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Box
Julito parecía en ruta a un triunfo por nocaut en los primeros rounds. Foto: Archivo ESTO
14 de julio de 2008
El público quería que noqueara
El júnior, un mar de confusiones
José Luis Camarillo
Julito César Chávez estaba con el ánimo por los suelos. Le dolían más los insultos del público que los golpes del estadounidense Matt "Depredador" Vanda, quien le aguantó todo su arsenal y regresó de manera increíble en el combate para ponerlo sobre piernas bamboleantes en los tres últimos episodios, del combate que el hijo del César ganó por fallo dividido en 10 rounds, la noche del sábado en Hermosillo. Ahí en la arena, el hijo varón mayor de JC Chávez reconoció que colgar los guantes podría ser una decisión a tomar, aunque eso tendría que meditarlo y hablarlo muy seriamente con su legendario padre y su hermano Omar, además de sus tíos Rodolfo Chávez y Miguel Molleda. Era natural que se armara una batahola, al cruzarse los insultos entre parte del público y los seguidores de Julio. Si el legendario César intervino fue porque sabía que a su hijo le había costado dejar el cuerpo y el alma en el ring, con tal de sacar la victoria y al mismo tiempo evitar un humillante nocaut, y le indignaba que la gente no lo entendiera así. No se necesita ser psicólogo para concluir que el público siempre estará del lado del débil y cuando el aparentemente inofensivo Vanda resurgió de la forma en que lo hizo, para convertirse de víctima en victimario sobre el ring, puso como condición indispensable al júnior ganar por nocaut. Hasta el cuarto asalto, la derrota por la vía corta parecía ser el destino de Vanda, no obstante mostrar hechuras de buen boxeador y hacer valer su mano derecha cuando podía sin causar aparente daño. Julito cimentó su triunfo con el tremendo castigo al cuerpo y a la cabeza de Vanda en la primera mitad del combate, aunque no puede pasarse por alto que el puño derecho de su rival comenzó a penetrar su guardia de manera poco notoria desde el inicio de las acciones, y fue aumentando en cantidad conforme avanzaba el encuentro. Ese castigo que comenzó a cuentagotas, ya acumulado, se tornó en dañino factor contra el sinaloense, cuyo gas se agotó desde el octavo round y entonces casi quedó a merced de los ataques de su incisivo oponente. Los tres últimos rounds fueron de pesadilla para Julito, que ya fue incapaz de aprovechar su ventaja en alcance y capitalizar su juego de cintura o bloquear los envíos de su rival. El fuerte calor imperante y los impactos recibidos también cobraron factura a Vanda, quien ya no pudo consumar la sorpresa, pese a que el mexicano acusaba el efecto de los puñetazos del norteamericano, sobre todo en las dos rondas finales. El veredicto a favor de Chávez fue justo, pero queda claro que el muchacho no entendió la lección dejada por José Celaya (en ese combate también estuvo cerca de perder por nocaut tras un inicio arrollador, por su pésima condición física) y no llega a sus combates con la preparación adecuada. Definitivamente, es una locura hablar de enfrentarlo con el campeón superwelter del CMB, Sergio Mora. |
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