Celaya
Posadas y nacimientos, una tradición en Celaya
El Sol del Bajío
9 de diciembre de 2007

Se acercan las posadas, las personas comienzan a montar su nacimiento, pues la Navidad es una época con muchas tradiciones que unen a la familia y con las cuales nos identificamos como sociedad.

La palabra tradición viene del latín "traditio" que viene del verbo "tradere", que significa entrega. Su significado tiene mucho sentido, pues le estamos quitando muchos valores a las tradiciones mexicanas incluyendo la Navidad, estamos dejando que otras culturas nos invadan y eso es lo que vamos a entregar a las generaciones que vienen.



LAS POSADAS

Son fiestas populares muy mexicanas, comienzan el día 16 y terminan el 24 de diciembre, es decir, se celebran durante los nueve días antes de Navidad, los cuales representan los nueve meses de embarazo de María. Las posadas recuerdan el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, donde buscan un lugar donde alojarse para esperar el nacimiento del niño Jesús.

Estas tradicionales celebraciones están llenas de alegría, de emoción y unión. En cada lugar de la República se realizan de manera diferente, pero la esencia no cambia, pues en todo el país hay aspectos comunes que no cambian.

Aquí en Celaya, la posada se celebra en las calles de la ciudad, los vecinos de las colonias se organizan y piden posada con los tradicionales peregrinos, imagenes de barro o de yeso, cada persona enciende una velita y entona cánticos propios de la época; al final se rompen las piñatas, se reparten aguinaldos y las personas conviven tomando ponche, comiendo buñuelos, dulces, frutas, etc.

En las posadas no pueden faltar las piñatas, pero la tradición dice que debe ser una piñata de 7 picos que representan los 7 pecados capitales, pero además debe estar llena de dulces que representan la gracia de Dios. Al romperla es típico que los ojos sean vendados, lo que representa la fe, el palo representa a Dios y los que gritan representan a la Iglesia Católica.

El acto de romper la piñata puede interpretarse más o menos de la siguiente forma: Cada uno de nosotros con una fe ciega (ojos vendados) con la ayuda de Dios (el palo) nos disponemos a combatir el pecado (intentar golpear la piñata), nuestros hermanos nos ayudarán y nos indicarán el camino a seguir para lograrlo más fácilmente (los gritos de la gente) y cuando finalmente logremos vencer al pecado (romper la piñata) la gracia de Dios (los dulces), caen sobre nosotros.

Más que un pretexto para divertirnos, las posadas tienen un significado que nos permite compartir la espera de la llegada del nacimiento de Jesús.



EL NACIMIENTO

También es llamado pesebre y es una representación de la escena del nacimiento del niño Jesús. En esta época las iglesias y los hogares suelen montar uno como muestra de su espíritu navideño.

La tradición de poner el nacimiento se remonta al año 1223, en una Navidad de la villa italiana de Greccio. En esta localidad, San Francisco de Asís reunió a los vecinos de Greccio para celebrar la misa de medianoche. Montó en el bosque de Greccio, el primer nacimiento de que se tenga noticia, con hombres y animales vivos. Su deseo era celebrar una hermosa nochebuena de Navidad, para vivir el recuerdo del Niño Jesús que nació en Belén en un establo. Una vez montada la escena, reunidos los habitantes de la aldea, se celebró la Eucaristía con algunos cánticos de la Natividad del Señor. Los asistentes llevaban antorchas y velas. Al año siguiente repitió la representación con éxito y desde entonces la costumbre se extendió a todos los pueblos cercanos. Con el paso del tiempo la falta de espacio obligó a sustituir a las personas y animales por figuras de madera o de barro.

En México, se tiene registrado que los nacimientos aparecieron en Acolman, en el siglo XVI, como producto de las representaciones que se hacían de la Navidad, hasta la fecha, en la mayoría de los hogares católicos mexicanos, hay un nacimiento durante el tiempo de Adviento y las fiestas de Navidad.

En Celaya y en casi toda la República, en la mayoría de los hogares católicos, se coloca un nacimiento en la casa es para recordar la llegada de Jesús al mundo. Este representa el más importante de los adornos navideños, pues es lo que realmente celebramos en Navidad.

Antes de la cena de Navidad, en la última posada, se acostumbra arrullar al niño Jesús, posteriormente, el nacimiento se recoge hasta el día dos de febrero, fecha en la que el niño es levantado y presentado ante el templo; las familias celayenses organizan una cena para festejar el nacimiento del niño Jesús.

La compra navideñas están a la orden del día, pues la mayoría de los celayenses, invierten parte de su dinero en adornos para adornar sus hogares.

Las series de luces, los nacimientos y los arbolitos, son muy visibles en cada una de las calles de la ciudad, ya sea en casas, tiendas, en el mercado, en fin, Celaya vive la Navidad de una manera muy peculiar y alegre.

En los tianguis y en las tiendas departamentales podemos encontrar todo lo que necesitemos para la Navidad, pero la Plaza de San Agustín, es el lugar por tradición, en el que los celayenses acuden a realizar sus compras para celebrar la Navidad, y principalmente adquirir lo necesario para montar sus nacimientos.



