Opinión
ESTO...cadas
Don Volapie

ESTO
30 de abril de 2008

Desde Aguascalientes.

ESTOCONAZOS: Sendos estoconazos se han registrado el pasado fin de semana y han puesto al rojo vivo el ambiente en esta feria de San Marcos, haciendo que el público casi llegara al paroxismo y saliera toreando de la plaza. En verdad se han visto piezas toreras de alto grado de hermosura que contadas veces se ven tan seguido. El público salió eufórico del coso, emborrachado de tanto ver torear. Ha faltado tiempo para degustar esos bocadillos de cardenal. Entre esas faenas de intensos, brillantes colores sobresale el desempeño del madrileño José Tomás, que ya tiene el título honoris causa, pues su sapiencia torera rebasa la de catedrático, a pesar de que ofreció un cátedra de bien torear tanto al toro bueno como al malo. No destapó el frasco de las esencias, como se dice, sino que era un garrafón de donde salieron los muletazos de bellos trazos, impregnados de un aroma que embotaba los sentidos y que invadió la plaza. Los apéndices que cortó no reflejan en nada lo que realizó "el Príncipe de Galapagar", quien se dio a torear extraordinariamente poseído por algo etéreo, que parecía irreal lo que hacía. Ahí deja para la posteridad José Tomás esas obras de arte. José Tomás es un predestinado del toreo que ha alcanzado alturas insospechadas, que difícilmente serán copiadas. El francés Sebastián Castella no se queda atrás y de su muleta también salieron todos los amplios conocimientos taurómacos. Está en un plan grandioso, tanto de valor como de arte, así como de ambiciones que desea comerse al mundo. Su valor, serenidad y su forma de interpretar el toreo ha dejado boquiabiertos a propios y extraños. Ahora se ha puesto como triunfador de la feria con cuatro orejas. Eulalio López "Zotoluco" ha sido el contrapeso para Tomás y Castella para que no se lleven todos los honores. "Zotoluco" cuajó una faena de maestro, de poder y de entrega y a costa de su integridad física se fue sobre el morrillo y fue prendido feamente para caer peligrosamente, salvándose de un percance muy serio pues uno de los pitones le apuntó en el cuello y el otro en el pecho. Y Rafael Ortega no quiso y no se dejó quedarse fuera del cuadro de honor de la feria y cortó una oreja más que merecida, que pudieron ser dos, pero que el juez no valoró debidamente la labor del tlaxcalteca que realizó una faena completa, firmada con tinta indeleble. Se lució con capote, banderillas, muleta y una media de efectos mortales. "Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre". Si se le otorgan las dos orejas nadie se lo hubiera reprochado.

Previendo la competencia que iba a reinar en este serial mandamos afilar las espadas y hemos estado a la par de las espadas de importación y se han logrado soberbias ESTO... cadas.
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