Opinión
Mi Perspectiva
José Luis Camarillo

ESTO
9 de julio de 2008

Vaya un aplauso para aquellos que se regeneran después de hundirse en el escabroso pantano de los psicotrópicos.

Uno de nuestros encabezados del martes fue: Mando Ramos, campeón que venció a las drogas.

El apodado "Bibelot de Long Beach", aquel que irónicamente se hizo famoso en México por dejar el título ligero del Consejo Mundial de Boxeo en manos de Erubey "Chango" Carmona, vio afectada su carrera por las drogas y el alcohol, como tantos otros deportistas de las disciplinas más disímbolas.

Vencer a la bestia de las drogas durante la vida activa de un atleta es casi imposible, ya que generalmente la fama viene aparejada de las tentaciones que tienen como vehículo a los nuevos "amigos" que por lo regular tienen sonrisas fascinantes o rostros encantadores, o poseen una licenciosa lengua capaz de persuadir al más santo a iniciarse en ese paraíso artificial maldito.

Los casos conocidos de gente famosa que vuelve "a la vida limpia" son de aquellos ya retirados.

"Nunca me entrené en serio para una sola pelea", llegó a revelar Mando Ramos al diario Los Ángeles Times. "Iba al gimnasio todos los días, pero tomaba todas las noches. Ningún boxeador me pudo ganar. Pero las drogas y el alcohol sí pudieron".

Era obvio que Ramos fuese blanco de los enviciadores dada su condición de gran ídolo de los aficionados californianos al boxeo, como lo comprobó al establecer varias marcas, tanto de taquilla como de asistencia, gracias a su estilo y personalidad carismática.

Soy de los que piensan que posiblemente Julio César Chávez nunca hubiese perdido una pelea de no haber sido adorador de Baco prácticamente desde que conquistó el primero de sus tres títulos del CMB, contra el "Azabache" Martínez, el 13 de septiembre de 1984. Una cosa llevó a la otra y Chávez admite que cuando sufrió su primer tropiezo, después de 90 peleas sin perder, "subió drogado a pelear" contra Frankie Randall, quien paradójicamente también llegó a esa cita con un historial de consumo de enervantes e incluso había pasado un tiempo en la cárcel al intentar venderlos a un agente encubierto.

Chávez está limpio y a su grupo de regenerados se ha sumado gente como Isidro "Sid" Pérez. Vaya un aplauso para ellos.

jlcamarillo@esto.com.mx
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