Opinión / Columna
Autopista 
Carmona Solís 
4 de septiembre de 2007

  Porque el automovilismo le debe mucho al Fili, el reconocimiento que le hicieron el domingo en el autódromo de Monterrey, poco antes del inicio de la décima fecha de la Nascar México, resultó emotivo. Le entregaron una placa y toda su familia estuvo presente porque además, el mejor de sus herederos, Tiberio, volvió a conducir un Stock, añorando sus glorias dentro del automovilismo deportivo.

Pero fíjese lo que son las cosas, el reconocimiento a Filiberto Jiménez Orozco fue por sus 45 años en el deporte motor y no por sus invaluables logros en pro de nuestro automovilismo.

Piloto de la Nascar regional en su juventud, Filiberto fue el que construyó el ahora conocido autódromo de Monterrey, que va para sus 40 años de vida. Por si eso fuera poco, organizó grandes justas; inició lo que son ahora los Arrancones (Aceleración en cuarto de milla), fue parte importantísima de la Copa Marlboro y de la Superfórmula Montana; construyó autos de competencia que fueron notables, los famosos CDD-Líder y sus dos hijos varones dominaron el deporte por un buen rato.

Gilberto ha sido sin lugar a dudas el mejor en la historia de autos monoplazas en el país, con dos cetros consecutivos 85-86, en la llamada Fórmula K, con marca de victorias, subcampeón del 84 y luego, piloto de la F-3 Británica y de la F-3 Internacional con sede en México. Fue pionero además de la ARS, que luego pasó a ser Indy Lights. Y Tiberio dominó a tal grado un campeonato de Barquetas, que el año se terminó prematuramente y luego fue a cosechar victorias en la Superfórmula y en la F-3 Internacional.

Por cierto, es además uno de los 12 ganadores de los Stocks, categoría que se inició en 2004 y que ahora es estelar de la Nascar México.

SPRINTS

Filiberto, además, ha apoyado a infinidad de pilotos para proyectarse a alturas. Terminó como promotor de la Indy Mex, categoría que por diversos factores no creció, pero que era interesantísima... Hace unos meses, el Fili enfermó. Los médicos le encontraron un tumor en el cerebro, que fue extraído mediante operación y afortunadamente se habla de éxito. A todos les dio gusto ver a Jiménez Orozco en su autódromo y le mostraron su afecto y respeto. Es todo un personaje del automovilismo y un impulsor del mismo en todos los terrenos... Pero el reconocimiento del domingo no es todo lo que se merece. Porque como dice el refrán, "a tal señor, tal honor"... Ojalá que las autoridades puedan dárselo en vida... Por lo pronto, ¡salud!, querido y viejo amigo, y nos da gusto verte restablecido!...

Y hasta la próxima: AUTOPISTA.
 
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