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Opinión
![]() Mi Perspectiva
José Luis Camarillo
ESTO
18 de abril de 2008
La lluvia, ese vital líquido, también puede ser causante de dolores de cabeza.
En lo que se refiere a espectáculos deportivos, hace décadas se decía que la época de lluvias llegaba junto con la temporada de beisbol. En lo que se refiere al boxeo, ha provocado que distintos programas hayan tenido o tengan que efectuarse en escenarios cerrados. Julio César Chávez, el legendario peleador, se quejaba el reciente miércoles de que la plaza de toros de Juriquilla, Querétaro, no presente una capacidad mayor a 5,500 personas. Externó que le hubiese gustado ver a su vástago, del mismo nombre, en un lugar más grande. Este es un caso distinto, porque, aunque sea al aire libre, no hay otra opción disponible. Y ojalá que Tláloc no haga acto de aparición. El 8 de marzo pasado se ofreció una velada histórica en Cancún. En las páginas de ESTO apareció por lo menos una fotografía de la visita del promotor Don King y la gente de HBO a ese oasis del Caribe mexicano para supervisar las instalaciones del parque de beisbol Beto Ávila, las cuales les parecieron excelentes. Es más, quedaron convencidos de que la caseta que usualmente ocupa el equipo visitante, rival de los Tigres, era el ideal para colocar ahí los camerinos. De repente, sin previo aviso, lo cual dio lugar a confusión, comenzó a mencionarse que ese magno evento tendría lugar en la bonita plaza de toros de Cancún, la cual es techada. La suposición de la gente de prensa resultó cierta: fue "el temor al agua" lo que obligó al cambio, con lo que las entradas se redujeron drásticamente. Uno de los más inconformes en un principio con semejante "mudanza" fue don José Sulaimán, quien pretendía que se pusieran a la venta boletos muy baratos, "para que el pueblo pueda asistir a una fiesta boxística de esa naturaleza". Finalmente, hubo cientos de personas que tuvieron que ver de pie la pelea entre Samuel Peter y Oleg Maskaev. Lo mismo sucedió cuando Julito César Chávez se enfrentó a José Celaya, en León. Para el próximo 7 de junio se planea una gran función en el DF. Inicialmente se citó al Zócalo como posible "sede", pero ahora no fue la supuesta inseguridad el motivo de escoger la Arena México, sino la amenaza latente de precipitación pluvial, algo que, según los expertos meteorólogos, en este año puede ser de un grado histórico, debido a los cambios climáticos. jlcamarillo@esto.com.mx Columnas anteriores
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