Puebla
Rescatan gusto por los trompos de madera
Turistas reconocen valor artesanal
El Sol de Puebla
3 de diciembre de 2007

Belén Cancino

TLAXCALANZINGO, Pue.- Un tronco de cedro o pino puede tomar prácticamente cualquier forma, sólo gracias a la imaginación y la habilidad para tallar la madera de don Delfino Cuaya Ocelotl, quien hace un par de años rechazó vender su trabajo a un japonés porque sabía que su intención es la de industrializar, la de acabar con la tradición del trabajo manual.

Su preocupación por conservar las artesanías, llevó a don Delfino a promover la celebración de la "Primera Expo Trompo" en San Bernardino Tlaxcalanzingo, en la que además estuvieron presentes varios artesanos más de la región.

Entre golpe y golpe de gubias que poco a poco van formando baleros y trompos de hasta 40 centímetros de alto y 4 kilos de peso, don Delfino confesó que tallar la madera para convertirla en estos típicos juguetes mexicanos es la parte más laboriosa pero la más artística de este trabajo.

Y es que, explicó, luego de un año de cuidados para que la madera se encuentre en óptimas condiciones para comenzar a ser tallada, en la elaboración de baleros y trompos grandes son necesarias jornadas de hasta 12 horas durante dos semanas, que difícilmente son valoradas por los connacionales, los turistas extranjeros, resaltó, son quienes más valoran este tipo de artesanías.

Nadie le enseñó este arte, su empeño y la práctica fueron los únicos maestros de don Delfino, quien lleva 20 años viviendo del arte de trabajar la madera, incluso, con instrumentos que él mismo aprendió a forjar, pues en las gubias que son las herramientas con las que logra darle varias formas a la madera no se hayan marcas, "yo las meto al fuego y las voy modificando dependiendo de lo que tenga que hacer", resaltó.

Pero subrayó que el arte de trabajar el pino, el cedro y el álamo, que son sus principales materias primas, va más allá de darle forma y es que aseveró que además, cada pieza debe resaltar por la belleza de la madera de la que está hecha, aprovechar sus colores, texturas, "hay que sacarle la elegancia".

En este sentido comentó que desde que observa la madera ya está planeando de qué modo puede hacer resaltar todos estos elementos una vez que la pieza ya esté concluida, pues él prefiere conservarla si acaso, con barniz, pero evitar cuanto se pueda, la pintura.

Aunque tiene cierta preferencia por los juguetes grandes, para don Delfino ningún pedazo de madera sobra, la que está seca y que comúnmente es arrojada a la basura, se ha convertido en uno de las principales atractivos de su trabajo, ya que con un poco de cuidado al trabajarlos los adapta como base de cada uno de los típicos juguetes rematando rústicamente, sus obras de arte.

Hace trompos y baleros al tamaño tradicional con los que cualquier persona puede jugar, pero además, con imaginación y habilidad no desaprovecha ni un solo madero, por pequeño que sea, hasta los que parecían inservibles por tener apenas unos centímetros de tamaño, los aprovechó, tallándolos también como trompos y baleros pero para formar aretes.

Cuando parecía que el arte de los baleros y trompos había concluido con terminar de darles las formas correspondientes, don Delfino demostró la habilidad que se requiere para lograr jugar con éxito un balero de unos 40 centímetros de alto.

No es fácil, enfatizó, aunque parezca sencillo añadió, hay quienes se han fracturado el antebrazo o la muñeca, o quienes como él, han resentido con fuertes golpes en el estómago, los fallidos intentos por jugar un balero de tal tamaño.

Hace un par de años, durante una exposición artesanal, un japonés, que tuvo que hacerse auxiliar de un traductor, intentó "malcomprarle", toda su mercancía por apenas el 20 por ciento de su valor, él rechazó tajantemente la oferta de recibir en un momento, una fuerte cantidad de dinero en efectivo a cambio, "los japoneses vienen a ver lo que hacemos, luego se los llevan a su país y los fabrican industrialmente".

PREOCUPACION COMPARTIDA

Pero la preocupación de don Delfino Cuaya no se limita al rescate de las artesanías elaboradas con madera como las que él hace, sino a todas las de su región, por eso promovió ante el Instituto de Artesanías e Industrias Populares (IAIP) del gobierno del estado que en la celebración de esta Primera Expo Trompo en su comunidad, San Bernardino Tlaxcalancingo, en la que participan otros artesanos.

Entre ellos Germán Tecuatl, quien encontró en el repujado de lámina de aluminio a su principal aliado tras un accidente que le impidió seguir caminando. La flexibilidad de la lámina no sólo le ha permitido hacer bellos diseños para adornar espejos, baúles y joyeros, sino que además ha sido su principal forma de sustento desde entonces.

Así como la lámina, los listones y la manta han sido para Soledad Ramírez sus principales fuentes de sustento en los últimos 20 años, pues aunque hace más de 50 años que llena de color con listones las telas para convertirlas en manteles, ropajes y demás elementos decorativos, en las últimas dos décadas cuando más sola se encontraba después de salir de su natal León, Guanajuato, fue cuando la venta de sus trabajos hizo posible la educación de sus hijos y la compra de su casa.