Comunidad y Cultura Local
Tradiciones Chontales
Imagenes representativas de la cultura Chontal. Fotos: Archivo / El Heraldo de Tabasco
Danzas y ofrendas
El Heraldo de Tabasco
31 de marzo de 2008

Sergio Miguel Leon Morales

Tabasco, México.- Tabasco es un extenso mosaico costumbrista que refleja la riqueza de conocimientos de nuestras etnias, como es el caso de la cultura chontal establecida en los municipios de Nacajuca, Jalpa de Méndez, Jonuta, Centla, Macuspana y Centla.

En todos los pueblos convertidos al cristianismo, sus prácticas religiosas anteriores a su conversión subsistieron a pesar de las prohibiciones y persecuciones de que las hizo objeto la iglesia, y para mayor desasosiego de ésta fueron integrándose a las festividades católicas.

A fines del siglo VII el propio San Eloy se quejó de que toda su feligresía se entregaba, principalmente en la fiesta de San Juan, a la práctica de "las danzas, saltatorias, rondas y cantos diabólicos". Más adelante, en 1485, el Concilio de Sens lamentó la profanación de los templos con danzas y juegos; en 1682, el padre Menestier relataba la práctica de la llamada Fiesta de los Subdiáconos, de clara herencia pagana, prohibida y condenada en 1212, desde el Concilio de París.



UN POCO DE HISTORIA

En su obra Tabasco, la mejor tierra que el sol alumbra, el historiador Jorge Priego Martínez destaca que en nuestro país las manifestaciones religiosas anteriores a la Conquista no fueron abandonadas, como sucedió en los demás países convertidos a la fe cristiana, por lo que los misioneros optaron por aceptar muchas de éstas, adaptándolas al culto católico y propiciando que se ofrecieran en honor del santo patrono de tal o cual actividad, que sustituía al dios pagano.

Explica Priego Martínez que, por ejemplo, San Isidro Labrador sustituyó a Tláloc y demás deidades relacionadas con la agricultura, y las danzas que originariamente se interpretaban frente a los ídolos en los teocallis fueron presentadas en los atrios de las iglesias; aunque en algunos pueblos, burlando la vigilancia de los párrocos se danzaba y se danza todavía dentro del recinto religioso, frente a la imagen del santo patrono, por lo que sigue vigente el carácter original del santo patrono y de la danza, de ofrenda propiciatoria a la divinidad.

En Tabasco, aunque la iglesia poco hizo a favor de la provincia, sí estuvo pendiente de las prácticas paganas. Así, el célebre obispo fray Diego de Landa envió a la hoguera a muchos indígenas acusándolos de hechicería.

En 1631 el Santo Oficio prohibió la danza de El Tigre, de Tamulté de las Sabanas, porque en ella se sacrificaba y derramaba la sangre de aves de corral.

El historiador Priego Martínez recuerda que todavía en el siglo XIX los sacerdotes censuraban acremente las "manifestaciones paganas" de los indígenas. En referencia las prácticas religiosas de los chontales, el presbítero Manuel Gil y Sáenz señala en su Compendio Histórico, Geográfico y Estadístico del Estado de Tabasco: "Estos bailes los hacen en las iglesias ; salen unos negros y el templo se vuelve un teatro o una plaza de toros, que tanto llama la atención del viajero; algunos respetables párrocos han querido con modos quitar estas costumbres y en parte se irá consiguiendo".



LAS DANZAS CHONTALES

Alejandro Ocampo Alcalde, reconocido pintor e investigador de las tradiciones de la cultura chontal, sostiene que este pueblo conserva celosa y puntualmente la herencia de las danzas de El Baila Viejo, de El Caballito Blanco, de El Gigante y el Caballo y la Ceremonia del Maromo.

"Si tú te das cuenta -hace notar Alejandro Ocampo- todos los grupos danzantes o de tamborileros tienen la participación de gente adulta, pero siempre, siempre, habrá un o dos niños que en la práctica constante se van preparando para que la tradición se mantenga vigente, fresca..."

