Tuxtla Gutiérrez
Quedan sólo 40 ríos sin contaminación
La estación Biológica de Chajul, ubicada en la Reserva de la Biosfera de Montes Azul (Rebima) a orillas del río Lacantún.
Lacantún y Usumacinta, de los ríos menos contaminados
El Heraldo de Chiapas
2 de junio de 2008

Beatriz Cunjamá



La Estación Biológica de Chajul, área de investigación y conservación, se localiza en el Sur Sureste de la Reserva de la Biosfera de Montes Azul (Rebima), a orillas del río Lacantún, la cual el 2009 cumplirá 20 años de operación continua, su principal actividad es apoyar a las autoridades de la reserva, en infraestructura y logística, para el área protegida.

Javier De la Maza Elvira, director de la Organización Natura Mexicana, que conjuntamente con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) maneja la Estación para la conservación de la Reserva de Montes Azules, dijo que la estación fue construida en 1985, pero la puesta en marcha de su operación fue en 1989, fecha desde la cual se ha mantenido continuamente hasta el día de hoy.

Los recursos para su funcionamiento son provenientes de empresas e instituciones, la mayor aportación es de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), de aproximadamente seis millones de pesos al año para Chajul y proyectos que se desarrollan.

De la Maza Elvira indicó que las estaciones son estrategias de las ANP's, para atender los asuntos en el manejo del área protegida, "Chajul es un acuerdo de operación entre la Conanp, gobierno del estado y la Organización Natura Mexicana, organismo que la opera actualmente, en especial para apoyar en las acciones de inspección y vigilancia que permiten mantener la integridad del área en funcionamiento".

Ante la destrucción acelerada de la Selva y los recursos naturales que guardan los tesoros más preciados, comentó que una de las vertientes importantes en la que trabajan de manera continua es la educación ambiental que realizan con los ejidos y diversas actividades con las escuelas que rodean la Rebima, para que comprendan el valor y cuidado de la Lacandona.



LO QUE AÚN QUEDA DE RÍOS



Lo invaluable. Mediante un recorrido por la Estación Chajul, donde se puede observar la conservación del sitio y de la selva alta perennifolia, el frescor que guarda el lugar; el director de la Organización Natura Mexicana precisó que uno de los grandes temas del siglo XXI es el agua, ya que la poca que queda es totalmente limpia, mientras que el resto está contaminada por la industrialización o bien por la utilización de herbicidas y fungicidas utilizadas en el agro.

La preocupación y necesidad por continuar protegiendo lo que queda de selvas y áreas naturales protegidas permanece latente, debido a que las reservas son las principales fábricas del agua, libres de contaminantes, sitios en los cuales es posible bajar la mano y tomarse el agua al instante.

En el patio trasero de la Estación de Chajul, la cual fue construida con la idea de crear presencia continua en el área, mencionó que "hace 30 ó 50 años la gente todavía iba a cargar agua o a bañarse, ahora estos lugares se vuelven como auténticos tesoros, que no tienen valor económico de tanta valía que tienen, ya que cuentan con su fauna acuática de peces, reptiles y que todavía se desarrollan sin ninguna afectación".

Con más de 15 minutos de camino, después de bajar dos metros, se llega a un arroyo llamado "José", que atraviesa Chajul; al pie del agua cristalina, De la Maza Elvira detalló que los ríos Lacantún y Usumacinta son de los menos contaminados de México, pues todavía no hay un proceso industrial que los afecte, pero por la producción y sembradíos de picante en Marqués de Comillas -que tiran grandes cantidades de herbicida y fungicida- están teniendo cierto grado de contaminación.

Destacó que en Chiapas se utilizan químicos para la agricultura que están prohibidos en el país, pero por la cercanía con Guatemala es ahí donde los productores la adquieren.

Lacantún está vivo, ello se debe a que los ríos de la reserva que se vierten en él están aportando sus nutrientes y su fauna, y se mantendrá así, si hay precaución con los contaminantes.

Abundó que en la reserva hay alrededor de 40 ríos limpios sin contaminantes, mientras que afluentes grandes que quedan son siete -como El Lacanjá-, los cuales son los últimos vivos en la zona que mantienen sus nutrientes, "es el corazón que late y da beneficios a todos sus alrededores".



LA CONSERVACIÓN DE LA SELVA



El investigador agregó que el objetivo de la reserva es proteger la selva tropical húmeda, en especial la inundable, que fácilmente desaparecieron de todo el sur de Veracruz, Tabasco y Norte de Chiapas, debido a que las zonas se han abierto sobre todo a la agricultura y ganadería.

