Sociales
El rebozo mexicano
El Sol de Cuernavaca
1 de junio de 2008

Wilfrido Ávila García



No existen documentos que describan parte del origen sobre una de las prendas indispensables de la mujer mexicana: el rebozo, que para las mujeres campesinas ha sido sin duda una prenda que han portado durante siglos con tanto orgullo, y del cual se pierde en la historia su origen, aún cuando varios estados de la república se dedican a su manufactura para la vida diaria. Durante las crónicas de la época prehispánica, aparecen documentos que describen cómo la Malinche portaba una tela conocida como "Manta del sol", a la que convirtió en un aprenda especial para distinguirse de las demás mujeres, ya que el portarlo no sólo le servía para cubrirse del sol, sino para cruzarlo y poder complementar sus decorados vestidos. El rebozo es sin duda una prenda prehispánica, usado por hombres y mujeres, como el ayate de ixtle o de manta de algodón, no deja de tener las mismas características, pero con la llegada de los españoles sufrió una transformación, llegando al rebozo colonial.

Otras crónicas cuentan sobre el origen español proveniente de la cultura andaluza, introducido por los árabes a España, y así a México, conocido con el nombre de rebociño, o al igual que el sari indio, introducido por medio de la nao de china a las costas de Acapulco. Con esta información no debemos de dejar de pensar cómo esta prenda tan importante forma parte de la personalidad de la mujer mexicana desde hace varios siglos. La importancia de tan especial prenda al estilo de vestir de la mujer fue una de las causas que le diera tan relevante nombre, durante los siglos XVI y XVII, siendo sin duda así como esta prenda alcanzó su máximo uso al portarlo con tan real elegancia la Emperatriz Carlota en una fiesta ofrecida en el Jardín Borda de nuestra ciudad Cuernavaca, por supuesto, acompañada del emperador Maximiliano, vestido de charro para complementar y agradecer el recibimiento de la población de Cuernavaca.

La mujer campesina fue una de las primeras en darle el uso indispensable a esta prenda, formando una necesidad para ella y utilizando el color azul profundo, morado o negro, indispensable para distinguirse con la región que las caracteriza. El rebozo está formado de una tela alargada y angosta, con anudados y flecos en cada uno de sus extremos, llamados rapacejos.

Esta prenda tuvo sus orígenes en el telar de cintura o de pie, como un accesorio en el sincretismo entre la tradición prehispánica y la española, que se refleja claramente. Su mejor época fue sin duda el siglo XVII, tiempo en el que se elaboraban verdaderas piezas de arte, su popularidad creció a tal nivel que incluso se tuvo que reglamentar su uso dependiendo del nivel social para saber llevarlo, según la clase social; así es el rebozo, de algodón o de seda. Una anciana me comentaba que las rayas expresan el día y la noche, el cielo claro u oscuro, el azul intenso, la tristeza y la melancolía.

Es sin duda un arte que sólo la mujer domina, con gestos, graciosos, serios y armoniosos, ya que une a la mujer a su vida, en su forma de ver y de percibir al mundo, ya que durante le día se acurruca en su rebozo y otros días lo extiende sobre sus hombros, dependiendo de la temperatura o de las labores, se ha convertido en un increíble lenguaje donde se expresa todo, ya que sin esta prenda no diría nada, es una manera de expresar los diferentes aspectos del tiempo y del espacio del pueblo, cargan a sus hijos a la espalda sin que se caigan, o mientras realiza tareas para establecer una relación muy estrecha, ya que el niño está de cierta manera en contacto con el pecho materno, no sólo duerme, sino que vive como cualquier pajarillo en su nido.

Además de que el apoyo que recibe el niño es perfecto para su cabeza y su columna vertebral, el rebozo es cobijo en los días calurosos y da sombra, cuando hace frío las abriga, así es como también sirve para declarársele a la mujer obsequiándole el mejor rebozo dependiendo de su posibilidad económica. Al igual, como complemento del traje de novia en las bodas, y su utilidad reconforta a la mujer en los dolores de parto para acomodarles al bebe en la técnica de "la manteada", con la que ayudan a preparar el alumbramiento, para después pasar a la sobada, un masaje que las comadrona dan en las caderas y en el abdomen con el rebozo, al igual que después del parto lo utilizan como faja para proteger a las parturientas de los malos aires y de calambres del vientre que deja el parto en la mujer.

El rebozo es sin duda una cadena que aúna esfuerzos de identidad, pues no se puede concebir la imagen de la mujer no portando el rebozo en las comunidades indígenas, sin el rebozo no existiría el espacio para distinguir el movimiento de los andares, de la postura para entender que el rebozo no tiene temporada, es eterno y se funde en cada una de las mujeres que con tanta gracia lo porta.