Sociales
Carlota, emperatriz de México
Los príncipes Maximiliano y Carlota. Foto: Archivo / El Sol de Cuernavaca
El Sol de Cuernavaca
19 de mayo de 2008

Wilfrido Ávila

Cuernavaca, Morelos.- Nació en el castillo de Laeken en Bruselas, Bélgica, el 7 de junio de 1840, única hija del Rey Leopoldo I de Bélgica y de la Princesa Luisa María de Orleáns, hija del rey Luís Felipe I de Orleáns, descendiente de Luis XVII y de María Amalia de Borbón- hija a su vez de Fernando I de Borbón, rey de las Dos Sicilias y de Nápoles. Casada con Maximiliano I de Habsburgo. Quienes reciben la oferta del trono de México que les fue ofrecido por un grupo de conservadores, opuestos al gobierno republicano encabezado por Benito Juárez, los opositores anhelaban un imperio para solucionar la inestabilidad política de México y proteger sus inversiones, viendo que el segundo imperio había sido breve con una duración de solamente tres años, ya que con los republicanos sus intereses peligraban.

Carlota fue una mujer ejemplar, dominaba idiomas; como el náhuatl, maya y aprendió la cultura mexicana, que admiraba a tal grado que durante su reinado se destacó como una atrevida viajera yendo a la península de Yucatán para conocer a los mayas y principalmente las ruinas de Uxmal, cuando el imperio se vino abajo, decide cruzar el atlántico en búsqueda de ayuda y recuperar en vano el compromiso contraído cuatro años antes con el papa Pio IX, implorando apoyo para la monarquía mexicana, al que los europeos hicieron caso omiso; en el cual, el escritor Fernando del Paso cita en su gran novela Noticias del Imperio; "Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina Victoria de Inglaterra, Gran Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las provincias del Lombardo véneto acogidas por la piedad y la clemencia austriacas bajo las alas del águila bicéfala de la Casa Habsburgo. Yo soy María Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgica, a quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y que me sentaba en sus piernas, acariciaba mis cabellos castaños y me decía que yo era la pequeña sílfide del palacio de Laeken. Yo soy María Carlota Amelia Clementina, hija de Luisa María de Orleáns, la reina santa de los ojos azules y la nariz borbona que murió de consunción y de tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi abuelo, que cuando todavía era Rey de Francia me llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en los jardines de la Tullerías. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, sobrina del Príncipe Joinville y prima del Conde de París, hermana del Duque de Brabante que fue Rey de Bélgica y conquistador del Congo y hermana del Conde de Flandes, cuyos brazos aprendí a bailar, cuando tenía diez años, a la sombra de los espinos en flor. Yo soy carlota Amelia, mujer de Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de bohemia, Conde de Habsburgo, Príncipe de Lorena, emperador de México y Rey del mundo, que nació en el Palacio de Schönbrunn y fue el primer descendiente de los Reyes Católicos Fernando e Isabel que cruzó el mar océano y piso las tierras de América, y que mandó construir para mí a la orilla del Adriático un palacio blanco que miraba al mar y otro día me llevó a México a vivir a un castillo fris que miraba al valle y a los volcanes cubiertos de nieve, y que una mañana de junio de hace muchos años murió fusilado en la ciudad de Querétaro. Yo soy Carlota Amelia, Regente de Anáhuac, Reina de Nicaragua, baronesa del mato Grosso, Princesa de Chichén Itzá. Yo soy Carlota Amelia de Bélgica, Emperatriz de México y de América: Tengo ochenta y seis años de edad y sesenta de beber, loca de sed, en las fuentes de Roma. "Imperio. Cuya principal protagonista fue Carlota, la Princesa Belga, junto con el Príncipe Maximiliano de Habsburgo.

A tal rechazo de apoyo que la emperatriz daba como un hecho, sus nervios empezaron a traicionarla, por lo que no regresaría a México. La muerte de Maximiliano se le notificó meses más tarde, concretando con esto parte de la derrota, finalmente fue recluida en diversos castillos, primero en el pabellón Gartenhaus en Miramar, cerca de Italia, más tarde el castillo de Tervueren y, finalmente , en el de Château de Bouchout en Meise, donde moriría 60 años después, el 19 de enero de 1927 víctima de una pulmonía, como verdadero recuerdo de otros tiempos. Sus restos reposan en la cripta de la Iglesia de Laeken, lejos de los restos mortales de su marido, que descansa en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos en Viena. Existe la teoría de que la causa de la locura de Carlota fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti, se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria la reconoció, como la herbolaria era partidaria de Benito Juárez le dio el veneno. Al teyhuinti se le conoce como "la carne de los dioses", se emplea en soluciones muy diluidas, como un tónico y que en infusiones muy concentradas puede producir un estado de locura permanente.