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Opinión
![]() Mi Perspectiva
José Luis Camarillo
ESTO
15 de mayo de 2008
Pelear en casa no garantiza victoria. Si no lo creen, pregúntenle al tijuanense Raúl "Jíbaro" Pérez, quien fue noqueado por el puertorriqueño Wilfredo Vázquez en el Palacio de los Deportes.
Pero, como dicen, para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo... y resultó que Vázquez acostumbraba prepararse en Toluca, donde dejó incontables amistades por su sencillez y simpatía. Hoy, Wilfredo padece el mismo sufrimiento de JC Chávez, al tener un hijo peleador al cual heredó el nombre, y al que también ya se exige mucho más que a cualquier otro novato. El "Jíbaro" se llama Raúl Ruiz Pérez, pero siempre utilizó su segundo apellido en honor a su madre, que lo sacó adelante en ausencia del apoyo paterno. La vida del "Jíbaro" es única porque desde temprana edad se convirtió en ayudante del maestro boxístico Rómulo Quirarte en su puesto de periódicos en Tijuana, y terminó como tremendo pugilista y yerno de ese manejador que antepone el sentido humanitario a cualquier otro, mucho menos el del dinero. Hace tiempo que don Rómulo me ha contado algunas historias que pondrían muy mal a algún empresario-manager que se las da de honesto; sin embargo, con el fin de honrar la confianza del respetado hombre fronterizo de boxeo hacia mí, no las haré públicas. Corría marzo de 1992 cuando Pérez realizó la primera defensa de la corona supergallo de la AMB, luego de un duradero reinado como titular de esa misma entidad en peso gallo, con ocho exposiciones triunfales. Entonces muy pocos creían que el borinqueño Vázquez pudiera con él, y cuál sería la sorpresa, que el "Jíbaro" fue materialmente arrollado en tres asaltos. A continuación, el sorprendente Pérez brincaría hasta superpluma, división en la que en abril de 1993 sacó un altamente meritorio empate al discutir la diadema mundial de la AMB a Genaro "Chicanito" Hernández, en El Fórum de Los Ángeles. El "Chicanito", por cierto, se vería obligado años más tarde a colgar los guantes a causa de una microhemorragia cerebral (llegó a pelear con Óscar de la Hoya) detectada en su cerebro. Hoy se le ve como comentarista de boxeo de la cadena HBO, ya que domina el español y el inglés de manera perfecta. El Palacio de los Deportes, conocido también como Gigante de Cobre, es herencia de los Juegos Olímpicos de 1968 y ahí peleó también el gran JC Chávez. Esto ocurrió el 16 de diciembre de 1989, cuando noqueó en tres vueltas al argentino Alberto Cortés, por el cinto superligero del CMB. El "Jíbaro" mide 1.80 de estatura, lo que le coloca a la par del legendario Panamá Al Brown como el monarca universal gallo más alto. Qué flaco estaría el "Jíbaro", que cuando peleó con el che Lucio López en Los Ángeles, mi colega Fernando Páramo comentó, al verlo en el póster respectivo, que "parecía Niño de Biafra". jlcamarillo@esto.com.mx Columnas anteriores
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