Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
21 de marzo de 2008

  "Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo".

Giuseppe Mazzini

HUGO ERA UNA MINA: SUS EX ADMIRADORES

LA hoguera está lista. El caldero más que puesto, y la multitud sedienta de sacrificio. Se oye el coro de linchadores y la mixtura de vengadores portan múltiples armas para acribillar al sacrílego, que prometió y promulgó expectativas e ilusiones. Los jueces están de vacaciones y regresarán desde sus lugares de descanso, sólo para utilizar el dedo pulgar de la horca o la vida.

Crecen los rumores y las especulaciones; súbitamente muchos millones de mexicanos han descubierto que su verdadera profesión es la de técnicos de futbol y críticos impecables de la técnica y la táctica del balompié. La orgía de verdugos invade hogares, bares, centros escolares, barrios. No hay tema más importante que la unificación de criterios para invocar a los dioses dueños del dinero, que por primera vez escuchen y retomen la voz del pueblo.

Hasta encuestas circulan por doquier. Algunos rotativos se ostentan como pulsadores de la opinión pública, aunque en el pasado no se atrevan a tocar ni con el pétalo de una rosa a los poderosos directivos, y los no menos inmunes promotores. La doble moral es su carta de presentación.

¿CUÁL FUE EL PROBLEMA DE HUGO?

Hagamos a un lado la estampida de búfalos del oportunismo y tratemos de retomar lo que ha sido nuestra crítica sistemática, esto es, la incapacidad intelectual y profesional del "pentapichichi" para poder orientar técnica y tácticamente a los seleccionados, sean novatos o consolidados.

Aclaremos: a nuestro juicio, no está a discusión la enorme calidad que como futbolista desplegó Hugo Sánchez; sin embargo, se creyó y se edificó un mito alrededor de la transición automática del jugador al técnico.

Diversas experiencias ilustran la necesidad de suplir la ignorancia temática con asesores capacitados. Sánchez fue víctima de su soberbia, y enajenado por su vanidad pensó que con tener a sus amigos cercanos y a un auxiliar de confianza, sería suficiente para dotar a las selecciones de un cuerpo técnico que encarara los retos internacionales.

Hugo cometió un error central al no abrir los ojos a la realidad. Las Copas de Oro y América le anunciaron que sus conocimientos no le daban para más; sin embargo, persistió en la creencia fanática de que era suficiente su presencia y su motivación, para resolver cuestiones de cancha que sólo tienen éxito mediante la disciplina táctica y el orden técnico.

En relación a la selección preolímpica, sólo hay que decir que durante 24 días, Sánchez fue incapaz de transmitir un sistema y una lógica para hermanar al plantel; la ausencia de vocación unificadora, la dispersión y prepotencia de los jugadores, la falta de lectura y estudio de los rivales, fueron factores que se convirtieron en un explosivo coctel que estalló grotescamente frente a Haití.

La salida de Hugo parece inminente, es lamentable por su historia como jugador; pero se lo ganó a pulso. Es difícil que una persona de más de 40 años pueda cambiar, aunque hay casos que muestran que los golpes de la vida son educativos y regenerativos. Es deseable, se quede o se vaya, que cambie. Esa visión extraterrenal de ver al mundo y a sus semejantes es depredadora.

El siguiente capítulo para el futbol mexicano, si Sánchez es despedido, no será nada fácil. Seguiremos teniendo ausencia de conocedores que evalúen y examinen los conocimientos y el trabajo del técnico nacional. El cáncer seguirá ahí: directivos ineptos y negociantes. ¿Ellos podrán determinar las bondades de un nuevo técnico?

ALGO MÁS.- Es inocultable la presencia de los zopilotes y buitres para comer los desechos de Hugo, y promover a otro entrenador que les dé vitrina a sus jugadores. Ahí están.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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