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Futbol mexicano
Foto: Francisco Gálvez / ESTO
2 de marzo de 2008
El América tocó fondo
Édgar Luna
SAN NICOLÁS DE LOS GARZA.- El América está más que en crisis... increíble. Cuarta derrota consecutiva, ahora por goleada de 3-0 frente a los Tigres. La mano de Rubén Omar Romano no ha podido componer a esta Águila, a este equipo que lleva los colores del América, pero no es el América, no aún. Porque un equipo llamado América no pierde tres juegos en una semana (dos de Liga y uno de Libertadores). Tigres fue el justo ganador. Con el más puro lapuentismo llevó a las Águilas de la mano al desastre. Hugo Sánchez, Lucas Lobos y Gastón Fernández, los causantes de la goleada y de que los felinos lleguen a nueve puntos y sumen por el no descenso. Las Águilas, en una combinación de resultados, podrían amanecer como último lugar general. ¿Dónde se había visto eso? SUERTE Y ARBITRAJE A favor del equipo de Coapa puede decirse que de inicio no tuvo suerte. Dos de los tres goles fueron inusuales. El primero, proveniente de un rebote, y el otro en una clara equivocación arbitral al marcar un clavado como penalti. Además de que no le marcaron un claro jalón a Rodrigo López en el área de Tigres. Están mal, y además los perjudican, pues... DE VESTIDOR Tigres arrancó el juego con un gol a su favor gracias a Hugo Sánchez Guerrero. El orgullo americanista herido (¿se puede más?), quiso responder con la garra charrúa, que esta vez sí llevó consigo y de su mano América quiso tener una reacción inmediata, lo que no consiguió gracias a que los felinos contuvieron el vendaval y hasta se dieron el lujo de estrellar otra pelota al poste. Cuando el juego estaba más nivelado, con un América con la posesión del balón, pero sin el control del partido, apareció la polémica porque el árbitro Mauricio Morales se "comió" un clavado de Blas Pérez y Lucas Lobos anotó el penalti. CAMBIOS Para la segunda parte, Rubén Omar Romano cambió su formación, pasó a jugar con línea de cuatro, en busca de un milagro; en tanto que Tigres metió a Gastón Fernández para ponerle el último clavo al ataúd. Los cambios de hombre y posición de poco le resultaron a Romano, porque no cualquiera abre un cerrojo hecho por Lapuente. Salvador Cabañas estrelló el balón en la unión del larguero y el poste en lo más peligroso que hizo el América. Ya sin alma, sin espíritu y con visos, sólo visos de futbol, Cervantes provocó el segundo penalti en contra de la noche, primero real a Lucas Ayala y la "Gata" Fernández lo metió al estilo "Loco" Abreu o Zidane, suave y al centro. LA CULPA ¿Qué tanta culpa tiene Romano de todo esto? No mucha, pues ni tiempo ha tenido para trabajar. Hay que decir que las Águilas quieren manejar un estilo, pero al no dominarlo se quedan a la mitad de todo; mitad defienden, mitad contienen; mitad crean; miran, atacan. Con medio equipo no se puede hacer mucho América está en ruinas, ¿quién podrá salvarlo? Mejor dicho ¿hay tiempo para hacerlo? Y Tigres sólo aprovechó lo que le sirvieron en bandeja y con un tipo como Lapuente al mando, que sabe cómo aprovecharlo, pues no hay pierde. |
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