Opinión
Mi Perspectiva
José Luis Camarillo

ESTO
9 de abril de 2008

Minutos antes de que el popular actor Carlos Bonavides pidiera un aplauso para los meseros encabezados por el señor Román Hernández Andrade que comenzaban a servir una opípara cena, el señor José Sulaimán había expresado sentirse "inmerecedor" de la distinción de tomar el micrófono, ante la presencia de tan grandes personalidades en la que fue la reunión de gala del COMEDEP.

Pero nadie criticó que este personaje que ha sido sempiterno embajador mexicano boxístico ante el mundo hiciera uso de la palabra. Todos estuvieron muy de acuerdo en que era la persona más idónea, ya que sólo con su muy particular iniciativa fue posible hacer coincidir a astros y directivos de disciplinas tan disímbolas bajo un mismo techo.

Don Pepe habló de cómo una una lección de su gran amigo Muhammad Alí, que derivó en una profunda reflexión suya, lo animó a reunirse en 1984 con los entonces presidentes de la Asociación Nacional de Actores, la Federación Mexicana de Futbol, la Liga Mexicana de Beisbol, el Hipódromo de Las Américas y el CMB, para fundar el COMEDEP.

Detalló que se dio vida a esa asociación civil, "para construir un hogar cubierto de oro para que ahí se les brinde el merecido honor de la inmortalidad a aquellos atletas que con sus hazañas han enloquecido a las tribunas de los parques deportivos, y para aquellos artistas quienes a través de los años con su voz, su carisma y el dominio del arte escénico nos han dado tanta alegría, tanto gozo y nos han hecho bailar y ser felices, pero también nos han hecho llorar con la profunda sensibilidad de sus temperamentos".

Puntualizó que, tras un receso forzado, el COMEDEP "renace con la fuerza que da la historia de un gran país como el nuestro".

Un punto emotivo de su discurso fue: "Yo no creo en la suerte, porque hasta el que gana la lotería tiene que comprar boleto; yo creo en la inmortalidad, porque dentro de mí existen genes de milenios donados por mis antepasados y con ello también creo firmemente en el destino. Creo en el destino, con el que estoy seguro cada ser humano nace, pero el destino nunca viene a nosotros... hay que ir por él...".

Sobre el mismo tema, remarcó: "Es el ser humano que triunfa con aquello que le vino a su vida, lo tomó, creyó en él, tuvo fe, el poder de la decisión y la perseverancia para conquistar el triunfo y la gloria".

El laureado líder calificó de "maravillosos y extraordinarios artistas y atletas" a los 60 elegidos para ingresar al Salón de los Inmortales de México o que obtuvieron el premio por ser los mejores del año.

jlcamarillo@esto.com.mx
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