La investigadora Leticia Rivera Virgilio nos ofrece una descripción breve de las danzas tradicionales del pueblo chontal:

El Baila Viejo: Esta danza se interpretaba antiguamente en velorios, ofrendas, al inicio de la siembra y de la cosecha, para conjurar plagas y epidemias, en pro de la cría de animales domésticos; sólo podían participar varones jóvenes y castos.

La danza es originaria de Nacajuca y actualmente sólo se baila el 24 de julio en honor de Santiago Apóstol, en Tucta; el 25 de diciembre, en Guaytalpa, para la Navidad, y el 14 de agosto, en Tecoluta, para la vírgen de La Asunción. También se representa en Villahermosa, en la popular colonia Atasta.

Los personajes son dos o cuatro danzantes que bailan descalzos. Portan sobre la cabeza máscaras talladas en madera de cedro con largas cabelleras de jolocín que representan los rostros de ancianos y ancianas. Llevan en la mano derecha un chinchín, instrumento musical semejante a una maraca, hecho con jícara rellana de piedrecillas, y en la izquierda, un abanico que les sirve para reverenciar al santo patrón.

Consiste en bailar rutinariamente en círculos y cada vez que el danzante queda frente al altar, hace reverencias y emite fuertes gritos en señal de júbilo. Comienza a las ocho de la noche, después del rosario, y dura hasta el amanecer. La música se compone de varios sones interpretados con tambores y pito de carrizo. Antiguamente la música se ejecutaba con una flauta de carrizo llamada pochó y como instrumentos de percusión se utilizaban tunkules.

El Caballito Blanco: Se baila en Tamulté de las Sabanas, Centro, y en Quintín Arauz, Centla, los días 4 de julio y 4 de octubre para celebrar a San Francisco de Asís, patrón de esos poblados. Es de origen chontal y representa la batalla entre un guerrero tabasqueño y un jinete hispano.

Antes de la ceremonia los danzantes acuden a las casas de la comunidad a recoger las ofrendas para el altar o para el caballito.

El caballito que se encuentra en el Museo de Cultura Popular fue objeto de un cuidadoso ritual para que el santo patrono de Quintín Arauz permitiera su fabricación y posterior traslado a donde se exhibe.

Esta danza antiguamente era bailada por un solo guerrero con máscara, en honor del dios Kantepec. Entonces la música era interpretada por un pito y un tambor. Actualmente sus sones se interpretan con una banda de música de viento.

El Gigante y el Caballo: Esta danza chontal, conocida también como Baila Gigante, es originaria de Tecoluta, Nacajuca, y se remonta al inicio de la Colonia, cuando a propósito de la evangelización los religiosos aprovechaban ceremonias y ritos de los indígenas para transformar el sentido de sus creencias paganas hacia el cristianismo.

Participan el niño David y el gigante Goliat ataviados con máscaras de madera talladas y policromadas, con cabelleras de jolocín; el Señor Santiago va dentro de un caballito blanco hecho de jahuacte y manta. Antiguamente la música era interpretada con tambores de cedro y cuero de venado, y un pito con boquilla de cera, llamada flauta pochó. Ahora la danza se acompaña con zapateos y marchas ejecutadas por una banda de música de aliento.

La danza se baila frente a los altares de cada casa donde se recogen las ofrendas para ser llevadas después a la iglesia.

Las flores, frutos, velas o palias que componen las ofrendas se entregan a los ofrendadotes, ancianos rezadores, quienes interceden con la virgen comunicándole que la familia viene a entregarle lo mejor de su cosecha, para obtener su protección.

Ceremonia del Maromo: En la época colonial, en la ahora Villa Tamulté de las Sabanas se llevaba a cabo la fiesta a Tamul Cantepec, dios de la agricultura, una ceremonia en la que se ofrecían ofrendas de comida, música, danzas y ofrendas de la tierra llamadas enramas.

La danza de El Tigre formaba parte del ritual y era ejecutada por un guerrero y cuatro tigres, quienes dramatizaban una pelea; cuando los tigres ganaban, lo amarraban a un poste y simulaban sacrificarlo. Esto se llevaba a cabo en el bosque de Cantepec y en la cueva del mismo nombre. Por su ritual se sacrificios de aves y la ingestión de bebidas rituales embriagantes, fue prohibida por el monje Villela en 1731, con la amenaza de que quien la bailara recibiría cien azotes.

