Barroco
Las canciones incomparables de Luis Arcaráz
Luis Alcaraz murió el 1 de junio de 1963. Foto Diario de Querétaro.
Diario de Querétaro
9 de junio de 2008

Mario Arturo Ramos

Querétaro, Querétaro. Hace cuarenta y cinco años en junio, terminaba la primavera con un calor infernal que azotaba sin piedad a la carretera Matehuala- San Luis Potosí, el resultado era agobiante para los conductores de los automotores y camiones de carga que como podían, se secaban el sudor que les escurría por las mejillas.. A la orilla del camino los famélicos campesinos del semidesierto vendían pájaros atrapados en las noches ardientes del altiplano, pieles de víboras de cascabel, las primeras tunas arrancadas a la temporada; nopalitos marchitos pero jóvenes, mercancía que les servia al ser comercializaros para mitigar el hambre en medio del inhóspito clima, que obligaba a que los viajeros aceleraran su marcha para llegar al destino. De pronto, el estruendo de un brutal accidente automovilístico rompió con la tranquilidad que reinaba aquel día 1º, en el trágico percance, falleció a los 53 años el compositor- director de orquesta-interpreté, pianista, Luis Arcaráz Carrasco, figura de la Música Nuestra.

Sus primeros años

Luis Arcaráz naciò en el Teatro Principal de la ciudad de Mèxico, el 5 de diciembre de 1910, el recinto pertenecía sus padres Luis Arcaràz - músico y empresario hispano- y Julia, era el año de la Revolución Mexicana, periodo que sacudió al país y que dio inicio al México contemporáneo; los biógrafos del compositor cuentan que a temprana edad quedó huérfano y que las dificultades sociales de la època aunado a la falta de sus progenitores ocasionó que fuera gozara de la protección económica de sus hermanos, Enrique y Santiago. El año de la Constitución -1917- ingresó a cursar la instrucción primaria, terminando los estudios en 1924; sus compañeros de escuela lo recuerdan como un niño con facultades artísticas que a la menor provocación daba muestra de talento al crear piezas sonoras que cautivaban a melòmanos y neófitos; era el año del iniciaba el periodo de Plutarco Elías Calles, en la Presidencia de la República.

El arranque musical

Después de vivir una temporada en España, aprendió composición, dirección orquestal, orquestación, así llegó el momento de "volver" a la tierra natal; el reencuentro con México pasó por diferentes actividades, alumno de la Facultad de Ingeniería, bibliotecario, vendedor de receptores de radio, aprendiz de novillero. En 1928 formó un grupo musical que hizo su debut en el Puerto de Tampico, Tamps., en el Teatro Palma. La aceptación fue tal que pronto fue llamado por las radiodifusoras XEG y XEFO, donde se convirtió en uno de los favoritos, destacando su personalidad entre el catálogo de artistas de las estaciones de radio. En 1932, el chilango Luis Arcaráz, el jalisciense Gonzalo Curiel y el veracruzano-defeño Agustín Lara, formaron un formidable elenco que en el Teatro Politeama de la capital convocaba multitudes a escuchar su trabajo que tanto lustre han dado en el mundo al arte mexicano; algunos estudiosos consideran la temporada en el Politeama como el despertar de la llamada "época de oro de la canción mexicana". Momento vital en el cual se componen, graban y difunden canciones que hasta nuestro tiempo se cantan y se platican los motivo que las generaron- de Luis se dice que su celebre bolero "As de corazones rojos" se lo dedicó a Olivia Téllez Wood cantando con el desamor en el alma: As de corazones rojos, /boquita de una mujer,/ por jugar con mis antojos/ me tocó la de perder.

La importancia de la Radio

en la música del siglo XX

El éxito conseguido por el "Benjamín de los compositores" en los 30 trajo como consecuencia que se difundieran otras de sus canciones, Quiero, Mentira, Distancia, Sortilegio, este último tema causó un célebre litigio con el cubano Ernesto Lecuona quien lo registró en EE. UU con el título de Always in my Herat -Siempre en mi corazón-, el asunto judicial terminó con un acuerdo que estableció que Lecuona y su editor cobraría las regalías de todo el mundo excepto Iberoamérica que serían recaudadas por Arcaráz y su editor, que era el mismo de Ernesto. En 1940 la ciudad de México se conmocionó con el salvaje asesinato de León Trosky en Coyoacan; en las noches capitalinas el teatro Follies Bergere anunciaba en su marquesina el debut de la Orquesta de un brillante creador musical mexicano que convocaba con su "sonido internacional" a la Glenn Miller o Harry James integrado a su sentimiento latino reflejado en sus canciones que el público se sabia y cantaba, por la amplia difusión que recibían en los medios de radiodifusión. Salvador Morales escribe sobre la importancia de la Radio en la popularidad de la canción nacional del siglo XX: "El propio Arcaráz fue uno de los grandes valores surgidos del semillero radiofónico. Por medio de la XEW, todo el país conoció sus canciones de corte moderno (Prisionero del mar, Sortilegio, Viajera, Bonita, As de corazones rojo) interpretadas tanto por él mismo, con voz peculiar pero agradable, como con su orquesta versión mexicana de la de Glenn Miller, o por los mejores cantantes del momento... "En la intimidad las ondas hertzianas comunicaban "Por vivir en quinto patio/ desprecian mis besos,/ un cariño verdadero/ sin mentiras ni maldad./ El amor cuando es sincero/ se encuentra lo mismo/ en las torres de un castillo/ que en humilde vecindad.", inolvidable letra del maestrito Mario Molina Montes con música de Luis Arcaráz



Bonita, como aquellos juguetes

que yo tuve en los días

infantiles de ayer.

Bonita como el beso robado,

como el llanto llorado

por un hondo placer.

L. Arcaráz/ J. A. Zorrilla

La etapa final

La fama y prestigio del compositor, interpréte y director de orquesta mexicano creció en las naciones caribeñas, Sudamérica y los Estados Unidos, países donde realizó innumerables presentaciones,; la magia del cine lo llamó y musicalizó al rededor de 24 filmes, como actor participó en otros diez; su reconocido profesionalismo consiguió que Hollywood lo llamara a radicar durante dos años en la "meca del cine" dedicado a la música de películas americanas. El reconocimiento a su Orquesta creció y sus actuaciones engalanaron los principales escenarios dentro de México y del otro lado de la frontera; sus grabaciones de acetatos lograron altas ventas discográficas; por su calidad y aceptación la revista norteamericana Down Beat lo consideró en 1955, la cuarta orquesta de popularidad en el mundo, su final se acercaba, su repertorio de canciones creció en unión con relevantes autores y de su propia pluma nacieron:

Muñequita de squire, No dejes de quererme, Antifaz, Sombra verde, Hotel de verano, Sortilegio, Dádiva, Bohemios, Por ella, Juguete de amor, tal y tal, hasta alcanzar una cifra mayor a las 200 composiciones. El 1º de junio de 1963, pactó su cita con la muerte, viajaba de Monterrey a San Luis Potosí a cumplir un compromiso artístico, aquel infausto día la parca reclamó su presencia, dicen los que saben que la huesuda se lo llevó con ella para disfrutar de su obra, las canciones incomparables de Luis Arcaráz