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Opinión
![]() Por fin... la verdad
Rosalinda Coronado
Caprichos
ESTO
21 de abril de 2008
¿Qué vale una medalla olímpica?
Soberbia, caprichos, imposiciones, indisciplinas. Eso es lo que vale. El costo de la medalla en México es mayor después de que se ganó y no antes. Millones de pesos se invirtieron en los héroes olimpicos de Atenas a partir del 2004 y ninguno de ellos pudo saltar la tablita hacia Beijing 2008. Lo apuntábamos hace algunos lunes, en esta columna, las estrellas se apagaron, ¿qué pasó?, es momento que responda la ciencia, que explique lo que se vio a lo largo de los más de tres años que le sacaron lustre a la medallita. Para los olímpicos de Atenas es un duro golpe económico el que recibirán, se despiden de la beca por parte de CIMA, sólo les quedará oficialmente el apoyo vitalicio. Tremendo revés recibirán entrenadores como el señor Reynaldo Salazar que cobraba 45 mil pesos mensuales, con o sin medalla de oro en Panamericanos y Campeonato Mundial. El golpe moral sobre todo es para su achichincle que se pavoneaba por todos lados; siempre dijo que él hizo las preseas de los Salazar en Atenas, ahora tendrá que declarar como los deshizo y explicar la razón de porqué los chicos no pudieron mantener el nivel. Otro que debe ser llamado al confesionario de CIMA y de Carlos Hermosillo es Alfredo Rivera, un empleado de CONADE, quien solapó el programa de los Salazar. Si él hubiera tomado una determinación adecuada, varios millones de pesos se habría ahorrado el gobierno mexicano, dado que CIMA vive del presupuesto federal. Los cuatro medallistas helénicos perdieron el camino a Beijing. De todos ellos Iridia se recuperará y seguirá adelante, es una chica llena de virtudes y sabrá ponerle buena cara al futuro. Es la única que tiene un horizonte en los concursos internacionales. Óscar Salazar, tuvo como enemigo número uno las lesiones, hay que llamar a cuentas a quienes no lo supieron rehabilitar. En el caso de Belem Guerrero, busca por dónde colarse a los Juegos Olímpicos, ahora lo quiere hacer por la especialidad de ruta, pero ella hace mucho, pero mucho que no se le ve rodando en la calle, internacional y nacionalmente está en tercero o cuarto lugar. Su participación en Beijing se ve lejana. A la penalista el haberse peleado con sus entrenadores le pasó la factura y por lo tanto no pudo mantenerse en los planos mundialistas. A Belem se le dio todo el apoyo, algo así como 3'800,000 pesos anuales; sus coequiperas también gozaron de los privilegios del proyecto CIMA; a Belem y Ana Gabriela, esta última fue la primera en aventar el arpa, en la administración de Vargas en CONADE, se les puso hasta reportera de cabecera, así que todo se les dio a manos llenas. A Belem y Ana les faltó disciplina; esto debe servir de lección a quienes manejan a los deportistas de excelencia, está visto que los metodólogos de la CONADE no funcionan, es momento de cortar por lo sano y contratar gente que realmente pueda ayudar al deporte. Columnas anteriores
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