LAS TRADICIONES

Aún en estos tiempos, en los que otras culturas nos invaden, y los extranjeros parecen apoderarse de nuestros festejos, tratando de opacar nuestras tradiciones y haciéndolas simples épocas comerciales, todavía hay familias que desean preservar las costumbres y procuran continuarlas fomentando el significado en las nuevas generaciones.

Hay personas celayenses que realmente toman las tradiciones como un valor muy preciado, como el caso de la señora Silvia Campos, quien comenta orgullosamente que cada año pone su nacimiento, por tradición y devoción a su fe; expone también que es una costumbre muy bonita que une a las familias; así mismo asegura que siempre ha tratado de inculcarle a sus hijas que sigan haciéndolo, aún cuando ella falte. Dice también, que cuando levanta a su niño del nacimiento, hace una fiesta en grande, "aunque no tenga dinero, a mi niño no le falta su comida y su fiesta".

De la misma manera, Cecilia Jaloma, seála que el nacimiento nunca falta en su hogar, "se hace lo que puede para que la tradición siga, trato de que mi hija se involucre, y es muy bonito".

"Cada año, ponemos nacimiento, por tradición y porque tiene un significado importante para nosotros, nos lo enseñaron desde niñas, y nosotras se lo inculcamos a nuestros hijos", así lo expresan Ana Beatriz Rubio, y María Elena Rubio.

La señora Carmen Rodríguez, ama de casa, asegura que cada año pone su nacimiento, pues lo aprendió desde que era niña, y así mismo quiere dejarle un recuerdo de las tradiciones a sus nietos, es por eso que no acepta a Santa Claus, ni a nada que tenga que ver con la celebración de la Navidad en estados Unidos u otros países. Así mismo agrega que aunque es verdad que resulta caro montar un nacimiento, prefiere que se preserven las tradiciones. Para la señora Carmen, la Navidad significa la llegada del niño Jesús, y es importante enseñarle a los niños el verdadero significado de la Navidad.

Así mismo otras madres de familia, comentan que la Navidad y sus tradiciones, representan la unión familiar. Otras más dicen que el nacimiento lo ponen con sus hijos, pue les encanta y ellos aprenden e imitan lo que ven, por eso es importante que se le inculque a los niños los valores y las costumbres mexicanas, pues el consumo de otras culturas los invade.



EL COMERCIO

En cuanto al costo de cada una de las figuritas para el nacimiento, las series de luces, del heno, el musgo, los pesebres, el niño Dios, etc., los precios varían mucho en los diferentes puntos y tiendad departamentales de la ciudad.

En la tienda Del Sol, el más pequeño de los misterios para el nacimiento, cuesta 69 pesos, pero hay modelos más grandes que valen 130, 200 y 500 pesos.

Mientras que en la Plaza de San Agustín el material, el tamaño y el número de piezas hacen una gran variación en el precio de los nacimientos. Por ejemplo, un nacimiento de 15 piezas, entre José, María, el niño, el ángel, los Reyes Magos, los bueyes y algunos pastores, puede costar 300 pesos; pero el misterio de 40 centímetros con solo seis piezas, cuesta 600; el barro es lo más barato, aunque depende también del tamaño, el misterio cuesta de 30 a 50 pesos en la mayoría de los puestos. Aunque los más caros cuestan hasta mil 200 pesos.

Los pastores son los artículos para el nacimiento que más se venden; en algunos puestos cuestan 25 y 45 pesos.

Naturalmente el nacimiento debe ponerse en un pesebre, y estos igualmente varían mucho, desde 20 hasta 400 pesos.

Leticia Palma, comerciante en la plaza de San Agustín, comenta que hay mucha competencia entre las tiendas departamentales y los vendedores de la plaza, los mercados y los tianguis, pero asegura que sí les va bien en esta época, sobre todo después del día 12, cuando las ventas aumentan. La gente celayense afortunadamente preserva las tradiciones.

Algunos otros comerciantes comentan que las ventas han estado muy bajas, esperan se compongan en los próximos días. Así mismo hablan acerca de la competencia que tienen con las tiendas departamentales y con los productos chinos, los cuales son más baratos, pero de menor calidad, y esto está desplazando a las artesanías mexicanas. Aún así reconocen que las tradiciones no estás muriendo en los celayenses.

Aunque los nacimientos no son lo único que se vende, también los arboles navideños, las series de luces, las esferas, la música navideña, entre otras cosas son parte de la alegoría de las calles y los puestos.

Los árboles van desde 420 hasta 120 pesos, dependiendo de la altura de estos.

En al plaza de San Agustín, las series de luces, valen de 25 a 80 pesos, las más caras son de 120; en las tiendas departamentales los precios son iguales.

Algo que no puede faltar en un nacimiento es el heno y el musgo, lo que es muy barato, pues ambos cuestan entre cinco y diez pesos.

Así como estos, hay muchos elementos más que se utilizan para poner el nacimiento y adornar nuestros hogares, de la misma manera hay una amplia gama en cuanto a los precios se refiere; pero lo realmente importante y significativo, es estar concientes de lo que celebramos, y de que es una época de unión, esperanza y reflexión.