Desde entonces la ceremonia de El Tigre quedó fragmentada y la danza cambió de nombre siendo interpretada hasta la fecha sólo por el guerrero; para protegerla, los ancianos de la mayordomía le pusieron el nombre de Maromo y es quien actualmente lleva a la iglesia la comida de ofrenda. Es el Kooyac, el danzante que va a la cabeza y en ocasiones, cuando se encuentra con el caballito blanco pelea con él.

Esta danza se preserva en Tamulté de las Sabanas durante la fiesta de San Francisco de Asís que se lleva a cabo del 2 al 4 de octubre. Del mismo modo en la comunidad de Buenavista, del 12 al 13 de junio durante la fiesta de San Antonio de Papua.

La ceremonia actual se constituye de novenario, en el que se lleva a cabo la preparación de las velas que se entregan desde el día 4 en procesiones que van de la casa del patrono, a la iglesia.

De acuerdo a la investigadora Rivera Virgilio, tres meses antes se lleva a cabo la preparación de la bebida ritual llamada guarapo, y el 12 de junio culmina el rito del Maromo con la preparación de la comida tradicional que se llevará a la iglesia a las doce del día.

El danzante lleva la procesión de la iglesia a la ermita del patrón. De retorno, a medio camino, se encuentra con el caballito y después de escenificar una batalla ambos personajes levan la comida a la iglesia, donde será ofrecida en lengua chontal para después ser compartida con toda la comunidad.



INSTRUMENTOS MUSICALES INDÍGENAS

En su trabajo de investigación, Jorge Priego Martínez señala que es posible que la tradición musical de Tabasco se remonte a más de dos milenios en el tiempo y se origine en la legendaria civilización Olmeca.

Estas manifestaciones musicales se enriquecieron siglos después con los aportes de la cultura Maya y posteriormente adquirieron la influencia Mexica, ya que en Tabasco se asentaban fuertes contingentes militares de Moctezuma, los llamados cimatanes.

Escribe Priego: "Estamos convencidos de que la verdadera música indígena de Tabasco se perdió para siempre. La que ha llegado hasta nosotros puede ser que mantenga algunas características de aquélla, pero es innegable que el influjo de la música europea -española, principalísimamente- fue transformando la interpretada por los indígenas tabasqueños.

"Apoya nuestra opinión el hecho de que algunos de los tamborileros que acompañan la dan de El Caballito Blanco, por ejemplo, ya no interpretan la música original de ésta, sino el son de El Toro, de indudable origen mestizo, derivado directamente del zapateado español o de las seguidillas, tan en boga en la Nueva España de los siglos XVIII y XIX.

"Pero si la auténtica música indígena tal vez no llegó hasta nuestra época, los instrumentos con que fue siempre tocada sí podemos conocerlos y aún escucharlos, gracias al celo tradicionalista de los indígenas chontales y choles. Estos instrumentos son los mismos que utilizaron los mayas del periodo clásico: de percusión y de aliento".

Ilustra el investigador en el sentido de que los instrumentos musicales de percusión que utilizan los músicos indígenas de Tabasco son el tunkul, los tambores, las conchas de tortuga y los chinchines. Los musicólogos Sachs y Horns Bostel dividen éstos en dos grupos: idiófonos, o sea de percusión sin membrana, como el tunkul, las conchas de tortuga y los chinchines, y membranófonos , es decir, los que tienen membranas o cueros, como los famosos tambores de los tamborileros.

Se les llama a estos instrumentos de percusión, porque el sonido se genera por la vibración que causa la propia percusión, o se el golpe que recibe el instrumento, ya que percutir es golpear.

El tunkul es un tronco ahuecado con dos lengüetas en la parte superior, una más corta que la otra, que al percutirse emiten diferentes sonidos.

Las conchas de tortuga, principalmente de hicotea, se golpean con un asta de venado y se utilizan para interpretar la danza de Los Blanquitos, de Tenosique.

