Puebla
Día de fiesta familiar para 'levantar' al Niño Dios
El Sol de Puebla
2 de febrero de 2008

por Martha Benítez



Hoy 2 de febrero, Día de la Candelaria, miles de fieles acuden a los templos religiosos para que al final de misa, sus niños Dios reciban la bendición sacerdotal, como reza esta tradición milenaria. La costumbre popular consiste en que en esta fecha, quienes en la rosca de Reyes, el 6 de enero, encontraron la imagen del Niño Jesús, ofrezcan tamales y atole a sus familiares y amigos.

Así se celebra este día, cuarenta días después de la Navidad, fecha que marca el final del periodo navideño, y se conmemora el día en que el Niño Jesús fue presentado en el templo por sus padres, según la costumbre judía.

En este día de la Candelaria se hace el "levantamiento del Niño Jesús", el cual consiste en llevar las imágenes y figuras del Niño Jesús a bendecir al templo, así como también levantar y quitar todas las figuras de los nacimientos y guardarlas hasta la próxima Navidad.

Por eso, sobre todo los días previos a esta fecha, los padrinos llevan a sus ahijados --los niños Dios--, a los puestos de los mercados y sitios que ofrecen sus servicios de que "se visten niños Dios".

Martino Rojas Tagle, comerciante del extinto mercado "La Victoria", relata que desde hace 50 años, sus abuelos Jesús Rojas y Josefina Martínez, ya atendían a la clientela que desde varios puntos de la ciudad, acudían a ese lugar a vestir a sus niños Dios.

Los atuendos que con mayor frecuencia se solicitan para vestirlos, son de Santo Niño de Atocha, con su báculo y sentado en una sillita; Niño de las Palomas, con su ropón blanco y una paloma entre las manos; San Francisco, con sandalias y hábito café, abrazando un animalito; Niño de las Azucenas, con túnica blanca, deteniendo entre las manos una vara de azucenas; Niño de las Maravillas, con flores en sus manos; Niños Papa, sí, así como vestía el Papa Juan Pablo II.

Pero todo depende de la ocasión que se trate --aclara Rojas Tagle--, porque si los compradores de atuendos son padrinos que por primera vez arrullaron al Niño Jesús en la Nochebuena, lo llevan a bendecir "acostadito", pero si ya es el segundo año que lo arrullaron, lo llevan "sentadito", y si se trata del tercer año, lo llevan "paradito", así es la tradición, asegura el entrevistado.

Los precios de los atuendos son variables, van de los 40 pesos hasta los 200 pesos o más, según el bolsillo o el gusto del cliente, o dependiendo de los materiales de los vestidos que pueden ser de encaje, terciopelo, raso, popelina, estambre, cuando son tejidos, etc. Además de extras que decidan comprar los padrinos, como charolas, canastas, flores, dulces, listones.

Martha Guevara Ramos y Eva Jovita Muñoz Mejía, mientras aguardaban que sus niños Dios fueran vestidos, expresaron que esta es una hermosa tradición que une a la familia, primero en la Nochebuena y luego el 2 de febrero. Muñoz Mejía dijo que a su niño Dios lo tiene desde hace 50 años y que cada año estrena atuendo diferente; es de madera y lo obtuvo en una rifa organizada por la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.

Cabe recordar que en muchos lugares del mundo este día marcaba el principio del año, por lo cual en muchos pueblos los indígenas tienen la costumbre de llevar a bendecir las mazorcas que servirán de semillas en la próxima siembra, también se bendicen las velas o candelas, de ahí el nombre de "Candelaria", estas velas son consideradas como buenas para apartar el mal, la enfermedad y los temblores.



ORIGEN RELIGIOSO

En entrevista, el sacerdote Eugenio Lira Rugarcía, vocero de la Arquidiócesis de Puebla, asentó que el 2 febrero se celebra la fiesta de la Candelaria, que en realidad es la fiesta de la presentación de Jesús en el Templo.

"Recordemos que según el Evangelio de San Lucas, en el capítulo segundo, se nos menciona cómo la Virgen María y San José llevaron a presentar al Niño Jesús en el templo, cumpliendo lo que mandaba la Ley Mosaica en éxodo 13; en aquella ocasión el anciano Simión que se encontraba en el templo, guiado por el Espíritu Santo, descubrió que ese niño no era cualquier niño, que era el hijo de Dios que venía para salvarnos y por eso exclamó: Ahora, Señor puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel".

"Y, precisamente, por esas palabras del anciano Simión a partir del siglo V, los fieles acostumbraron llevar a esta celebración velas o candelas para manifestar que Jesús es la luz que viene a iluminarnos el camino de la vida. De ahí que se le llame fiesta de la Candelaria o de las candelas -de las velas-", agregó el prelado.

En Oriente sobre todo se hacía hincapié en la purificación de la Virgen, era una celebración eminentemente Mariana y con este carácter pasó a Occidente hasta que después del Concilio Vaticano Segundo se hizo más hincapié en la parte de la presentación de Jesús en el templo -continuó diciendo--.

Asimismo, resaltó: "Cada 2 de febrero la pila de los fieles mueve los corazones para que muchos lleven a las iglesias una imagen del niño Jesús, normalmente sentado, vestido especialmente para esta ocasión, sobre una charola en la que se colocan velas o veladoras y también algunas flores".

"Esto es algo muy hermoso porque manifiesta el cariño de la fe sencilla hacia Jesús que es su verdadero Dios que se ha hecho verdaderamente hombre para salvarnos, en todas las iglesias se tiene la celebración de la santa misa, al término de la cual se bendicen las imágenes y también las velas o veladoras que los fieles presentan".

La tradición popular consiste en que este día quienes en la rosca de Reyes --el 6 de enero-, encontraron la imagen del Niño Jesús, compartan la alegría de haberlo encontrado, ofreciendo tamales y atole a los familiares y amigos, propiciándose así la oportunidad tanto para la convivencia familiar, como en el ámbito del trabajo, de la vida social en suma.