Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
15 de julio de 2010

  Por lo regular, aquellos peleadores que comienzan sus carreras con un rosario de nocauts, una vez que llegan al nivel "de estelaristas" se les dificulta noquear a sus rivales.

El maestro Miguel Canto tenía que bregar casi siempre 15 asaltos en sus duelos titulares; en contraparte, Alfonso Zamora, sin ser enemigo de la técnica porque se desplazaba bien en el ring y hacía sus ataques con el tórax en movimiento de péndulo, tuvo un trámite violento en todas sus peleas por el título mundial gallo (AMB).

Zamora se confirmó como uno de los más terribles golpeadores de las 118 libras, al aplastar "desde temprano" al legendario panameño Eusebio Pedroza. El 3 de abril de 1976, en Mexicali, en su segunda defensa, el Dado de Tlatelolco derribó dos veces a Pedroza en el segundo capítulo, para "mandarlo de regreso al vestidor" en 4'03'' de acción. El réferi fue Octavio Meyrán.

En ese momento, ni el más ferviente admirador de Pedroza pudo imaginar que éste lograría recuperarse para, ya en peso pluma, una división más congruente con su espigado y poderoso físico, conquistar la faja universal reconocida por la AMB, de la cual completó VEINTE exposiciones consecutivas. Cuando este reportero viajó a Panamá en años recientes, Pedroza le comentó que no estaba conforme con aquella derrota contra Zamora, por considerar "que no estaba realmente fuera de combate".

El nicaragüense Ricardo Rizzo, ex comisionado de la OMB y actualmente promotor, fue uno de los jueces en el pleito de coronación de Pedroza contra el zurdo español Cecilio Lastra (KOT en 13), el 15 de abril de 1978 en Panamá.

Eusebio liquidó su última defensa triunfal, la 19, con un veredicto unánime en 15 vueltas sobre su compatriota Jorge Luján, el mismo que había terminado con los días de monarca bantam ecuménico de Alfonso Zamora.

Pedroza resignó el título por la larga vía contra el irlandés Barry McGuigan, uno de los grandes ídolos de Gran Bretaña, ante 26 mil aficionados que acudieron al Loftus Road Stadium, en Londres, el 8 de junio de 1985.

El ídolo Rubén Olivares, ya en la etapa final de su carrera, fue uno de los retadores de Pedroza, quien salió airoso contra otros desafiantes famosos como Rocky Lockridge (dos veces), Patrick Ford, Juan LaPorte y Bernard Taylor (con éste empató).

pepecamarillo@hotmail.com
 
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