El tambor, principal instrumento de percusión de nuestros tamborileros, está elaborado a base de troncos huecos con cuero de venado en cada costado, el cual se sujeta por medio de un bastidor que se ata con cuerdas, dispuestas en forma tal que permiten afinar el instrumento. El tambor mayor, de voz grave, es llamado macho, y el menor, de sonido más agudo, hembra.

Los otros instrumentos musicales de nuestros indígenas son los llamados de alientoo de viento, como se les conoce comúnmente. Sachs y Horns Bostel los llaman aerófonos. Los tres nombres que reciben están íntimamente ligados con su naturaleza, ya que en ellos el sonido se genera por medio del aire en vibración, el que proporciona el hombre el soplar o hacer pasar su aliento a través del propio instrumento. Los principales de origen precolombino que se usan en Tabasco son las flautas, el caracol y los silbatos. El caracol se utiliza aún en algunas comunidades para convocar a la gente; era el instrumento guerrero que llamaba a filas y transmitía las órdenes de batalla. Los silbatos se usaron también en la guerra para hacer grandes bullas y así impresionar al enemigo, y en épocas de paz, como hasta la fecha, fueron juguetes de los niños o de uso en fiestas profanas y religiosas.

Por lo que hace a las flautas, si bien en épocas pretéritas se elaboraron de hueso, de barro y de carrizo, las que conocemos actualmente en uso únicamente son las de carrizo en dos variedades: la llamada flauta chul de los mayas, flauta de pico o pitu de los chontales, parecida a la flauta dulce, parte del haber musical de la humanidad, ya que fue conocida por todos los pueblos de la tierra, y es la que utilizan los tamborileros de Tabasco. La otra flauta es la que llaman pochó, por ser con ella que se acompaña la danza de este nombre originaria de Tenosique. La flauta pochó tiene una boquilla de pluma fijada con cera.

De la unión de la flauta de carrizo y los tambores nació la bella música de los tamborileros indígenas de Tabasco.

De estos instrumentos nuestro inmenso Carlos Pellicer dice:

...ella es pájaro vegetal, humilde caña en la que el soplo humano es capaz de fascinantes cristalerías. Aire con agua de todo sentimiento. El tambor es el tronco incendiado y el aire hueco resuena a golpes de manos duras de madera envuelta. La flauta pájaro y el tambor felino. La música y el ruido. El ave sobre todo el mar.





LAS OFRENDAS

La palabra ofrenda proviene del latín offerenda que significa cosas que se han de ofrecer. Es una dádiva o servicio es muestra de amor y gratitud, ofrecida a Dios o a cualquier divinidad para implorar su auxilio o alguna cosa que se desea y de esa manera cumplir con un voto y obligación.

La ofrenda puede ser cualquier ofrecimiento como animales, alimentos, bebidas u objetos de valor.

Según versiones de algunos ancianos, cuando se iba a tumbar un monte para hacer milpa, antes de dar un paso lo primero que hacían era una ofrenda a Dios como respeto a la naturaleza y a la montaña; luego, para implorar que en ese lugar se dieran buenas cosechas, se quemaba un poco de maíz o se ofrecía alguna comida especial. Las mismas prácticas tenían que hacer cuando sembraban o cuando se cosechaba.

Antiguamente todas las personas que salían a trabajar a la montaña hacían una ofrenda. Como caso concreto tenemos el hecho de que cuando se cortaron las vigas que actualmente tienen las iglesias, antes de salir a tumbar los árboles se hacían ofrendas que consistían en llevar al altar un pavo cocido. En ocasiones también se ofrendaba carne de cerdo o de pollo, ofrenda que era presentada por los ancianos de la comunidad y se le pedía a Dios que los cuidara para que no les fuera a ocurrir un accidente, ser devorados por un tigre o mordidos por una serpiente.

