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Opinión / Columna
Adriana Fabiola Corona García es la primera triatleta en representar a México en Juegos Olímpicos, gracias a su talento natural en la práctica deportiva, su disciplina a prueba de fuego y al apoyo de su esposo, de quien dice es el hombre perfecto. Ella hizo lo que pocos en el mundo y en tan poco tiempo; le bastaron dos años de practicar este deporte y vivir una odisea de 23 triatlones, de abril de 2007 a junio del 2008. Comprender el esfuerzo por subir en el ranking mundial como la espuma, y tener el empujón final de la Comisión Tripartita (COI, ACNO y UIT) para otorgar una plaza a nuestro país, sólo se entiende en carne propia. "Había momentos que llegaba a mi casa llorando. Ya me quería salir, estaba harta, quería tirar la toalla, pues es una rutina que a veces te cansa mucho de estar entrenando tanto. Al principio decía ¡qué padre, voy a viajar! Pero después no quería subir a ningún avión; deseaba descansar en casa. Luego te pones a pensar y recordar todas las experiencias y no lo cambiaría por nada: ¡sí valió la pena todo, y sí estoy contenta y espero no defraudar a nadie y llegar lo mejor posible, hacer un buen papel y, sobre todo, estar satisfecha y feliz por el resultado final". El último mes, Fabiola recorrió todo el mundo. Para ganar el lugar participó en la Copa Mundial de Mazatlán; a la semana siguiente en Corea; luego compitió en Sudáfrica, donde obtuvo el lugar 21, y llegó al campeonato mundial en Vancouver, Canadá, fundida por el esfuerzo. En su página de internet hablaba del sueño olímpico. El año pasado ya había estado en China y destacó su participación en el mismo circuito olímpico, además de una fotografía en la milenaria Muralla. La película de dibujos animados, Kung Fu Panda, la hizo sentir ese arrojo especial de una deportista extrema: "A mí me ayudó mucho su moraleja; que un panda panzón cómo iba a ganar el torneo y cómo iba a ser guerrero dragón. El maestro, un chaparrito, le dijo, pues tienes que creértela. Entonces yo también tenía que creérmelo igual: son muy buenas todas estas changas, pero igual tienen dos piernas, dos manos como yo, son seres humanos. Si ellas pueden, yo también puedo". Hay que conocerla para disfrutar la grandeza del deporte, y se recuerda en el 2006 como escapista y comiendo caracoles vivos en el programa Fear Factory, y un año después ganadora del Extreme Adventure Hidalgo. Hay materia prima y alma para soñar en una presea olímpica, le creemos... Comentarios: hreyes@oem.com |
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