"Las selvas de planadas con terrenos inundables sólo persisten en la Reserva de Montes Azules, por ello es uno de sus valores adicionales, tenemos casi cerca de 50 mil hectáreas de inundables en la reserva", manifestó, por su característica llegan a soportar el agua por un periodo largo, de ahí la vital importancia de su conservación.

Toda vez que en la época más fuerte de lluvias el río Lacantún se mete hacia las partes altas de la selva tropical húmeda y hace que las zonas se mantengan durante dos o tres meses con 50 centímetros de agua. El 1 de noviembre, con el huracán "Mitch", el nivel del río inundó la Estación de Chajul por más de dos metros.

Aunado a las plantas también están la fauna e insectos; expertos calculan que existe alrededor de 10 millones de insectos en las selvas tropicales de todo el mundo y de las que apenas se conoce casi un millón.



LO DESTRUIDO POR EL HOMBRE



Javier De la Maza Elvira estimó que en 1998 se quemaron más de 200 mil hectáreas de bosques y selvas en Chiapas, por falta de precaución de los agricultores, ante una sequía intensa que se registró en ese año.

Externó que ¡el espectáculo de las selvas son las plantas, así como en África en las grandes praderas son los animales!, la verdosidad y exhuberancia de masa forestal la mantiene la propia selva, pero cuando se tumba ya no produce toda la materia orgánica y por ello los suelos se comienza a erosionar, quedando delgado, sin nutrientes e infértiles.

"La Lacandona ha perdido muchísimo", opinó, sin embargo, la Reserva de la Biosfera en menor cantidad, y es que dentro de las 331 mil hectáreas de Montes Azules, 300 mil están en perfecto estado de conservación.

Consideró que de los años 70 a la fecha la Selva Lacandona ha perdido tres cuartas partes de lo original que tenía, razón por la que las ANP's se vuelven el eje principal para que se establezcan.

El biólogo resaltó que de las 12 millones de hectáreas de selvas tropicales húmedas que iniciaban desde el sur de Tamaulipas hasta Chiapas, en la actualidad quedan escasamente un millón, de las cuales medio millón están en la entidad, dentro de las Áreas Naturales Protegidas como en la Selva Lacandona y El Ocote, mientras que el medio millón más está en Los Chimalapas, la cual no está protegida.

Por ello, expuso, el éxito de Montes Azules desgraciadamente lo demuestra más la destrucción del ecosistema a su alrededor.

Asimismo, sostuvo que el cambio climático se puede observar en dos niveles, tanto local como a nivel mundial; el primer impacto que se sufre es a nivel local, que aunque no tiene que ver con las emisiones de bióxido de carbono, colabora a través de la destrucción del medioambiente.

A nivel regional, es la deforestación tan grande que se ha hecho lo que está produciendo que la Lacandona deje de existir en la extensión que había, con la deforestación tan grande, la humedad que producía parte de la reserva no alcanza para toda la región.

Por lo que la época de secas cada vez está más marcada, durante dos meses y medio se registran dentro de Montes Azules sequía extrema, "a veces hay lluvia ocasional dentro de la reserva, pero del lado del Petén guatemalteco que está completamente destruido al igual que Marqués de Comillas, ya no se genera humedad para lluvias y de ahí vienen los incendios, pero también se ha detectado que empiezan a morir árboles grandes por falta de agua", enjuició.

Por otra parte, apuntó que aún persisten alrededor de ocho invasiones al interior de Rebima, y es que por una hectárea que se desmonta y prende fuego se llegan a quemar de 50 a 100 hectáreas; razón por la cual el cambio climático local es grave, porque la gente de los ejidos está perdiendo agua, la cual surte a sus poblaciones.

En la Lacandona llueve tres mil 500 milímetros al año, mientras que en Tuxtla Gutiérrez 800 milímetros; la temperatura que antes era de los 38 grados en la época más seca, actualmente del lado de los ejidos tienen hasta 44 grados.

Lo que se requiere es un cambio de reconversión de las actividades reproductivas, tanto de la ganadería como la agricultura, por cultivos de plantaciones de vegetación que coadyuven a mantener el clima, el agua y el suelo.

Ante ello, puntualizó que el problema de la pobreza es la destrucción de la naturaleza, situación que vulnera y duplica la miseria.



La Estación Biológica de Chajul, área de investigación y conservación, se localiza en el Sur Sureste de la Reserva de la Biosfera de Montes Azul (Rebima), a orillas del río Lacantún, la cual el 2009 cumplirá 20 años de operación continua, su principal actividad es apoyar a las autoridades de la reserva, en infraestructura y logística, para el área protegida.