La madera que se buscaba eran la caoba y el caracolillo. Cuando partían a la montaña llevaban una cruz grande y al llegar al lugar donde se localizaba la madera buscada hacían una choza para pasar la noche y ahí veneraban la cruz. Antes de la llegada de los españoles era una tradición hacer ofrenda a los dioses para que hubiese abundante cosecha y buena salud para el pueblo. Se acostumbraba hacer la ofrenda en la primera cosecha. Posteriormente de la llegada de los españoles a la actualidad se adoran santos traídos de España, como es el caso del patrono de Tucta, que es el señor Santiago de Galicia, en escultura que lo representa montado en un caballo blanco, como un hombre de tez blanca y barba cerrada; en una mano lleva una bandera y en la otra una espada; debajo de las patas de su caballo hay un hombre. Dicha escultura es a la semejanza del español representando la época de Las Cruzadas.

Para celebrar el día de este santo en el pueblo se hacen enramas nueve días antes de la fiesta, la enrama consiste en llevar a la iglesia productos como maíz, cacao o algún animal como ofrenda para beneficio de la iglesia, que los devotos amarran a lo largo de un palo que adornan con joloche y hojas de palma; el mayordomo reúne a un grupo de fieles que parten de la iglesia a manera de procesión acompañada de música de una pequeña banda, entre cantos, rezos y cohetones, con la única finalidad de buscar las enramas a las casas de quienes las van a ofrecer al santo patrono u otros santos.

Una vez ahí, se hace una ofrenda ritual para los familiares, rezador y amigos invitados; la entrega de las enramas es acompañada en algunas ocasiones con música de tamborileros.los dueños de la casa tienen la obligación de obsequiar bebidas como guarapo, chorote o agua de horchata.

Finalmente se regresa a la iglesia de la misma forma y se deposita la ofrenda encima de un petate que se coloca frente al altar.

El mero día del santo patrono se ofrece una misa y después de este acto, la ceremonia, además de grandes comidas.



FIESTAS CHONTALES

En los pueblos chontales de Nacajuca existen festividades dedicadas al santo patrono y otros santos, que requieren para su realización la asignación de funcionarios organizados en mayordomías. El patrón o mayordomo de cada pueblo es el encargado de gestionar y organizar las festividades religiosas, con la cooperación física y económica de acuerdo a las posibilidades de los habitantes de cada comunidad. Este funcionario es elegido por el pueblo, siempre y cuando realice las actividades que le fueron encomendadas conforme a las tradiciones y costumbres de cada poblado, por un periodo de tres años o de lo contrario puede ser cambiado en menos tiempo.

Entre otras festividades destacan por su importancia las dedicadas al mes de noviembre, donde se recuerda a los muertos con ofrendas, rezos y altares religiosos bien adornados, que los habitantes de las comunidades colocan en sus casas.

Las celebraciones a los santos patronos son actos que caen dentro de lo ritual, ya que su objetivo principal es propiciar la veneración de las imágenes de los santos con danzas y múltiples ofrendas para que los habitantes de cada poblado puedan esperar tranquilos y confiados que les vaya bien durante todo el año, que tengan una buena siembra y una abundante cosecha, además de bienestar familiar.

A las festividades patronales llegan devotos del santo o quienes van a cumplir una promesa o manda hecha a dicho santo. Otros van únicamente con el afán de divertirse, hacer negocios instalando un puesto donde ofrecer sus mercancías, ya que en estas fiestas se une lo divino con lo profano y siempre se acompañan de una feria popular en la que no faltan juegos mecánicos, juegos de azar, música y baile.

Para estas ocasiones se adornan con especial cuidado exterior e interior de la iglesia, utilizando cadenas de papel de china con los colores de la Bandera Nacional y banderitas que son del mismo papel, nada más que picado y en diferentes colores. Son los hombres quienes se encargan de arreglar todo, ya que a la mujer no se le tiene permitido participar en estos menesteres.

Las ceremonias en las iglesias de las comunidades chontales se desarrollan según los esquemas tradicionales con la celebración de la misa, la cual alcanza un gran esplendor y la gente asiste gustosa a ellas con sus mejores ropas, aprovechando los jóvenes esta oportunidad para escoger y conseguir pareja.

Aparte de las actividades religiosas y la pequeña feria, la conmemoración se alegra con bailes, corridas de toros y en ocasiones con carreras de caballos, aunque no en todos los pueblos chontales se realiza este tipo de eventos.

