Opinión / Columna
Les cuento ESTO del Teatro 
"El Caballo" Rojas 
Hay que ir a ver a mi compadre
ESTO
23 de septiembre de 2011

  LO llamé para saludarlo y saber de él y me dio la grata noticia de que está trabajando en la puesta en escena que ofrece la UNAM, en uno de sus teatros, de la tragedia de W. Shakespeare, "La tempestad". -Hago un papel chico, me dice, pero me estoy dando el gusto de hacer teatro con la Universidad, y sobre todo, de trabajar al lado de don Ignacio López Tarso, admirarme y sorprenderme de la vitalidad, la fuerza y la emoción que le imprime a su actuación el teatrero más distinguido de nuestro país-. Y tiene razón mi querido compadre Rafael Inclán. Hablar de don Nacho, como cariñosamente se le trata, es hablar de la historia contemporánea del teatro mexicano. Gracias a su inigualable talento hemos podido conocer a los grandes autores del teatro mundial, su inolvidable "Cirano", su magistral "Edipo" y tantos otros personajes de los que ha hecho personales creaciones. Siendo estudiante de teatro en mi natal Monterrey me tocó ser secretario de don Nacho, que llegó al frente de la compañía teatral de IMSS y pude convivir con él y con los componentes de la compañía, de los que años después fui su compañero y, en algunos casos, amigo. Fue un auténtico agasajo teatral el que me di en aquella inolvidable época. Don Ignacio ama el teatro y desde siempre ha hecho de eso una ejemplar carrera, sin olvidar desde luego su importante presencia en el cine y la televisión, en los que también es protagonista de una rica historia. Rafael Inclán, mi compadre, también tiene mucho que contar, pues forma parte importante dentro del quehacer teatral de México. Me recordó a mi madre: "Te acuerdas cuando me fue a ver en "El avaro", de Moliere"?, que casualmente también hizo don Nacho y que a Rafael Inclán le valió el reconocimiento de la crítica teatral como Mejor actor el siglo pasado, 1998 para ser exactos; y el año siguiente, 1999, haciendo un género totalmente distinto, volvió a ganar el mismo premio por "Los pepenadores", tragicomedia mexicana que logró larga permanencia en la cartelera teatral de aquellos días en los que solo los lunes se descansaba, y eso a veces, y en algunos teatros. Mi compadre ha demostrado que cuando se es actor lo mismo se interpreta a un lord francés que a un pepenador mexicano. Porque de lo que se trata es de convencer al espectador de lo que está viendo y escuchando, de provocarle emociones, en eso radica el trabajo de quienes nos dedicamos al bello oficio de divertir. Ya hice compromiso con mi compadre para ir a verlo, pero ustedes, amables lectores, aprovechen este fin de semana y vayan a disfrutar de "La tempestad", una obra que no había hecho don Ignacio López Tarso, lo que resulta admirable en un hombre que, no obstante su edad, nos manifiesta su gran entrega, pasión y amor a la más bella manifestación del arte, el teatro. Ser testigos de un nuevo logro de un gran actor siempre será importante. ¡Que viva el teatro!

Dice el filósofo de Güémez: "Hay políticos que son como los perros de rancho, nomás el de adelante sabe a lo que le ladra, los de atrás solo hacen bola".

Mi correo: albertorojaselcaballo@hotmail.com o @caballorojas
 
Columnas anteriores
Cartones
Columnas