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Opinión
![]() ESTO...cadas
Don Volapie
ESTO
18 de junio de 2008
GOLLETAZO.- Un feo golletazo recibió el matador José Tomás en la plaza de Las Ventas, de Madrid, el pasado domingo, que debido a las tres cornadas que recibió, le impidieron salir por la puerta grande para sumar la séptima en su carrera. Pero eso es lo de menos; lo que cuenta es que el de Galapagar ha reconfirmado que es un torero non, inigualable y que es la máxima expresión del toreo de valor y arte, que ha despertado la pasión en todas las esferas sociales, no solamente en la Iberia, sino en todos los países donde se desarrolla la fiesta de toros. Y no se quedan al margen los demás países, o cuando menos se enteraron de la gesta que hizo José Tomás. El de Galapagar demostró que además de honradez y vergüenza torera tiene un valor acerado, difícil de doblegar, que le ha perdido el respeto a los toros y también se puede pensar que desprecia la vida. Su cuerpo ya no tiene espacio para otra cornada. También escuchamos por ahí que puede ser un representante del masoquismo puro, porque a pesar de su rostro inmarcesible, da la impresión que goza del dolor, pues siempre va por más. Salió a relucir esa frase que se les achaca a los toreros temerarios o a los que se juegan alegremente la vida: Véalo hoy antes de que lo mate un toro, pudiera ser su última actuación. Lo cierto es que se ha instalado en la cumbre de la torería mundial, con los calificativos de que es un extraordinario torero, un fenómeno, un fuera de serie, un torero sin par y la palabra que reúne todo lo grandioso dentro de la tauromaquia, a la que aspiran todos los toreros: que es una figura, que ha puesto a la fiesta en ebullición. Se le admira más a José Tomás, que a pesar de que tiene todos los bienes materiales y fama mundial, sigue arrimándose al toro.
CONTRARIA.- Ya se vio que hacer toreros de papel no conduce a nada bueno. Se pudo palpar en los novilleros que salieron al ruedo de la plaza México el pasado domingo que exhibieron una pobreza exasperante de ánimo, de afición y deseos de ser toreros o como dicen ellos antes del festejo: quiero ser figura del toreo y no hay otra que arrimarse y jugarse la vida. Palabras que se escriben en una barra de hielo. Se vieron algunos detalles que no esbozaron siquiera algo de lo que desean. Se puede decir que quisieron y no pudieron, que les falta mucho camino que recorrer y sobre todo hacer examen de conciencia para determinar sus alcances y capacidades. Los novillos de La Muralla fueron disparejos en presentación y demasiado reducidos de cornamentas, pero fueron astados a los que se les pudo hacer fiesta. Todos embistieron de continuo sin tirar una mala mirada y dejaron ver que aún no están debidamente preparados para pisar el ruedo de la Plaza México. Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. Lo cierto es que para ser torero se tiene que tener un valor sereno y el suficiente para estar frente a la cara de los toros. De lo contrario se pasarán angustias a pesar de los deseos por ser torero. Esperemos tener el valor adecuado para que sean efectivas las ESTO... cadas. donvolapie@esto.com.mx Columnas anteriores
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