Opinión
Mi Perspectiva
José Luis Camarillo

ESTO
14 de junio de 2008

Mientras que en la ciudad de México se presentará una pelea de campeonato universal avalada por el Consejo Mundial de Boxeo, esta misma noche del sábado se ofrecerá un combate de segunda división en La Paz, Baja California Sur, con un titulito de la FIB, el cual no es reconocido, por ejemplo, en Japón, de donde procede el retador de nuestro monarca minimosca Édgar Sosa.

La FIB tiene un historial de engaños. Hace muchos años, distintas personas de boxeo fueron encerradas en una cárcel de Corea del Sur por el fraude cometido en una pelea de "campeonato" de la FIB, cuando el colombiano Joaquín Caraballo suplantó a su compatriota Alberto Castro.

No hay derecho para engañar a las autoridades de gobierno de Baja California Sur con un campeonato que no es auténticamente mundial y que un empleado de Zanfer intenta colocar como "más atractivo" que el de Sosa vs. Kunishige.

A toda acción, hay una reacción, eso no hay que olvidarlo.

Lo que sí hay que enterrar en lo más hondo del baúl de los recuerdos es que un manejador mexicano, cuyo nombre prefiero no mencionar en este momento fue a dar a prisión por aquella burla al boxeo de Sudcorea, al que asistió el presidente de aquel país. Dicho mandatario, al darse cuenta del terrible engaño, ordenó quitar la libertad a quienes participaron en ese "título mundial" sancionado por la FIB.

No fue una buena idea de la respetada cadena Televisa transmitir la gran función del Palacio de los Deportes, en la que tan sólo el pleito semifinal entre Omar Niño y el filipino Juanito Rubillar, eliminatorio de peso minimosca del CMB, tiene más valía que el que lleva etiqueta de "estelar" en La Paz, junto con el que protagonizarán el "Rayito" García y el tagalo Florante Condes. Pero, no hay que preocuparse. El público es inteligente y sabe cuál es un verdadero campeonato del mundo.

Entre los detalles que se vivieron ayer en torno a la inusual ceremonia de pesaje para "Batalla en la Capital", la bella peleadora Mariana Juárez subió al segundo piso del turibús que llevó de regreso a los pugilistas de regreso al hotel sede en la Zona Rosa. El sol era quemante y su asiento estaba calientísimo; entonces el réferi panameño Héctor Afú se despojó de su chamarra para que Mariana se sentara ahí, en un gesto de la caballerosidad de aquel país centroamericano.

jlcamarillo@esto.com.mx
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