Durango
Mercados en Durango, sobreviven de milagro
El Sol de Durango
25 de noviembre de 2007

Luis Cárdenas

Durango, Durango.- Tradición e historia, como detenidos en el tiempo, inamovibles ante el paso de la modernidad, los mercados de mayor tradición en la ciudad de Durango, se mantienen en el correr de los años, dispuestos a perpetuarse como más que una opción de entre tantas para el consumidor donde realice sus compras, una forma de ganarse la vida diariamente para otros, una manera de conocer la evolución económica y mercantil.

Desde la antigüedad las sociedades han buscado la forma de resolver de mejor manera sus problemas, una vez que el hombre dejó de ser nómada para convertirse en sedentario, los pueblos iniciaron a estructurar sus civilizaciones y acondicionar los sitios donde se establecían, creando en éstos los espacios propicios para correcta convivencia.

Así nacieron instituciones de gobierno, de religión y mercantiles, mesopotámicos, babilonios, egipcios, griegos, romanos, civilizaciones antiguas, medievales, prehispánicas, coloniales, yendo de oriente a occidente, de Asia a Europa a América, los mercados constituyeron una forma de vida, donde se aglomeraban todo tipo de mercaderes que ofrecía sus productos a locales y viajeros.



PERO QUÉ SON EN

LA ACTUALIDAD



Cuatro son los mercados de mayor tradición y existencia en la ciudad de Durango: mercado Gómez Palacio, mercado Independencia, mercado San José y mercado del Barrio de Analco, son los inmuebles que ahora a simple vista, lucen vacíos, con poca clientela y casi nula oferta de productos y servicios, exceptuando al primero de éstos, ya que sólo gracias a su ubicación, es el único de los cuatro que mantiene una fuerte actividad comercial.

Sin embargo, para los locatarios de estos mercados, dichas afirmaciones, son insuficientes para que estos sitios dejen de existir, "son años de trabajar en un mismo lugar y eso consigue que la gente le tenga a precio a lo que realiza para ganarse la vida", pensamiento en el que coinciden algunas de las personas que laboran al interior de los mercados.

Las sociedades cambian y con éstas las formas y modos de consumir, lo que antes era atractivo para el mercado, con el progreso natural y obligado de las capitales de cualquier parte del mundo, ahora se convierte en desdeñable, infuncional y casi nulo atractivo para la realización de intercambios comerciales.

Los mercados de esta índole, cada vez dejan de conformar una buena opción para el consumidor, ya que actualmente la competencia entre grandes, medianas y pequeñas cadenas comerciales de autoservicios, por ganar clientes, es voraz, y queda relegado el que no invierte para ofrecer mejores productos y servicio.

Tal situación no sucede con los mercados, perteneciendo al patrimonio de un Ayuntamiento o al del Gobierno del Estado, como es el caso del mercado de Analco, estos inmuebles fueron construidos con un propósito que ya cumplió su cometido, y ahora están relegados en el olvido.

Cerca de doscientos años hay de tradición en uno de estos espacios el más viejo de éstos, el mercado Gómez Palacio, otros datan de cuarenta o veinte años atrás; en unos se vende mucho y constante, en otros poco y periódico: frutas, carnes, flores, velas, dulces, llaveros, sombreros, comida, servicios de plomería, relojería, sastrería, cerrajería, reparación de bicicletas, de bombas eléctricas.



MERCADO SAN JOSE



Ubicado en calle Gómez Palacio casi esquina con Miguel de Cervantes, número 456, fue inaugurado en 1987, construido por el Ayuntamiento de Durango de 1986-1989, correspondiendo a una demanda popular de aquel entonces.

Ahora al ingresar a este mercado, sus puestos, paredes y servicios, indican que cualquiera que haya sido esta demanda, la misma dejó de existir hace mucho tiempo; María de los Angeles Gómez, encargada de la administración de este mercado, quien labora allí desde hace diecisiete años, recuerda que este lugar solamente vio llenos la totalidad de sus espacios los primeros meses de haber abierto sus puertas al público, después la mayoría de los locales quedaron abandonados.

Catorce pesos diarios se cobran por renta de puesto, sólo tres locales están ocupados, de más de veinte que hay, dos de venta de gorditas y uno de "chacharas", como lo describe María de los Angeles.

Ella es la responsable de cobrar, a estos locatarios y un cerrajero que coloca diariamente su taller ambulante en la baqueta del inmueble.

"Como se puede ver, son nomás tres los puestos que funcionan, a parte del cerrajero, pero con todo y esta situación, en los diecisiete años que tengo trabajando aquí, no hemos escuchado nada que pueda realmente creerse, acerca de un cierre del mercado, sólo cada que entra una administración se oyen rumores, pero no pasa nada".