Generalmente durante la primera noche de la fiesta o velación que tiene cada comunidad chontal se comienza con las ofrendas rituales que se hacen en honor del santo patrono (por lo regular se realizan por promesas); los velorios nocturnos comienzan desde la víspera. Durante estos festejos se baila la danza El Baila Viejo y entre otras la de El Gigante y el Caballito, acompañada de música autóctona que procede de tambores de madera y una flauta de carrizo.

Cuando es en la casa del patrón o mayordomo, es él quien se encarga de repartir entre los asistentes al convivio la bebida de balché o guarapo y la tradicional comida de uliche, además de los sabrosos tamalitos de frijol envueltos en hoja de to.

Cabe señalar que en la casa donde era la fiesta las mujeres tenían por costumbre comer en un apartado y los hombres en otro. No podían estar juntos.

En las comidas que organizan durante las festividades religiosas realizan una ceremonia muy especial que consiste en que el más anciano sahuma con incienso al santo que se celebra, se arrodilla y le pide maíz, plátano, yuca, calabaza, etcétera, esto es los diversos productos con que se alimentan, o lo que es lo mismo, le piden tener buenas y abundantes cosechas.

Al día siguiente, en la mera fecha de la celebración, desde muy temprano se dejan escuchar los llamados voladores que llevan en sus puntas bombas de mecate que explotan en el aire, para iniciar la ceremonia de las enramas a partir de las doce del día.

Para estas fiestas llegan peregrinaciones de pueblos cercanos que llevan algunas enramas como regalo. Cuando a ellos les corresponda festejar a su santo patrono, la comunidad devolverá la visita de la misma forma. Esta reciprocidad de obsequios es una costumbre entre los pueblos chontales.

Después de estas actividades se utilizan los servicios de un rezador o rezandero que en su nativo dialecto chontal emite el ofrecimiento a Dios, mientras que los cantos y rezos son pronunciados en español, llevando en sus manos un sahumerio con incienso, comenzando la reverencia al santo patrono y después hace lo mismo a los cuatro puntos cardinales, para luego arrodillarse y venerar en el altar al santo que se celebra.

Los donadores y demás habitantes del pueblo llevan consigo ramitos de albahaca y flores que tallan alrededor de la imagen del santo que se celebra, con los que enseguida se hacen las famosas limpias, que consisten en pasarse las hojas y flores por todo el cuerpo, en la creencia de que el santo les purifica, librándolos de todo mal. Después el rezador hace las funciones de intermediario a favor de los donadores ante el santo patrón.

Cabe mencionar que en las fiestas de las iglesias los tamborileros apenas tocan en algunos momentos rituales como la bajada y subida del altar de los santos que se celebren.

Por lo general, la fiesta del pueblo finaliza al término del baile popular que casi siempre es amenizado por un conjunto musical; por lo regular, el sitio donde se realizan tales eventos es la explanada del parque, donde participa toda la comunidad.

Estas celebraciones, más que fiesta religiosa, son motivo de esparcimiento que los indígenas aprovechan para salir de la vida monótona.



Lengua Maya-Chontal

El chontal de Tabasco, dialecto de origen maya, conserva todas las características de la lengua madre. Su fonética tiene ligerísimas variaciones y su lexiocogenesia es idéntica.

Según la historia de Tabasco, los primeros indígenas que llegaron a este lugar fueron los Toltecas, luego los Aztecas y Tecpanecas, Teochichimecas y Acolhúas.

Tabasco formó parte entonces del Imperio Maya, pero por disensiones entre los Cocotes y los Xiús se disgregaron los tabasqueños de él.

Fue hasta el año 1441 que los tabasqueños se independizaron del Mazapán y fundaron pueblos libres, pero conservando las mismas costumbres.

Desde este tiempo hasta la conquista, el lenguaje maya fue deformándose y los indígenas libres formaron nuevas palabras.

Es decir, en esa época nació el chontal de Tabasco y que en la actualidad se habla en las comunidades, donde se conservan costumbres y creencias.