OTROS DEPORTES

Enriqueta Basilio, en el Nacional de 1967
LA FOTOGRAFÍA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
  
 
    
 

LEJOS estaba Queta Basilio de pensar en marcar la historia olímpica.

29 de octubre de 2012


POR HÉCTOR REYES



ALFREDO Tochijara Pulido formó parte de la selección de atletismo que se preparaba para los Juegos Olímpicos de México, en la prueba de los 400 metros con vallas. Sus pensamientos se mueven en un mar abrazado por el tiempo bajo los recuerdos de aquellos años de juventud, luego de recuperar un momento significativo de su vida junto a su entrañable amiga Enriqueta Basilio, primera mujer en portar la antorcha que llevó el fuego traído de Grecia, durante la ceremonia inaugural del 12 de octubre de 1968, en el estadio de Ciudad Universitaria, pletórico de palomas, globos y ovaciones de los 68 mil espectadores que tuvieron la fortuna de vivir un momento único de nuestra historia.

Hoy en día, Enriqueta Basilio se ha convertido en una amorosa abuela que sólo tiene ojos para su nieto. En tanto, Alfredo Tochijara se entregó al deporte, no obstante que no logró integrarse a la selección olímpica, sin importar que fuera subcampeón nacional en aquellos dos años trascendentes de 1967 y 1968: De ser químico farmacobiólogo por la Universidad Autónoma de Guadalajara, a convertirse en un atleta de fondo, entrenador y preparador físico de amplio reconocimiento en nuestro país.

Las coincidencias pueden darse de manera no prevista, tal y como ocurrió durante el campeonato nacional de atletismo celebrado en Monterrey, en 1967. Ese año, Enriqueta Basilio portó los colores de Baja California, escoltada, entre otros, por Alfredo Tochijara, un atleta de ascendencia japonesa originario de Tampico, Tamaulipas, radicado en la Ciudad de México en su infancia y vestir los colores deportivos de Baja California, en su juventud.

Días después de ese Nacional captado en esta gráfica histórica, el presidente Gustavo Díaz Ordaz dentro de una lista de tres atletas que podrían portar la antorcha olímpica, se inclinó por Enriqueta Basilio, la "cachanilla" de cabello corto y agraciada figura, un designio que recordó 44 años después como atleta y amigo de la emblemática deportista en su página de facebook.

Tochijara inició su carrera en 1971, como auxiliar de entrenador de atletismo, en la Universidad Autónoma de Sonora; dos años después fue titular en la Universidad Autónoma de Guadalajara y en 1974 y 1975 fue nominado el mejor instructor deportivo de su alma mater.

Los éxitos en el atletismo y futbol americano en la Liga Mayor, en 1980 y 1981, lo llevaron a convertirse en preparador físico de futbol profesional con los Tecos, bajo el mando de Carlos Miloc, temporada que el equipo impuso un récord de 20 partidos consecutivos sin sufrir derrota. Con el mismo equipo trabajó bajo las órdenes de Héctor Núñez y luego con el León y San Luis Potosí, bajo la supervisión técnica de Luis Grill.

Su talento lo llevó a los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, en calidad de preparador físico del equipo de taekwondo, con las medallas obtenidas por Torrez, Knoll, De Jesús y Torroella. Además, en 1989, formó parte del equipo de tenis de Copa Davis, dirigidos por los capitanes Ives Lemaitre, en 1989 y con Raúl Ramírez, en 1998.

Así podríamos seguir con su fecunda carrera con el equipo de beisbol Charros de Jalisco y una vez más con los Tecos, en la era de Jorge Castelli, Mario Óscar Maldonado y Julio César Uribe, en los noventa. También incursionó en el boxeo profesional, con Alejandro "Cobrita" González y "Chololo" Larios. A nivel olímpico, se hizo cargo de la dupla que debutó en el voleibol de playa de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, con Velia Eguiluz y Mayra Huerta.

Su carrera abarca la dirección de selecciones universitarias en la UAG, preparador de maratonistas en el club privado San Javier y desde el año pasado acondiciona al boxeador Víctor "Vikingo" Terrazas.

Ha dicho don Alfredo que el objetivo principal de su profesión es crear y mejorar siempre las labores encomendadas, siempre con una imagen positiva que alimente a todo aquel que le rodea, con apoyo y motivación en toda actividad profesional, al mismo tiempo enarbolar la convivencia y amistad para lograr el éxito en el trabajo, un legado para la posteridad y un acontecimiento que cambió la historia para Queta Basilio.