Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
20 de junio de 2008

  "Se dice que el tiempo es un gran maestro;

lo malo es que va matando a sus discípulos".

Héctor Berilos

JESÚS RAMÍREZ: LA CONFUSIÓN ELEMENTAL

SIN duda alguna, el técnico interino, Jesús Ramírez, ha sufrido un proceso involutivo. De aquel entrenador de los juveniles que imbuía determinación y convicción de triunfo, hoy sólo queda un personaje conformista y ansioso de salir del compromiso premundialista.

Defender el pésimo desempeño del equipo nacional frente a Belice, mostró la ausencia de carácter y mística de Ramírez. Ignorar que se jugó mal, es inaceptable para quien pregonaba una vocación crítica.

Se podría pensar que la reacción inmediata del técnico juvenil se moderaría en el transcurso de la semana, pero no, profundizó su empecinamiento y tozudez; se dedicó a evadir su responsabilidad y apeló a un supuesto avance del rival. Y así se enfrentó a las preguntas reporteriles, y con ello creyó que apapachaba a los seleccionados.

Su último desplante fue patético; casi gritó lo mismo que antes del partido: "No importa jugar bonito sino ganar". Aquí sí ni qué hacer, se pelea con molinos de viento, el reclamo no es un asunto estético (siempre subjetivo y personal), sino que jugar bien, generalmente el binomio buen futbol-triunfo, es la constante en este deporte.

Válganos recordar lo que está pasando en la Eurocopa. ¿Holanda juega bien? ¿Portugal juega bien? ¿Italia juega bien? ¿España juega bien? ¿Y cómo les ha ido? Los resultados están a la vista. ¿Es muy difícil que estos ejemplos pedagógicos los entienda el técnico interino?

Ya frente a Argentina, se demostró que desde la banca mexicana no se sabe plantear los partidos y menos leerlos. Ahora, frente a un débil y elemental rival, con todas las ventajas de ambiente y calidad individual, se le ocurre divagar al técnico nacional.

Pero parece ser que Ramírez está pasando por un proceso de crisis emocional y de confusión en la jerarquización de prioridades. Tiene derecho a plantear dudas, a presentar incógnitas; eso es natural en las decisiones humanas. Lo que no parece sensato es exhibirse con posturas de divo; decir que puede ser auxiliar de Eriksson y responsable de las selecciones menores, es mostrar un gran desprecio por el trabajo con los jóvenes.

En fin, ya hasta contagió a algunos jugadores, como a Osorio, quien riñe con la diversidad de la prensa, puesto que es crítica. Este jugador debería haber aprendido a que un representativo nacional y cualquier personaje público, están sujetos al elogio y a la crítica, y se debe tener la ecuanimidad para soportar ambas posturas. Los jugadores y sus técnicos ganan un salario más que bueno; su obligación es garantizar que quienes pagan por verlos resulten satisfechos y gocen del par de horas del espectáculo profesional.

Algo más.- Lo del "draft" resultó ser la misma comedia de siempre: jugadores suplicando un lugar, los directivos rememorando a los esclavistas romanos, los promotores frotándose las manos y engordando chequeras. No obstante que dicho evento ha sido desaprobado por la FIFA, los federativos nacionales han resultado ser omisos en dicha recomendación. Al fin y al cabo, donde hay dinero hay complicidad y vista gorda... Por cierto, hablando del maldito dinero, qué buen gusto tiene el nuevo técnico nacional, Sven-Göran Eriksson. Vivirá en un lujoso edificio de una colonia de elite del Distrito Federal. ¿Es un delito?, no, para nada; desde ahí seguirá carcajeándose de los directivos mexicanos. El coloniaje en vivo y a todo color.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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