dedicado a la compra-venta de ganado, se relacionó con gente del toro y acabó por ocupar su tiempo en actividades taurinas. Fue el organizador de los famosos "Jueves Taurinos" de la Plaza de El Toreo de La Condesa, de los que surgieron figuras famosas. El primer jueves taurino fue el 24 de julio de 1941, corrida en la que actuaron seis novilleros estoqueando un encierro de Santa Cruz. A la que hace recuerdo el buen amigo Murrieta (14/VIII/41) corresponde al cuarto Jueves Taurino, en que se reveló Luis Procuna, ciertamente. A la muerte de don Joaquín Guerra I (11IV/59) tomó su lugar don Joaquín Guerra González, quien desde los 26 años de edad había iniciado sus andanzas empresariales taurinas al lado de su padre. Don Joaquín Guerra II fue empresario de toros 40 años, siguiéndole Don Joaquín Guerra III, Guerra Morales, nacido en la ciudad de México y fallecido en San Luis Potosí en un día como hoy, 16 de julio de 2002, por lo que recordamos la dinastía de los empresarios Guerra, estos tres Joaquines fueron grandes aficionados y fervientes sostenedores de llama de la Fiesta de la Raza. Descansen en paz. Y hasta el miércoles próximo, D.M. |
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