Opinión
Mi Perspectiva
José Luis Camarillo

ESTO
12 de abril de 2008

El 8 de marzo, Cancún entró a la historia como escenario de la primera pelea por un título universal pesado en México que ganó el que puede ser llamado campeón de la gente, el nigeriano Samuel Peter, pues rechazó entrenar en un gimnasio de lujo y lo hizo en uno de los barrios de la ciudad.

Esa cartelera tuvo un detalle en el que pocos repararon y que consistió en la ausencia de Michael Buffer en el micrófono para la transmisión de HBO. Su lugar fue ocupado por el emergente mexicano Víctor Pérez Nicolat.

Buffer, acuñador de la frase "Let's get ready to rumble" (Vamos a hacer ruido), se recupera en su hogar de Los Ángeles, California, después de removerle tumores cancerosos de la garganta y el cuello.

Buffer emitió un comunicado, en el que señala que ese mal fue detectado en una etapa muy temprana a mediados de febrero, y hace tres semanas que fue operado por uno de los mejores cirujanos. Afirma sentirse bien y más fuerte cada día. La pronta detección evitó que se pusiera en riesgo su capacidad vocal y esperaba estar de regreso el 19 de este mes, en el combate entre Bernard Hopkins y Joe Calzaghe.

Buffer expresa: "Los médicos no están seguros de las causas de mi enfermedad, ya que muchos factores pueden contribuir, pero uno muy marcado es el de fumar. Tras una década de fumador, dejé el cigarro hace 35 años pero el daño quizá había empezado. Ojalá que mi caso anime a otros a dejar el tabaco y a evitar ser fumadores pasivos cuando sea posible, y por favor sométanse a exámenes con regularidad".

Por otra parte, la agencia AFP señala que Antonio Tarver, cuya historia personal sirvió para la cinta Rocky Balboa, busca hacer realidad esa película que protagonizó junto a Sylvester Stallone y regresar al estrellato cuando esta noche intente ganar el título semicompleto.

Tarver, de 39 años, tratará de arrebatar al inglés Clinton Woods la faja de la FIB, en Tampa, Florida.

Cuando el 15 de mayo de 2004 derrotó en revancha al hasta entonces invencible Roy Jones para apoderarse de todas las fajas mundiales de los semipesados, Tarver tocó el pináculo de la gloria y pasó de ser un drogadicto sin casa, a una estrella millonaria del boxeo.

"Lo importante no es lo que fui. Abusé realmente de mí mismo. Ese fue definitivamente el problema", confesó Tarver en 1996 a la revista Sports Illustrated, hablando de su dependencia a la cocaína en esa época.

Como se ve, cada personaje del boxeo tiene una historia que contar.

jlcamarillo@esto.com.mx
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