Metrópoli
Enfrentan mercados públicos el abandono
No obstante que en los mercados públicos los productos son más frescos y de mejor calidad, la compra en supermercados y tiendas de autoservicio les ha arrebatado clientela. Foto: OEM

El Sol de México
20 de enero de 2008

Karla Santiago

Ciudad de México.- Los mercados públicos son parte de la historia y del desarrollo del país, elementos esenciales de la cultura mexicana e importantes centros de abasto de la ciudad; sin embargo, en los últimos 30 años no se ha construido un solo mercado público en la Ciudad de México, lo que desemboca en una situación de decadencia, abandono y despreocupación por parte de las autoridades.

Desde la época prehispánica con los "pochtecas" (vendedores preparados y especializados, cuya actividad consistía en la venta realizada en el interior del territorio y fuera de Tenochtitlan) y hasta hoy en día, los mercados se han caracterizado por su ambiente que aglomera olores, sabores, texturas y sonidos.

Un lugar popular en el que millones de familias acuden a comprar fruta, verdura, carnes y otros artículos de la canasta básica, entre gritos de locatarios que ofrecen los mejores precios y los productos de mejor calidad.

Sin embargo, actualmente los mercados públicos han disminuido al 50 por ciento sus ingresos, ya sea por el embate gradual de las tiendas de autoservicio y las tiendas de conveniencia, o por el abandono y la falta de políticas públicas para regularlos.

ESCASEZ DE POLITICAS PUBLICAS

La diputada del Partido Acción Nacional (PAN) Margarita Martínez Fischer, presidenta de la Comisión de Abasto y Distribución de Alimentos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), advirtió en entrevista telefónica para El Sol de México que la problemática actual de los merados públicos tiene que ver con su normatividad e infraestructura, así como con las nuevas condiciones de consumo de alimentos y servicios básicos en la ciudad.

Martínez Fischer explicó que el reglamento que rige los mercados públicos, expedido en 1951, requiere una actualización que especifique las obligaciones y derechos de los locatarios y del administrador, así como la intervención del propio Gobierno.

Reiteró que ha habido un abandono total en términos de presupuesto y compromiso político con el sector, el cual se ve reflejado en la parte arquitectónica de estos lugares.

Sobre las nuevas condiciones de consumo de alimentos y servicios básicos en la ciudad, explicó que las condiciones de preferencia han generado mayores ventas a los autoservicios y menor competencia con los mercados públicos.

"Hay una serie de elementos, como capacitación y los nuevos esquemas de comercialización, que los mercados deben ir adoptando, sin perder lo tradicional, y encontrar cuáles son sus ventajas comparativas", comentó la diputada del PAN.

Aclaró que los servicios de luz y agua son subsidiados por el Gobierno, y destacó que a pesar del pago de la infraestructura para los merados, éstos no participan activamente en el consumo.

Hoy en día, aseveró, solamente el 20 por ciento del abasto en la ciudad es a través de los mercados públicos.

Al preguntarle sobre la situación actual de los mercados públicos, Martínez Fisher manifestó que todo lo que han ganado las tiendas de autoservicio ha sido en perjuicio directo de los primeros.

Más que una política proteccionista, afirmó que se necesita una política incentiva que promueva nuevos esquemas de abasto y la capacidad de contactar al productor directamente, es decir, eliminar el intermediarismo para conseguir precios más bajos.

Según datos de la Comisión de Abasto y Distribución de Alimentos de la ALDF, en la Ciudad de México hay 317 mercados públicos donde más de 70 mil locatarios ofrecen sus servicios.

Esta cifra se enfrenta a los más de mil tianguis y los 54 mercados sobre ruedas que no tienen regulación en sus operaciones, así como a las 314 tiendas de autoservicio, su principal competencia.

En su carácter de titular de la Comisión de Abasto y Distribución de Alimentos de la ALDF, la diputada comunicó que en el próximo período de sesiones, en marzo, presentará la postura de su partido, la cual impulsará la consideración obligatoria de un presupuesto colectivo y correctivo.

Además de actualizar lo correspondiente a la parte administrativa, y también un procedimiento en este sentido que ponga orden en los mercados y supervise que se cumplan las normas estipuladas.

"Si no realizamos una intervención en términos de iniciativa, de cambiar la ley, de darles reglas claras y de meternos a un esquema de competitividad, los mercados públicos dejarán de ser los principales centros de abasto de la ciudad", puntualizó Margarita Martínez Fischer.

NUEVOS ESQUEMAS DE COMERCIALIZACION

Consultado por El Sol de México, Gerardo Torres Salcido, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), informó que de los 317 mercados públicos, sólo 248 ofertan alimentos frescos.

Este dato, aportado por un estudio que el investigador de la UNAM realizó hace cuatro años, en conjunto con el investigador Mario del Roble Pensado Leglise, revela el declive de la calidad de productos que se ofertan en los mercados tradicionales.

Además, en este contexto, Salcido afirmó que hace más de 30 años ya no se construye un mercado público. "Tenemos muchas décadas en que ya no se construyen mercados; entonces, su situación es de decadencia, abandono y despreocupación", añadió.

Para el investigador el problema fundamental está en que estos sitios, dedicados al abasto alimenticio, han cambiado a otros giros, lo cual se refleja en que ahora los locatarios se dedican a la venta de jugos, tortas, películas, discos piratas y diversos artículos.

Otro de los problemas identificado por Torres Salcido estriba en la migración poblacional de las delegaciones centrales hacia las periféricas, desde hace décadas, a consecuencia de los nuevos espacios inmobiliarios erigidos a las afueras de la ciudad.

"La clientela de los mercados públicos de las delegaciones centrales ha emigrado; entonces, evidentemente, esto plantea problemas muy serios para la sobrevivencia de los negocios", añadió.

Según sus investigaciones, los centros de abasto son espacios que la gente considera muy inseguros, debido a que en sus alrededores se reúnen drogadictos, delincuentes y alcohólicos.

Asimismo, han sufrido fuertemente la competencia de las grandes cadenas de supermercados, por falta de un reglamento específico y políticas públicas específicas.

Este mismo estudio mostró que más del 50 por ciento de los clientes de los mercados públicos son personas mayores de 35 años, eso quiere decir que las personas jóvenes prefieren los supermercados.

En opinión del entrevistado, sobre las oportunidades de los mercados públicos, éstos pueden ser considerados espacios de patrimonio arquitectónico y de recursos turísticos, sobre todo en el centro de la ciudad.

Torres Salcido recalcó que la mejor oportunidad para estos sitios radica en considerarse como nichos de productos de calidad.

No descartó que tanto los mercados públicos como las tiendas de autoservicio podrían establecer alianzas de no competencia, y recalcó que los supermercados no están teniendo la capacidad de distribuir eficientemente productos frescos.

Sería así como estos tradicionales lugares de abasto podrían satisfacer esa demanda y las tiendas de autoservicio se enfocarían a una política de complementariedad.

"Ya existen experiencias en Europa, donde algunas cadenas están invirtiendo en los mercados públicos municipales porque ven en ellos un patrimonio y, al mismo tiempo, un interés de complementar el consumo", dijo el investigador de la UNAM.

Un factor más a favor de los mercados públicos es que la población mexicana mayor de 60 años, por la dificultad de desplazamiento en automóvil, empezará a demandar comercios de proximidad.

Gerardo Torres explicó que de seguir la misma tendencia que hasta ahora ha afectado a estos sitios, uno de los riesgos sería que se convirtieran en un espacio de comercialización marginal de muchos productos, y en muy poco sentido de los productos alimenticios.