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Opinión
![]() Comentando el boxeo
Víctor Cota
Rafael Herrera no es un mago
ESTO
9 de abril de 2008
El que fuera gran peleador y campeón del mundo entre los gallos, Rafael Herrera, entregado todavía en este momento al que fue su deporte, y además haciéndolo bien en el puesto oficial que le confirieron como presidente de la Comisión de Boxeo del Distrito Federal, ha sido objeto desde tiempo atrás de críticas por parte de un grupo de managers, también locales, entre ellos Carlos Rosales y Enrique Hernández.
Nos resulta difícil una explicación de lo que mueve a estos últimos y algunos más para sus frecuentes agresiones verbales y peticiones en el sentido de que Rafael deje la presidencia de la Comisión. ¿Qué pretenden con lo anterior, sobre todo si partimos de la base de que estamos en una plaza en la que el boxeo profesional dejó de existir hace ya un buen número de años y lo que queda del espectáculo es algo esporádico y en el mejor de los casos hecho a base de novatos?. La periodicidad con que la gente puede asistir a veladas boxísticas en esta capital, no es ni remotamente comparable a lo que se vio aquí durante una parte del siglo pasado, como no lo es tampoco la cantidad de gente vinculada con la actividad de los puños, hablando básicamente de pugilistas, managers, entrenadores, promotores, etcétera. Todo lo anterior nos lleva a concluír que el boxeo profesional por lo pronto no es negocio en esta latitud. Insistimos en hacer preguntas: ¿son cuestiones personales las que mueven a estos señores a comportarse en la forma que estamos comentando? No sabemos, pero todo ese movimiento en torno y contra Rafael Herrera, nos parece absurdo. Algo más, en días recientes Rosales anunció que se iba a una o varias comisiones de provincia (según la situación de sus diversos representados), abandonando a la Comisión del DF (¿?). Tal actitud es ilógica, por no decir que insensata, pues a nadie puede importarle que determinados managers se queden aquí o se vayan a otras partes que están sufriendo la misma situación boxística, de la que bajo ningún concepto puede culparse a nadie de la actualidad y menos a un hombre que no es mago para cambiarlo todo de golpe, pero que es honesto, bien intencionado y conocedor del negocio, como Rafael. Finalizamos con una pregunta más: ¿Rosales y Hernández estaban contentos con quienes dirigían la Comisión local cuando trabajaron normalmente y llevaron a varios de sus representados a disputar -y en algunos casos a conquistar- coronas nacionales y mundiales? Columnas anteriores
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