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Opinión / Columna
Para Paco Villalón Querido "Villita": Ciertamente, al bello segundo tercio de la lidia, el de banderillas, no se le da hoy la importancia que antaño le dieron los aficionados. Los comentarios de los cronistas "Chispero" y "Clarito", del diario madrileño "Informaciones" sobre el debut de Carlos Arruza (18/VIII/1944) en Las Ventas, lo dicen todo; los extracto, pues creo que te interesarán como todo lo referente a la fiesta de la raza. Esa tarde nuestro"Ciclón" clavó siete pares. "¡Ocho palos en un morrillo!", exclamó "Chispero", que le hicieron recordar que "cuando uno era mocete" habían rehileteros muy buenos entre los matadores, desde el Guerra a "Saleri" pasando por Quinito, Fuentes, Bombita, Gaona y luego Joselito, otro verdadero fenómeno con las banderillas. "Pues bien,- escribió en su crónica-, yo afirmo, yo asevero, que nunca, ¡nunca!, ni de mocete, ni ya en tiempos de de la madurez, vimos jamás siete pares de banderillas como los que ayer colocó entre sus dos toros, un diestro debutante(...) En el primer toro nos pareció ver resucitados a Blanquito, a Juan Armilla, a Quinito. Los seis palos quedaron como astas de banderines, pregonando la fortaleza del embroque, que puso los corazones del público fuera de los pechos. "En el segundo toro nos pareció ver a José, a Maera, a Gaona y hasta Rafael el Gallo (...) si bien en el contraestilo de este torero ahora que ante todo y sobre todo pone siempre en juego su valor inmarcesible. Los ocho palos quedaron fijos, sin caerse uno solo (...) Todos aquellos grandes rehileteros se dieron ayer juntos en uno solo: con el mexicano Carlos Arruza." Ve, Paco, cómo "Clarito" describió su técnica: "Arruza, alto, lánguido-tocado del "sin prisa" de los indios-, llama desde largo a andar despacio. Los brazos llevan, poco a poco, el compás del paso lento mientras se abren y van de arriba abajo, abren o cierran la simulación del par. Parece que el hombre avanza a nado y cuando llega a la cara del enemigo, a sus astas, al abismo de vida y de muerte que se abre siempre entre las astas de un toro bien armado, entonces -¡Santo Dios, que reacción!- se para y se endereza la figura..! Pero cómo y en dónde se para: de frente y en la frente del enemigo!.. " Y surge un séptimo par en el que se adorna con gracioso alarde de poder (...) en vez de partir paso a paso, el torero toma carrerilla, describe unas graciosas ondulaciones, calculadas para que en la última desemboque en la parada sensacional (...) Pero por hoy -concluye el cronista-, la impresión fuerte, aquella en cuya actualidad periodística ha de posarse principalmente el comentario, lo otro ya va en la reseña, está acaparada por el segundo tercio". Por su parte, "Chispero" remató así su crónica-comentario:"nos pareció que había resucitado el segundo tercio, con lo que cabe hasta ahora esperar un principio de regeneración de...¡tantas cosas! Buena falta hace, y apuntémoslo, por lo pronto, en la cuenta del mexicano Carlos Arruza. "El toreo mexicano, amigo Villalón, tiene ¿o tuvo? "una espléndida y castiza tradición banderillera", según D. César Jalón. Y hasta el miércoles próximo, D.M. |