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Opinión / Columna
La farsante actitud de los llamados gobernantes no tiene límite. Actúan con la desfachatez digna del mejor intérprete de la farsa, pero ojalá sus actuaciones sólo causaran rísa; lamentablemente causan tragedias irreparables, provocan con su actuar la indignación y la rabia de quienes escuchamos y vemos con qué cinismo utilizan el dolor humano para sacar raja política. Sin el menor asomo de dignidad, justifican lo injustificable, con tal de permanecer mamando del presupuesto. Como el cínico delegado de la delegación en la que habito ya hace años. No renuncia, pide licencia, y se la conceden, que es lo peor, en lugar de renunciarlo y denunciarle como cómplice de la red de delincuentes que permiten, avalan y solapan que sitios sin la más mínima seguridad, operen impunemente. No se puede tapar el sol con un dedo. Son muchos los responsables de la cantidad de irregularidades cometidas por quienes autorizan y "legalizan" delitos tan graves. ¿Y las fuerzas del orden? Eficaces, haciendo su chamba. Valientes, bien armados, obedeciendo órdenes de quién sabe quién, nadie sabe, nadie supo, ni nadie sabrá. A enfrentarse ante el peligro que representan chamaco, niños, que como única arma traían sus ganas de divertirse. Que estaban chupando, sí, ¿y qué? Que se les vende a menores droga y alcohol, ¿por qué no está ahí un representante, o varios, de la autoridad para impedir tal cosa? Que se exhiba y castigue al cerebro enfermo que organizó un operativo como si hubieran ido a detener al "Chapo" y sus cuates. Que van a investigar a fondo, sí, chucha, ¿qué tan a fondo? ¿En aguas profundas del drenaje capitalino? No investiguen a fondo, investiguen "pa" arriba. Con las puras firmas de los autorizantes, pueden empezar a jalar la hebra y se van a dar una enredadota. Es una tragedia lo sucedido y es trágico saber que las cosas seguirán igual. Y no es teatro, es la vida. Y no son actores, son........... (Llene usted el espacio). Con dedicatoria a nuestras autoridades, este viejo dicho alteño. Como lo dijo San Pablo, que hablaba con seriedad: No debes creerle al diablo, ni aunque diga la verdad. Mi correo: albertorojaselcaballo@hotmail.com |