|
Opinión / Columna
Hace algunos años, no más de media docena, un muchacho venido de Ucrania a la Unión Americana, el judío Dmitry Salita entusiasmó enormemente tanto a los aficionados como a su dirigente y lo menos que se dijo de él, es que muy pronto sería campeón del mundo. Este jovencito al que algunos llaman "Estrella de David", radicado en Nueva York, sin embargo, se ha ido quedando en la antesala no digamos de un título ecuménico, sino de las clasificaciones mismas, en las que ningún organismo le confiere un sitio entre los 15 mejores de su peso, que es el welter. Salita empezó muy bien, con actividad permanente, pero de pronto, su manager o apoderado Lou DiBella, dejó de programarlo con regularidad, con el resultado de que cada día hay menos elementos dentro del boxeo que creen -como sucedió años atrás- en este espectacular peleador, que se mantiene invicto gracias a que le han sabido seleccionar rivales de poca monta, desconocidos o de plano sin calidad. Cuando DiBella se equivocó y lo enfrentó al mexicano Ramón Montaño, poco faltó para que este último terminara con Salita, quien salió altamente beneficiado con un empate que excepto a él y a su gente, a nadie más convenció como algo que haya sucedido en el cuadrilátero. La pelea se hizo en 2006 e incluso se llegó a hablar de un choque contra el mexicano, también imbatido, Julio César Chávez Jr., pero tales planes fueron olvidados después de ver la forma en que lució Dmitry frente a Montaño, quien sin duda es un peleador aceptable. Ahora están anunciando a Salita en semifinal de los superestrellas Joe Calzaghe y Roy Jones, para el 20 de septiembre en el Madison Square Garden de Nueva York. Hasta ayer no había sido dado a conocer el rival de este hombre de 26 años, pero conociendo la exagerada cautela con que han llevado su carrera, pensamos que no será nadie de buen nivel. Al contrario, suponemos que tratarán de aprovechar los millones de televidentes que tendrá esta velada, tanto en América como en Europa, para enfrentarlo a alguien que signifique poco o de plano, ningún peligro. Y si las cosas continúan así, es difícil que Dmitry Salita pueda llegar hasta el lugar que le fue pronosticado cuando inició en 2001 su campaña profesional, en la que hasta ahora ha dado forma a una marca de 28 victorias; 16 de ellas por nocaut, y el empate ya mencionado contra Montaño. |