FUTBOL MEXICANO

Con el futuro "Pintado"
LUIS CARLOS DE OLIVEIRA
  
 
    
 

AMENA charla con el ex jugador de Cruz Azul.

22 de enero de 2013


LUIS Carlos de Oliveira Preto nació el 17 de septiembre de 1965 en Braganca Paulista. Es casado y tiene dos hijos. Eso dirá su ficha migratoria de un brasileño que jugó en los 90 en Cruz Azul y quizás muy pocos lo identifican así, pero si les decimos que lo apodan "Pintado", las cosas cambian y seguramente la mayoría ya lo recordará, sobre todo por el gran medio de contención que fue: inteligente, ubicado, de buen disparo y mucho gol, como pocos que juegan con el número 5 en la espalda.

Pocos sabrán que debutó en el Bragantino en 1982, siendo campeón de todo lo posible dentro de Brasil y con técnicos de la talla de Vanderlei Luxemburgo y Pariera, para posteriormente ser adquirido por Sao Paulo donde estuvo casi 10 años. Fue capitán, bicampeón paulista, también bicampeón de Copa Libertadores y campeón mundial Interclubes con Tele Santana como técnico venciendo al Dream Team de Barcelona con Johan Cruyff en Japón. Contó con compañeros de la talla de Cafú, Toninho Cereso y Raí entre otros.

Poco después llegó a México: salió Campeón de Copa en Cruz Azul y regresó a Brasil para ser subcampeón con Santos, prosiguió su carrera en Atlético Mineiro para después partir a Osaka, Japón, donde también jugó.

Volvió a Brasil para ser dirigido por Mario Lobo Zagallo en Portuguesa dos Sports, después de una carrera llena de éxitos, alegrías y títulos. En el 2002, después de pasar por Limeira, Santa Cruz y Brasiliense puso fin a una gran trayectoria como futbolista, para continuar ligado al deporte de sus amores: el futbol.



ARDUA PREPARACIÓN

"Pintado" se fue preparando porque con estos maestros (Vanderlei, Parreira, Telé Santana y Zagallo), la semilla del entrenador engendró y la ilusión se fue convirtiendo en realidad pero eso sí, "con mucho esfuerzo y preparación", nos dice "Pintado".

"Estudié y perfeccioné cuatro idiomas: mi portugués natal, español, inglés y japonés. Fui de los primeros que entendió el mundo de la computación y cibernética; me veían muy raro los compañeros pero gracias a esta facilidad me apasioné de la historia, la geografía, la filosofía, la antropología y la música".

De su ánimo, ni hablar: "Como buen brasileño soy alegre y feliz; como buen paulista soy muy trabajador. Con mis ganancias como futbolista puse negocios y mi familia goza de prosperidad, pero el futbol es mi vida y ser director técnico es ahora mi vocación. Es algo que me apasiona. Empecé en el Internacional de Limeira, donde obtuvimos el campeonato de ascenso, hago un paro y me voy invitado por Vanderlei Luxemburgo a conocer las entrañas de Real Madrid, cuando mi paisano era el entrenador de los merengues. Estando allá me llega la oferta del América Mineiro, de donde voy a Noroeste y obtenemos un bicampeonato del interior de Sao Paulo. Después voy al Club de Paraná y gracias al buen trabajo me contratan en Dubai para estar un año en el equipo Emiratos, posteriormente vuelvo a Brasil para tomar Sao Caetano".

Sincero como es, "Pintado" hace una pausa: "Mi vocación de entrenador me hace cometer un error -por que a la larga todo sirve si se optimiza adecuadamente-, tomé varios equipos sin darme tiempo para la reflexión, el análisis y la pausa".

Entonces explicó: "Manejé al Ponte Pretta , Náutico Recife, Figueirense, el Linense, el León de México, Guaratingueta y Club de Regatas de Brasil. Como podrán ver, trabajé mucho porque se convierte en una adicción el futbol. Estamos hablando de 13 equipos en 8 años porque las amistades, los buenos recuerdos y directivos creyeron en mí, pero nunca me di tiempo para esperar el equipo 'grande', esos que te dan la oportunidad para catapultarte a la élite, es allí donde están los grandes técnicos, pero no me arrepiento. Tengo mucha experiencia y me considero aún un técnico joven, pero les cuento una anécdota: cuando los señores Batarse me ofrecen al León tenían un punto de veintiuno, pero gracias a la directiva, los jugadores y un grandioso cuerpo técnico, los siguientes 10 partidos quedamos invictos con tres empates y siete victorias. De uno pasamos a 25 puntos en dos meses y medio, había grandes planes para ascender el equipo y el buen trabajo sirvió para que los señores Batarse recuperaran su inversión, dejando el equipo en las muy buenas manos del Grupo Pachuca que tuvieron a bien no tomarnos en cuenta y poner al gran ídolo: Tita. Él, con su inteligencia aprovechó la inercia productiva que se tuvo para luego cederle el relevo al señor Matosas, quien estuvo muy bien apoyado por los señores Martínez y un grupo de jugadores maravilloso. Así lograran tan anhelado ascenso y después hacer lo que hoy es León, el digno equipo de una afición extraordinaria".

Ya emocionado, Pintado nos siguió contando: "En ese momento cuando salimos de León, a la semana tengo equipo en Brasil y luego otro y otro; no pude aprovechar las grades ofertas que tuve desde México, pero por estar contratado siempre en Brasil no me pude arreglar, por eso aprendí y hoy quiero tener esa oportunidad soñada. Ya no quiero que me agarren comprometido con otro equipo en Brasil, porque me queda claro que la palabra es sagrada y el hombre que no respeta su palabra no merece ser llamado hombre".

Ese es "Pintado" y esos son hoy sus sueños.