Ni pasará, son inmuebles que pertenecen al patrimonio municipal, que cuentan con los servicios básicos y nada más, "elefantes blancos" para algunos, empero, para quienes allí trabajan, la única fuente de empleo que les puede costear ganarse la vida.



MERCADO INDEPENDENCIA



Solemnemente inaugurado por el presiente de la República Adolfo López Mateos, siendo gobernador del Estado Francisco González de la Vega, y presidente municipal César Vela Murillo, junio 15 de 1962, reza la placa que identifica al mercado Independencia, domiciliado en la calle del mismo nombre, esquina con bulevar Felipe Pescador, en el barrio el Tepeyac.

"Aunque se vean pocos locales abiertos, usted dese la vuelta más al rato y verá que todos están ocupados, aquí nos cobran un peso diario por cada local que rentemos, seguimos teniendo gente pero desde hace dos años que pusieron en marcha estos flujos viales, nos han dado golpes en la ventas, aunque nos mantenemos y nunca pensamos en salirnos de aquí todos tenemos ya muchos años trabajando en este mercado y no consideramos salirnos algún día", menciona Mario "Cholo" Ríos, reparador de bicicletas y locatario desde hace veintidós años.

Desde que la transformación vial pasó por este mercado, el "Cholo" como lo conocen sus compañeros, al igual que éstos, han buscado la manera con el Ayuntamiento, de que les conceda el espacio de la banqueta que se extiende a lo largo de la fachada del inmueble como zona de estacionamiento de hasta por quince minutos, aunque esta petición nunca ha sido escuchada, mientras que contiguo a este al mercado Independencia, se hallan oficinas del Gobierno Municipal mismas que sí cuentan con esta disponibilidad de aparcamiento.

"La gente no cree que aún estemos prestando servicios en el mercado, pero sí lo hacemos sólo que ahora pasan tan rápido que no se dan cuenta, y pues nos quedamos con los clientes que ya nos conocían, pero como ya es muy difícil que encuentren estacionamiento, ya ni se paran, además de que nos tienen gravando con una cámara y luego que se estaciona alguien llega el tránsito a quitar placas, la gente ya no regresa".



MERCADO DE ANALCO



Agosto de 1998 fue el mes cuando este mercado fue inaugurado por José Ramírez Gamero, al igual que el de San José, el cual también respondía a una demanda social, la reubicación de los mercaderes que se hallan frente al jardín ubicado de cara al templo de San Juan Bautista de Analco, recuerda María del Rosario Ortega, quien comenzó su actividad de venta de alimentos en este espacio, desde hace dieciocho años.

"Nosotros fuimos de los primeros que compramos un local aquí, recuerdo que el Gobierno del Estado nos lo vendió a cuarenta y cinco mil pesos en aquel entonces, desde siempre ha estado muy solo, nomás once locales se vendieron, porque los reubicados se quejaron de que estaban muy caros y no eran funcionales para la actividad que realizaban, decían que los locales eran muy grandes".

Herencia de su padre, María del Rosario, está consiente de que la gente acude a su fonda por costumbre y tradición.

"La falta de estacionamiento, y ahora tanta competencia que vemos por todos lados, es lo que creo que nos ha afectado, nosotros no pagamos renta, porque el local es nuestro, las ventas salen pero son personas que nos visitan desde hace años, la situación no está fácil".

Locales propiedad de particulares y de bienes públicos, María Ortega comenta que hace más de año y medio gente del Gobierno del Estado, les propuso reembolsarles el dinero que habían pagado por aquellas fechas, para que éstos entregaran los espacios, ya que se les dijo que se construirían oficinas de gobierno ahí.

"Claro que no aceptamos, porque estos locales ahora cuestan más, y sólo nos querían dar lo que pagamos hace dieciocho años, no accedimos, ya no regresaron pero nos enseñaron los planos y se utilizarían las dos plantas, y sólo dejarían los puestos de los extremos, uno de éstos, el mío, pero le digo, esta gente ya no volvió".

Actualmente no más de diez son los locales que están abiertos dentro del mercado de Analco, el cual fue edificado para responder a una demanda de los habitantes del barrio más viejo de Durango, ahora sólo los espacios de propietarios particulares pueden operar ahí los más de sesenta locales restantes, están simplemente haciéndose más viejos.

Estacionamiento, modernidad, competitividad, calidad en el servicio, son algunos de los factores por los cuales la sociedad consumista, prefiere o desecha una oferta, las cantidades a pagar por productos o servicios, en estos casos, no juegan un rol preponderante, dadas leyes de mercado, los precios se mantienen en niveles estándar, fluctuando con las variaciones inflacionarias; pero todos estos indicativos no parecen representar impedimento para que los originales mercaderes, continúen manteniendo esta tradición, crítica por unos, no conocida por otros, aunque sí una opción para muchas otras personas, que siempre buscan hallar los precios con un peso más abajo que en otro lado o el trato directo y bien recibido, que se obtiene cuando se consume en un mercado.