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Toros
Las huellas del pasado. Foto: Francisco Gálvez / ESTO
30 de julio de 2007
Cita con el destino
Reclama revancha
APIZACO, Tlaxcala.- Su destino era regresar a la ciudad de México, tarde o temprano.
Jairo Miguel dejó nuevamente su Cáceres querido, sus amigos, su familia y alguien que no se quedó del todo contenta: su mamá. Él, por su parte, se encontraba deseoso de volver a la tierra que lo está viendo crecer como torero, el México que ya lleva en la sangre y el país donde por poco pierde la vida tras recibir de una larga cambiada a un novillo, en Aguascalientes. Sin embargo, la misma bravura que lo tuvo a merced de la muerte, es la pasión y entrega de Jairo. Ya está de vuelta y reclama revancha. Jairo llegó a la casa ganadera de Felipe González, donde le esperaban dos vacas para iniciar con su preparación, las primeras bravas después de su grave percance. En esta dehesa, también, fue donde Jairo toreó su primer toro de encaste mexicano, apenas cuando iniciaba su carrreranovilleril en México. Ya está más alto, es más serio, no obstante su sonrisa es la misma. Llegó con su padre, el matador Antonio Sánchez Cáceres, escuchando regetón en su hiPOT. Sus ropas son casuales y porta algunas pulseras en ambas muñecas: dos de hilo y una de oro en la derecha; y una de cuadritos de madera con imágines de varios santos, en la izquierda. "Ya ansiaba regresar a México y torear... y ya se acerca mi reaparición". -¿Nervioso? "La verdad, sí." -¿Volverás a recibir uno de tus novillos de una larga cambiada? "Sólo de pensarlo me tiembla el cuerpo; sin embargo lo he estado entrenando para sentirme más seguro... ¡Claro que lo haré". Jairo está de regreso y recuperado. El tiempo corre, es hora de cambiar sus ropas por un traje de corto. En los corrales le esperan dos vacas bravas. "Es más, ahorita voy a recibir una vaca de una larga cambiada, para que quede claro que lo pasado, pasado", concluye. (MAG/Fotos: Francisco Gálvez) |
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