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Guillermo Rigondeaux. Foto. Archivo ESTO

7 de agosto de 2007
Duras críticas, por la deportación
AFP, DPA y Reuters

BRASILIA, Brasil. - Representantes de la oposición y el oficialismo de Brasil criticaron el lunes al gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva por permitir que fueran deportados a Cuba los dos boxeadores que desertaron en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, y pidieron una investigación.

El mayor partido de la derecha, Demócratas, emitió una nota de "indignación" que acusa al gobierno Lula de "haber puesto el aparato de inteligencia del Estado brasileño" al servicio de la localización, captura y rápida deportación de los boxeadores cubanos Guillermo Rigondeaux y Welter Erislandy Lara que el domingo llegaron a su país. La carta, leída ante el plenario del Senado, abrió un debate sobre el tema. "El presidente Lula, que durante muchos años defendió los derechos humanos (...), de repente nos decepciona permitiendo que la máquina policial de su gobierno los entregue a un país del cual ellos huyeron y al que demostraron que no querían volver", denunció el presidente de la comisión de Exteriores, Heráclito Fortes, al anunciar que pedirá una investigación sobre este caso.

Esta es la primera vez que Cuba admite a deportistas desertores.

"Me gustaría haber visto una entrevista de ambos (atletas) con total libertad con la prensa brasileña. Me extrañó que no hubiesen dado declaraciones. Creo que esto debe ser objeto de un mayor esclarecimiento", declaró el senador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Eduardo Suplicy, reconocido defensor de los derechos humanos.

El líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Arthur Virgilio, denunció que "Brasil rasgó la mejor tradición de su democracia con esa deportación sumaria" y pidió convocar a los ministros de Justicia, Tarso Genrso, y Exteriores, Celso Amorim.

La oposición brasileña anunció que cuestionará el gobierno del presidente Da Silva.

El líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en el Senado, Arthur Virgilio, agregó:

"Los muchachos decidieron no vivir más en ese paraíso (Cuba), y el gobierno brasileño cooperó para devolverlos al paraíso".

El incierto futuro de Rigondeaux dominaba el lunes las conversaciones en las calles de La Habana, un día después de su repatriación.

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