Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
2 de mayo de 2008

  En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo.

Franz Kafka

PREMIO A LA MEDIOCRIDAD

LA mediocridad cabalga de nuevo. Después del virtual descenso del Veracruz, emergieron los exigentes y autosuficientes entrenadores que pasean su incapacidad con todo cinismo. Ahora resulta que Lapuente, Sánchez Solá y Trejo, técnicos de Tigres, Puebla y Tecos, se contonean y hacen planes para el futuro.

Por supuesto, ellos no son los únicos culpables; sus directivos son tan mediocres como ellos. A Lapuente ya lo ratificaron, y se prevé que a los otros dos también los "premien". Se les reconocerá que el Veracruz fue más malo que ellos, se les apapachará porque no descendieron, se les mantendrá su salario por su esfuerzo denodado por exhibir sus miserias.

Es más, hasta Chelís (Solá) se atreve a dar cursos gratuitos de motivación, los periódicos le publican sus máximas para lograr tener un equipo mediocre, los cronistas tratan de deletrear alguna frase llena de sabiduría de este imberbe entrenador. Éste ya exige condiciones para seguir en el Puebla. El propietario de los camoteros descubre que se puede dirigir a un equipo a control remoto. Todo indica que este grandilocuente entrenador seguirá llenando de alegría y de paz interna a los seguidores del equipo. Faltaba más.

Los otros dos entrenadores, de Tigres y Tecos, sintetizan de manera extraordinaria que se puede ser mediocre y no perder el estilo. Basta verlos en la banca. Gesticulan, hacen cara de seres pensantes que planifican los cambios, que consultan a sus auxiliares para realizar movimientos profundos en la táctica, en fin, hablan como si realmente tuvieran los méritos para sostener en la competencia a plantillas caras y onerosas.

Pero, otra vez, ellos sólo gozan de los privilegios de un sistema de competencia que les permite obtener cuantiosos recursos sin mucho esfuerzo y con pocos resultados. Sistema en el cual puede entrar a la fase final cualquier equipo, no importa su baja productividad porcentual; todos pueden, al final del torneo, colarse al "repechaje" y de ahí hasta ser campeón.

Este sistema del futbol profesional mexicano fomenta y reproduce la mediocridad como un valor presumible y ostensible. Así. El futbol se convierte en una cultura de menor esfuerzo. Por eso en la escuela hay que medio estudiar, por eso en el mundo laboral hay que medio trabajar, por eso en el amor hay que medio amar, por eso en la lucha por las convicciones hay que entregarse en abonos. Ese es el mensaje de un espectáculo diseñado para que todos los seguidores queden contentos, para que el consumismo cumpla su función, para que los futbolistas sean individualistas y conformistas, que su trabajo lo realicen ventajosamente, que se lesionen al principio del torneo y se desvivan al final. Ese es el mundo que se reproduce en cada torneo. Por eso los entrenadores mediocres se desplazan sin ninguna vergüenza.

ALGO MÁS.- Es impresionante la falta de oficio y talento de la directiva americanista. Su incapacidad para conseguir refuerzos para la Libertadores es digna de trofeo. No cabe duda que el dinero no fabrica neuronas... EL Atlante no repitió su hazaña. Fue campeón y ahora jugó muy por debajo de su nivel. No importa, su directiva con poca inversión ha obtenido jugosas ganancias. Eso es lo que realmente les importa... PASE lo que pase con el Atlas, el reconocimiento a su papel no sobra. Muchos jóvenes debutantes, buena dirección técnica y buen futbol: trilogía admirable.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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